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Especial Semana Santa 2020
Caso Laura y Marina

Cinco años sin Laura y Marina: "El recuerdo de mi hija me da fuerzas para seguir"

María Chamón rinde homenaje a su hija este "maldito" 6 de agosto recordándola como una joven siempre sonriente y llena de vida

Cinco años sin Laura y Marina: "El recuerdo de mi hija me da fuerzas para seguir"
Fotos: Saúl García
6/8/2020 · Dolo Cambronero

El dolor no cesa. Laura del Hoyo Chamón estaba llena de vida. Cariñosa, simpática y siempre sonriente, la joven tenía muchos proyectos e ilusiones por delante. A sus 25 años, quería formarse en peluquería y estética, dos de sus pasiones. Pero todo se truncó un fatídico 6 de agosto de 2015, cuando fue asesinada en Cuenca junto a su amiga Marina Okarynska a manos de Sergio Morate, expareja de esta última.

Cinco años después del doble asesinato, su madre, María Chamón, explica en una entrevista con Las Noticias de Cuenca que quiere que el recuerdo de este triste día vaya para las jóvenes y no para el “asesino criminal” que les arrebató la vida.

El tiempo no ha aliviado apenas el dolor en estos cinco años, asegura la madre de Laura. “Bien no estaré en la vida. Algo tan horroroso, tan triste, no se supera nunca. Aprendes a vivir con su ausencia pero esto será una cruz que llevaremos siempre”, apunta. No obstante, reconoce que no están “como el primer día, lógicamente, porque eso no hay ser humano que lo pueda resistir”. “Estamos muertas en vida pero con la obligación de vivir”, lamenta.

El recuerdo de la joven está presente los 365 días del año pero cada “maldito” 6 de agosto, cada 22 de octubre –cumpleaños de la joven-, cada Navidad, se hace aún más intenso y doloroso para esta familia.

“Mi pequeña flor, mi golondrina, mi pequeña Laura, cinco años que saliste de casa y aún te sigo esperando”, dice su madre en una carta que le ha escrito a su hija para rendirle homenaje en este triste día.

“Cada año le haré su homenaje el 6 de agosto. Subo a aquel maldito camino a Palomera donde las encontraron. Es desolador el lugar donde las dejó. Allí hay una cruz que hizo un amigo de mis hijas e iré todos los años mientras pueda. No faltarán flores”, cuenta. Como tampoco faltan en el memorial ubicado en el Paseo del Huécar de Cuenca en recuerdo de las jóvenes.

A María también le entristece el inmenso dolor que el asesinato de Laura causó en su madre, la abuela de la joven, que falleció el 1 de abril en pleno confinamiento. “Tengo el alma rota. Se fue con esa pena a la tumba de haber enterrado a una nieta en las peores condiciones”, explica.

“Las cinco hemos sido siempre una piña. Éramos muy felices”, recuerda María, aludiendo también a sus otras dos hijas, Cristina y Sonia, que tienen cada una a su vez una niña. “Mi nieta Elena tenía diez meses cuando asesinaron a Laura. Ahora tiene cinco años. Nos quitó muchas penas, entre comillas, en esos momentos”, puntualiza.

LAS COSAS QUE LE HAN FALTADO POR VIVIR

Su hija Sonia tiene también una niña de un año. “Da mucha pena pensar que Laura no ha podido conocer a su otra sobrina y que no puede verlas ni estar con ellas ahora. Ella se hubiera podido casar también, hubiera podido tener hijos…”, dice emocionada.

“Cinco años han pasado y la cantidad de cosas que te han faltado por vivir y por hacer: no has podido ver los primeros pasos de tu sobrina Elena, ni verla su primer día de colegio, ni estar en la boda de tu hermana Sonia, ni celebrar cuando aprobó su oposición, ni conocer a tu sobrina Estrella, ni celebrar los cumpleaños, ni navidades, ni estar en los últimos días de vida de mi madre, tu abuela, su ‘pollita’ como la llamaba con tanto cariño”, añade en la sentida carta que afirma que le ha escrito “con el corazón en la mano” a su hija.

RELACIÓN CON LOS REYES

Su hija Cristina aprovechó la reciente visita a Cuenca de los Reyes para acercarse a sus Majestades puesto que María no estaba ese 2 de julio en la capital. “Tengo comunicación con ellos”, asegura, recordando que en su día mandaron un telegrama al que era el alcalde de la ciudad cuando ocurrieron los hechos, Ángel Mariscal, y tiempo después recibieron a María y su familia en un viaje que hicieron a Cuenca. “Estoy muy agradecida con los detalles que han tenido con nosotras”, indica.

Como también está agradecida con la Policía Nacional, la Guardia Civil y a todos los conquenses y españoles que se volcaron con la familia y le mandaron mensajes de apoyo. “Hay gente que no sabe ni qué decirte pero mis puertas siempre estuvieron abiertas y le doy las gracias a toda la gente que pasó por mi casa para apoyarnos”, apunta.

Durante estos cinco años, María ha contactado también con otras familias que han perdido a sus hijos en circunstancias similares. “Nos arropamos porque nos entendemos en nuestro dolor”, apunta, poniendo como ejemplo a Ruth Ortiz -la madre de los niños Ruth y José, que fueron asesinados por su padre- y que también asistió al homenaje que se rindió a Laura en el pueblo de María.

María lamenta que hechos como estos no hayan cesado en este tiempo. “Diana Quer, Laura Luelmo, el niño Gabriel…”, enumera. “La justicia que queremos las familias no puede ser… Así que no pido ya prisión permanente revisable sino permanente, para toda la vida, que no salgan de la cárcel jamás. La justicia tiene que ser más dura, más severa y se tienen que tomar más medidas”, reclama.

El asesinato de Marina contó como violencia machista al ser expareja del asesino aunque el de Laura Chamón no aparece en estas estadísticas al no tener ningún vínculo con Morate. “La violencia de género cada vez va a más”, reflexiona también María.

CONDENA ÍNTEGRA

Ahora, esta madre solo espera que el asesino cumpla íntegramente la condena de 48 años que le impusieron, aunque para ella no sean suficientes. “Mi hija ya no va a ver más la luz y él está en la cárcel a cuerpo de rey”, lamenta con rabia.También critica que la familia de Morate no les haya pedido perdón por la atrocidad que cometió su hijo.

Pero a pesar de todos los pesares, María sigue luchando por sus otras dos hijas y por sus nietas: “No quiero más drama del que ya tengo. Luché por la justicia y por mi hija. Lo fácil es meterte en la cama y no levantarte. Lo difícil es levantarse cada día. Voy mucho al cementerio porque me da paz. Voy mal y vengo peor pero hablo con ella y me consuela. El recuerdo de Laura me hace seguir adelante. Ella me da fuerzas”.

“¡Cómo me duele el alma, Laura, qué herida tan grande tengo recordándote cada día y cada noche! Tu alegría, tu sonrisa, tu bondad, todo lo que nos querías, siempre especial y única”, detalla también en la carta.

En este sentido, en la entrevista recuerda todos los proyectos e ilusiones que tenía su hija por delante: “Le gustaba peinar y maquillar. Se le daba muy bien hacer recogidos y peinaba a sus amigas. Le encantaba”. A María, que se define como una persona muy religiosa, le gusta pensar que allí arriba “peinará a los ángeles”.

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