Incarlopsa cerró 2025 con los mejores resultados de su historia
Incarlopsa cerró 2025 con los mejores resultados de su historia. La compañía taranconera alcanzó una cifra de negocio consolidada de 1.263 millones de euros, un 5% más que durante el ejercicio anterior, y elevó su beneficio neto hasta rozar los 36 millones de euros, lo que supone un incremento del 76%.
La evolución también fue positiva en términos de rentabilidad. El resultado bruto de explotación —EBITDA— se acercó a los 90 millones de euros, un 11% por encima del registrado en 2024, mientras que el margen bruto aumentó un 5%.
La empresa ha vinculado estos resultados al plan de mejora de la eficiencia y optimización del negocio desarrollado durante el último ejercicio, así como a su capacidad para desenvolverse en un contexto marcado por la volatilidad de los mercados, las tensiones arancelarias y las dificultades que continúa afrontando el sector agroalimentario.
El crecimiento económico se trasladó también a la producción. Incarlopsa comercializó durante 2025 un total de 335.096 toneladas de producto, un 3% más que el año anterior. La mayor parte, 276.718 toneladas, se destinó al mercado nacional, mientras que otras 58.378 toneladas fueron exportadas.
La actividad internacional representó aproximadamente el 15% de las ventas totales de la compañía, un porcentaje similar al de 2024 pese al descenso de los precios del porcino en algunos mercados. Sus productos llegaron a más de 45 países.
INVERSIÓN
La investigación, el desarrollo y la innovación volvieron a ocupar un lugar destacado en la estrategia del grupo. Incarlopsa acumuló durante los tres últimos ejercicios una inversión de 74,5 millones de euros en I+D+i, dirigida a afrontar los retos operativos, ambientales y nutricionales del sector.
Uno de los principales hitos de 2025 fue la entrada en funcionamiento de la planta de biomasa situada junto a la Fábrica de Elaborados. Esta instalación renovable aporta ya el 79% de la energía utilizada para generar el vapor y el agua caliente que necesita la planta.
Su puesta en marcha ha permitido reducir un 41% el consumo absoluto de gas natural respecto a 2024. El consumo de este combustible por cada kilogramo de producto elaborado también disminuyó un 42%, rebajando la dependencia de los combustibles fósiles y mejorando la eficiencia energética de la actividad industrial.
La compañía enmarca estas actuaciones en su objetivo de avanzar hacia un modelo productivo más eficiente, innovador y respetuoso con el entorno, combinando la reducción de su huella ambiental con una mejora de su competitividad.
CRECIMIENTO
El ejercicio estuvo marcado igualmente por varias operaciones empresariales. Durante 2025, el grupo adquirió el 33% de Inga Food mediante una operación conjunta con Grupo Vall Companys y Grupo Cañigueral.
Ya a comienzos de 2026, Incarlopsa incorporó a Embutidos Bricio, una operación con la que pretende reforzar su estrategia de crecimiento y garantizar la continuidad de la actividad, el empleo y el desarrollo económico en el ámbito local.
La expansión también ha dado un salto al otro lado del Atlántico. La compañía ha obtenido la autorización necesaria para exportar sus productos a Estados Unidos y ya ha iniciado la producción destinada a este mercado.
Desde el grupo consideran que la homologación supone un reconocimiento a los estándares alcanzados en materia de calidad, seguridad alimentaria y excelencia operativa, debido a las exigencias normativas establecidas por el mercado estadounidense.
EMPLEOS
La evolución de la compañía tuvo asimismo su reflejo en el empleo. Grupo Incarlopsa generó durante 2025 alrededor de 4.700 puestos de trabajo entre directos e indirectos, consolidándose como uno de los principales motores económicos y laborales del entorno rural castellanomanchego.
La plantilla propia creció un 3% respecto al ejercicio anterior. La empresa destaca que la creación de puestos de trabajo y el mantenimiento de su actividad industrial contribuyen a fijar población en los territorios donde se encuentran sus instalaciones.
El consejero delegado de Grupo Incarlopsa, Jesús Loriente, ha señalado que los resultados de 2025 reflejan “la solidez” del modelo de negocio de la compañía y la capacidad de adaptación de sus trabajadores.
Loriente ha explicado que la empresa ha conseguido crecer, mejorar su rentabilidad y mantener sus inversiones en innovación y sostenibilidad durante un ejercicio condicionado por las tensiones arancelarias, la incertidumbre de los mercados internacionales y los efectos de la peste porcina africana sobre los flujos comerciales del sector.
“Estos resultados nos permiten afrontar el futuro con una posición sólida para seguir generando valor para nuestros clientes, nuestros empleados y los territorios donde desarrollamos nuestra actividad”, ha subrayado.
Coincidiendo con este proceso de expansión, Serlopi, la sociedad matriz que integra y coordina las actividades de Incarlopsa e ICPOR Castilla-La Mancha, ha cambiado su denominación social y ha pasado a llamarse Loriente Family Foods.
La compañía ha explicado que la nueva identidad responde al crecimiento experimentado por el grupo durante los últimos años y a su consolidación como empresa alimentaria con una creciente proyección internacional.
El nuevo nombre pretende poner en valor el origen familiar del negocio, reforzar su vinculación con el sector de la alimentación y reunir bajo una misma identidad las diferentes actividades empresariales que forman parte del grupo.