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Drones y técnicos en altura radiografiarán el estado del Puente de San Pablo

Veinte años después de la primera revisión de esta icónica infraestructura, el Consorcio ha adjudicado un estudio “exhaustivo” a una empresa especializada
Foto: Saúl García
15/05/2026 - Paula Montero

Drones, técnicos descolgados en altura, ensayos sobre soldaduras y una inspección exhaustiva de vigas y apoyos. Estas son algunas de las claves de la revisión técnica integral a la que será sometido el Puente de San Pablo en las próximas semanas y que pretende radiografiar al completo el estado de conservación de uno de los iconos patrimoniales y turísticos de la ciudad.

La actuación, solicitada por el Ayuntamiento al Consorcio Ciudad de Cuenca, permitirá examinar el cien por cien de la estructura metálica y de sus puntos de apoyo para detectar posibles patologías, desgastes, deformaciones o afecciones derivadas del paso del tiempo, además de comprobar cómo responde la pasarela ante movimientos rápidos o una elevada concentración de peatones. 

Un estudio que el Consorcio ha adjudicado a TIPSA S.A., una empresa especializada con experiencia en puentes y obras de ingeniería metálica por un importe total de 13.612,50 euros, IVA incluido. 

El análisis alcanzará a las tres grandes vigas metálicas que conforman el puente, los estribos de piedra sobre los que descansa, los pilares centrales, los aparatos de apoyo y los distintos nodos de unión, donde se revisarán remaches, tornillos, soldaduras y ensamblajes. Y más allá de la inspección visual, se llevarán a cabo pruebas y ensayos no destructivos para conocer el estado interno de materiales y piezas.

También serán objeto de atención varias zonas donde ya son visibles signos de oxidación, especialmente en el entorno del acceso desde las Casas Colgadas, con el fin de determinar si se trata únicamente de corrosión superficial o si existe algún deterioro sobre el que sea aconsejable intervenir.

Así, se actualizará el diagnóstico realizado hace ahora dos décadas. Y es que, este análisis fue el primer proyecto que desarrolló el Consorcio el año de su creación. Desde entonces, según explica el arquitecto del organismo, Daniel León, “solo se han realizado labores puntuales de mantenimiento, como repintes superficiales en las zonas más accesibles o la renovación progresiva del tablero superior de madera”, por lo que se consideraba “necesario” volver a someter la estructura a un examen completo.

 

CUATRO FASES

La revisión, tal y como explica León, se ha diseñado en cuatro fases diferenciadas. La primera consistirá en una inspección exhaustiva del cien por cien de la estructura para examinar todos los nudos, soldaduras, roblones y puntos de unión del puente.

En este apartado, los técnicos analizarán de forma específica las tres grandes vigas metálicas en cajón que conforman la pasarela, los estribos de piedra sobre los que se apoya, las pilas o anillos centrales y los aparatos de apoyo que permiten el movimiento natural de la estructura. También se revisará la plataforma superior de paso y los elementos de soporte.

En una segunda fase se realizarán ensayos y pruebas técnicas no destructivas para comprobar el comportamiento interno de materiales y uniones. Para ello, se harán desde radiografías industriales hasta análisis de soldaduras y piezas metálicas.

Posteriormente se abordará cómo podría adaptarse el Puente de San Pablo a las exigencias de la normativa vigente. Eso sí, aunque el puente no está obligado a cumplir las exigencias constructivas actuales al ser una infraestructura histórica, sí se evaluará en qué medida su configuración sería válida si se levantara hoy y qué mejoras podrían plantearse para reforzar su seguridad.

Finalmente, todos los datos se recogerán en un informe de conclusiones que determinará si basta con realizar labores de mantenimiento y protección superficial o si, por el contrario, resulta necesario redactar un proyecto de intervención estructural de mayor alcance.

 

 

El informe final determinará si basta con realizar labores de mantenimiento o si, por el contrario, es necesaria una intervención de mayor alcance

 

Debido a la complejidad del enclave y a la dificultad de acceder a determinadas partes del puente, el pliego contempla que la empresa adjudicataria emplee medios de trabajo en altura, personal especializado para descolgarse y, en la medida de lo posible, drones de inspección, evitando así el elevado coste que supondría instalar grandes andamios auxiliares.

La primera reunión técnica con el equipo adjudicatario se ha celebrado esta misma semana. El plazo máximo previsto es de tres meses, distribuidos en 15 días para la inspección inicial, 30 para ensayos, otros 30 para el análisis normativo y 15 días más para redactar el informe final.

De cumplirse estos tiempos, el Consorcio espera disponer de las conclusiones este verano.