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Combatir el estigma, asignatura pendiente en salud mental

La Asociación de Salud Mental ‘Vivir’ de Cuenca atiende a 125 personas, entre usuarios y familias, que luchan cada día por alcanzar su bienestar emocional, psicológico y social

Combatir el estigma, asignatura pendiente en salud mental
Fotos: Sara Moya
4/5/2021 · Paula Montero

Al tiempo que cuatro personas con problemas de Salud Mental atienden al taller de cognición social impartido por la terapeuta ocupacional, en el edificio contíguo, dos barones participan en el taller de enmarcación con aluminio y madera. En otro aula, una persona acude a pintar a mano cristales con los que después ensamblará una lámpara de vivos colores. A pocos metros, la trabajadora social imparte una actividad de educación para adultos en formato online, al tiempo que la psicologa atiende individualmente a una mujer.

Esta es la actividad diaria que desarrollan en la sede de la Asociación de Salud Mental ‘Vivir’ de Cuenca y el Centro de Rehabilitación Psicosocial y Laboral (CRPSL), coordinados conjuntamente, donde atienden a 125 personas con problemas de salud mental, entre usuarios y familiares. No obstante, cuentan con aproximademente 225 asociaciados actualmente.

Los conquenses que aquí acuden tienen entre 18 y 65 años, aunque la franja de edad más común oscila entre los 40 y los 60 años. Personas diagnosticadas de esquizofrenia, trastorno bipolar, depresión mayor, trastorno de ansiedad o de alimentación que cada día se congregan en estas instalaciones para recuperar su bienestar psicológico. Aunque, en la última década, han notificado la aparición de nuevas alteraciones relacionadas con la adicción a la tecnología o el juego que perjudican principalmente a los más jóvenes.

En total, 8 trabajadores conforman la plantilla de este colectivo, compuesto por una trabajadora social dedicada explícitamente a la Asociación y dos psicólogas, una terapeuta ocupacional, dos monitores, una trabajadora social y una administrativa para las actividades del Centro. Profesionales que cada día se implican en cuerpo y alma para ayudar a los asociados a recuperarse y ganar calidad de vida.

Una labor que el Colegio Oficial de Trabajo Social de Castilla-La Mancha ha reconocido con el premio al compromiso social esta semana. Galardón que distingue la lucha incansable y permanente de la Asociación ‘Vivir’ para acabar con los estigmas y defender los derechos de los cientos de personas afectadas en todo el mundo. “Un premio que nos hace ver que nuestro trabajo se ve y se tiene en cuenta”, asegura el presidente, Luis Carrasco. Por su parte, la trabajadora social de ‘Vivir’, Arancha Palomares, ve este premio como “un empujón para desarrollar nuestra actividad con más fuerza y ganas que nunca, porque todavía queda mucho trabajo por hacer”, apostilla.

Y es que, aunque en los últimos años se ha avanzado en materia de salud mental y, por ejemplo, han desaparecido los psiquiátricos y los afectados son atendidos en centros y asociaciones como estas para tranquilidad de este colectivo y sus familiares, es necesario continuar haciendo hincapié en la importancia de sensibilizar a la población para acabar con los prejuicios porque “hay quien todavía cree que estas personas son peligrosas o agresivas, nada más alejado de la realidad”, asegura Palomares.

EN PRIMERA PERSONA

En el caso de la comunidad conquense, es necesario que todos los afectados que quieran formar parte de la Asociación ‘Vivir’ y el Centro de Rehabilitación’ para arrancar su recuperación de la mano de estos profesionales sigan su tratamiento farmacológico al pie de la tetra y estén tratados a nivel psicológico por el Servicio de Salud de Castilla-La Mancha.

Asimismo, es el propio afectado quién decide a través de un Plan de Recuperación personalizado qué actividades quieren hacer y cuáles no para sentirse partícipes de su propia evolución.

Algo que Tomás Buedo ha vivido en primera persona pues en el año 2000 fue diagnosticado de esquizofrenia. En su caso, el ritmo frenético de vida y el estrés hicieron aparecer el problema. Como consecuencia, desde 2005 acude a diario a las dependencias de la Asociación y el Centro de Rehabilitación para “formar parte de talleres que me mantienen entretenido todas la mañanas”, explica.

Actividades con las que se siente cómodo porque “puedo hablar y compartir mi experiencia con otros compañeros”. En su caso, se apunta a todos los ejercicios posibles e incluso juega al fútbol y al baloncesto con otros usuarios. Por ello, dice sentirse “muy cómodo” desde que llegó.

En definitiva, anima a toda esa gente que todavía tiene prejuicios sobre personas como él “a dejar atrás ese pensamiento porque esto puede afectar a cualquiera”, comenta.

Tomás Buedo acudió por primera vez a la Asociación ‘Vivir’ en 2005 y pide a la sociedad “dejar atrás los prejuicios”, porque “cualquier persona se puede ver afectada”

Y es que, “los problemas de salud mental llegan como un jarro de agua fría y nadie estamos exentos de padecerlos”, recalca la trabajadora social. De hecho, hay factores de riesgo comunes para toda la población, como puede ser un cambio de paradigma psico-social, vivir una situación traumática como víctima de violencia de género o el fallecimiento de un familiar son algunas de ellas. Igualmente hay causas genéticas que se trasmiten de generación en generación.

Es, por tanto, un problema que puede manifestarse en cualquier estapa de la vida, desde la niñez y la adolescencia hasta la edad adulta y la vejez, y afecta a la forma en que piensan, sienten y se enfrentan a la vida estas personas.

En este sentido, para los profesionales sociosanitarios es “muy satisfactorio” poder ayudar a los 125 usuarios y a todo aquel que solicite su ayuda, porque “sentimos que somos útiles”, dice Arancha Palomares. En cuanto al proceso, hay momentos especiales aunque poder ver mejoría, por muy leve que sea, es “muy gratificante y nos hace alegrarnos por ellos”.

ACTIVIDADES

Ahora, solo falta que la pandemia acabe para poder recuperar su actividad normal pues han tenido que adaptar la organización de talleres para mantener los aforos establecidos y las medidas de higiene y seguridad frente al virus. Por ello, actualmente desarrollan actividades al aire libre como, por ejemplo, senderismo.

Pero, también han optado por dividir los grupos y hacerlos más pequeños para continuar con la grabación de programas de radio que los mismos usuarios redactan en la Asociación y que después graban en el estudio ubicado en la Facultad de Trabajo Social. En ellos, acercan su experiencia a los oyentes y además trabajan la comunicación grupal.

Por su parte, la trabajadora social también está dando charlas de sensibilización en el instituto Alfonso VIII de la capital, y espera poder llegar a otros centros educativos en los próximos meses con el objetivo de eliminar estigmas y concienciar a los jóvenes de los problemas de salud mental.

En cuanto al futuro, señala que ojalá llegue un momento en el que la sociedad cambie, deje de juzgar y se proponga ayudar a este colectivo para propiciar su recuperación. Y no solo tender la mano a los usuarios, sino también a sus familiares y amigos que, a pesar de ser la cara oculta de este colectivo, son el rostro de la constancia y el pilar sobre el que se apoyan los afectados, que tan solo persiguen el objetivo de alcanzar su bienestar emocional, psicológico y social para sonreir de nuevo, sin miedo a nada ni nadie.

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