Torrubia del Campo se vuelca con su cata de vinos solidaria
Torrubia del Campo se prepara para vivir el sábado una jornada que va mucho más allá del vino. La cata organizada desde la biblioteca municipal vuelve a reunir a vecinos y visitantes en torno a una propuesta que combina cultura, gastronomía y solidaridad, con cerca de 270 personas ya inscritas. “La idea es dinamizar el pueblo y demostrar que, aunque sea pequeño, tiene mucho que ofrecer”, explica Mari Carmen Delicado, bibliotecaria y una de las impulsoras del evento.
La iniciativa nació hace dos años de la mano del enólogo local Pedro Ferrer Moreno, muy vinculado a la vida del municipio. “Es una persona muy activa y le gusta hacer cosas por su pueblo”, señala Delicado, quien detalla que fue él quien planteó dar un paso más tras el éxito de pequeñas catas anteriores. Así surgió esta jornada específica, que este año alcanza su segunda edición tras el parón del pasado ejercicio.
El formato vuelve a ser uno de los grandes atractivos. Los participantes se distribuyen en cuatro plazas del municipio, con grupos de unas 70 personas en cada una. En estos espacios, guiados por enólogos, se degustan cuatro vinos seleccionados cuidadosamente por la organización. Entre ellos, el Dominio de Baco Tempranillo 2025 y el Dominio de Baco Airén 2025, ambos de Bodegas Dcoop (DO La Mancha); el Mesta Noves, de Bodegas Fontana (DO Uclés); y el Bisiesto Tempranillo 2021, de Bodega Soledad (DO Uclés).
Posteriormente, todos los asistentes se trasladan hasta el parque de la ermita, donde Ferrer Moreno presenta el quinto vino de la jornada, un Ramos Ducher de la DO Ribera del Duero. Allí continúa la convivencia con la comida incluida en la inscripción (de 15 euros) y un ambiente festivo que se alarga durante toda la tarde. “Es una jornada completa, no solo es la cata, sino también la convivencia”, destaca Delicado.
El evento no termina ahí. Tras la comida, la Comisión de Festejos toma el relevo con un tardeo musical a cargo del grupo Mysoundtrack, además de barra y servicio de cenas por la noche. Todo ello convierte la propuesta en un día entero de actividad para el municipio, que se transforma en un punto de encuentro comarcal.
Pero detrás de la organización hay un esfuerzo colectivo notable. “Trabajan unas 30 o 40 personas, entre enólogos, camareros, vecinos que montan la infraestructura o preparan la comida”, subraya la bibliotecaria. La implicación vecinal es clave para sacar adelante una cita que requiere logística, coordinación y recursos. El Ayuntamiento también colabora facilitando espacios como la ermita o los suministros necesarios para el desarrollo del evento.
Además, Delicado ha querido poner en valor la colaboración de las bodegas participantes, que no solo aportan sus vinos, sino también a sus enólogos para dirigir las catas. Un gesto que, según indica, resulta fundamental para garantizar la calidad de la experiencia.
La cata tiene, además, un marcado carácter solidario. Los beneficios que se obtengan se destinarán a la reconstrucción de la techumbre de la iglesia parroquial de Nuestra Señora del Valle, dañada recientemente por las lluvias. “Es una manera de ayudar entre todos a algo que es de todos”, afirma Delicado.
Con las inscripciones prácticamente completas y un pequeño margen previsto para rezagados de última hora, Torrubia del Campo encara una jornada que combina tradición, participación y compromiso.