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Confecciones Manila, uno de los comercios más queridos de Tarancón

Enrique Calonge tiene ahora 93 años y es su hija Elena quien está al frente del histórico negocio que cumple 70 años
Confecciones Manila,  uno de los comercios más queridos de Tarancón
Foto: Rubén Marco
05/07/2026 - Las Noticias

Hay comercios que venden ropa. Y luego hay otros que forman parte de la memoria colectiva de una ciudad. Confecciones Manila pertenece a este segundo grupo. Y es que, sus 70 años de historia han acompañado a varias generaciones de taranconeros y vecinos de la comarca, convirtiendo a este establecimiento en uno de los negocios más emblemáticos del municipio. 

Al frente del mismo se encuentra Elena Calonge, una mujer que prácticamente ha crecido entre cajas y escaparates. En la tienda pasó su infancia, aprendió el oficio de su padre, y terminó encontrando una vocación que sigue desempeñando con la misma ilusión que cuando comenzó. 

Nacida en el año 1968, Elena recuerda una niñez marcada por este comercio familiar. En aquellos años la tienda estaba en la calle Zapatería, y la vivienda familiar estaba integrada en el propio edificio. Junto a sus cuatro hermanos, pasaba las tardes jugando en el almacén, imaginando situaciones que con el transcurso de los años acabaron siendo realidad. 

“Jugábamos a vendedores y compradores”, recuerda. Mientras otros niños soñaban con profesiones lejanas, ellos reproducían lo que veían cada día en casa: la atención al público, la llegada de clientes o la organización de la mercancía.

Cuando terminó sus estudios en el colegio de las Hermanas Mercedarias, comenzó a ayudar en la tienda. Primero realizando pequeñas tareas y después asumiendo cada vez más responsabilidades. Nunca recibió una formación profesional sobre el oficio, no le hizo falta, ya que todo lo aprendió observando. “Las cosas las vas viendo y las vas haciendo”, explica. Una filosofía sencilla que resume una manera de trabajar basada en la experiencia, la constancia y el ejemplo recibido de su padre.

Enrique Calonge tiene ahora 93 años, pero continúa visitando la tienda cada día. No porque sea necesario, sino porque sigue sintiéndola como una extensión de él. Y es que, su carácter cercano y el trato exquisito tanto a clientes como trabajadores ha facilitado llegar al 70 aniversario del establecimiento, superando cambios sociales, crisis económicas y transformaciones en los hábitos de consumo. 

“Yo no he tenido una reclamación nunca”, asegura orgullosa Elena, destacando que las claves para lograr perdurar en el tiempo son la calidad y la atención personalizada con una filosofía comercial basada en escuchar al cliente, asesorarle y hacer que se sienta cómodo desde que cruza la puerta.

Ese trato cercano sigue siendo, en su opinión, la principal fortaleza del comercio local frente a las grandes plataformas de internet. Porque mientras que las pantallas ofrecen inmediatez, las tiendas de proximidad aportan confianza, años de experiencia y una relación humana muy difícil de sustituir. 

Los tiempos han cambiado, pero la clientela continúa llegando desde numerosos puntos de la comarca de Tarancón. Y aunque ya no acuden en autobuses, el vínculo con esos municipios sigue siendo fuerte. Incluso hay familias enteras que acuden a Confecciones Manila generación tras generación. 

En los últimos años el negocio ha reforzado su apuesta por la moda masculina, un sector que ha experimentado una importante evolución y que hoy representa una parte fundamental de la actividad de la tienda. “Muchos hombres que vienen se quieren ir vestidos de cabeza a los pies”, relata Elena, lo que les ha llevado a incorporar recientemente calzado y ofrecer así ese servicio integral que cada vez demandan más clientes. 

Toda esta trayectoria de Elena recibió recientemente un reconocimiento especial con el premio Mujer Empresaria concedido por CEOE Cepyme Cuenca, un galardón que la gerente de Confecciones Manila asegura haber recibido con sorpresa. “No siento que haya hecho nada especial”, reconoce. Para ella, simplemente ha dedicado su vida a trabajar y a intentar hacer bien las cosas. 

Setenta años después de su fundación, Confecciones Manila continúa mirando al futuro. Elena no piensa todavía en retirarse. Al contrario. Habla de su trabajo con una sonrisa permanente y con una pasión que resulta difícil de fingir, y que ahora desarrolla desde el número 12 de la calle Miguel de Cervantes.