Santa María de los Llanos espera batir récord de participación en el Carnaval más madrugador de Castilla-La Mancha. La celebración, que coincide con la festividad de San Antón (17 de enero), reunirá a más de 300 personas disfrazadas en un desfile marcado por la sátira, la crítica y la implicación vecinal.
Sin duda es su cita festiva más singular, y no solo para los samaritanos sino para todda la comarca. Este año, además, el día grande cae en sábado, lo que lleva al Ayuntamiento a pensar que la participación en el desfile local de disfraces va a ser “histórica”.
Así lo explica el alcalde del municipio manchego, Ovidio González, quien espera que en el desfile participen más de 300 personas, lo que supone más de la mitad de la población de Santa María de los Llanos. A ello habrá que sumar la llegada de vecinos que residen fuera, especialmente en Madrid o Valencia, así como de visitantes que cada vez más se animan a disfrutar del primer Carnaval de Castilla-La Mancha.
Y es que, la declaración de Fiesta de Interés Turístico Regional en 2023 ha sido todo un revulsivo que ha dado a conocer aún más esta fiesta “Las tres casas rurales del municipio están completas y la afluencia de gente también se nota en la restauración”, afirma.
La declaración de Fiesta de Interés Turístico Regional en 2023 ha sido todo un revulsivo
Eso sí, el Carnaval de Santa María, lejos de grandes comparsas o desfiles multitudinarios, se caracteriza por su espíritu popular. Son las propias peñas las que organizan sus carrozas y disfraces, manteniendo en secreto las temáticas hasta el mismo día del desfile. La burla, la ironía y la crítica, tanto de la actualidad nacional e internacional como de lo que ocurre en el propio municipio a lo largo del año, son la seña de identidad de esta celebración.
“Alguna vez coinciden las temáticas entre las peñas”, ha reconocido González, apuntando que este año algunos disfraces podrían girar en torno a asuntos muy presentes en la actualidad como las acciones de Donald Trump.
La programación se extiende durante todo el fin de semana, con actividades previas desde el viernes y el gran desfile de Carnaval el sábado por la tarde. Si bien, en este desfile el Ayuntamiento no entrega premios, sino que concede ayudas económicas a todos los grupos participantes, que se reparten de forma proporcional según el número de personas y el montaje de cada carroza. Para el alcalde, esta es una celebración muy esperada, especialmente por la gente joven, lo que garantiza el relevo generacional y la continuidad de esta tradición.
“Estamos orgullosos de la fuerza que ha tomado San Antón y el carnaval en los últimos años”, concluye González, animando a vecinos y visitantes a disfrutar de una fiesta que combina tradición, participación y mucho sentido del humor.
“A los del pueblo no se nos pasa por la cabeza no disfrazarnos”
En Santa María de los Llanos el Carnaval no se explica, se vive. Es una cita marcada en rojo en el calendario, una excusa perfecta para volver al pueblo, reencontrarse con los amigos y reírse de la actualidad a través de la sátira que hacen con sus disfraces. Así lo cuenta Pilar Serrano, integrante de un grupo de amigos que desde 2013 sale cada año a la calle para participar en el desfile local. “Somos simplemente un grupo de amigos que nos juntamos y nos disfrazamos”, resume.
Son alrededor de 20 o 25 personas, entre adultos y niños, que comenzaron con esta tradición casi sin darse cuenta, empujados por ese espíritu burlón que caracteriza al Carnaval del municipio y que tanto viven sus vecinos. “Aquí siempre ha habido mucha tradición de disfraces, de parodiar aquellas noticias o acontecimientos importantes que pasa durante el año”, explica.
Su primer salto al desfile no pudo ser más representativo: salieron disfrazados de chinos del Polígono de Cobo Calleja, inspirándose en una noticia de actualidad que entonces ocupaba titulares. Desde ese momento, entendieron que el Carnaval en Santa María es sátira, crítica y humor directo, sin artificios. “Los disfraces aquí no son muy elaborados. Es más bien rebuscar por casa, ver qué tienes y aprovecharlo”, señala Pilar.
Eso sí, buscar temáticas diferentes cada año “cuesta un poco más porque hemos salido de un montón de cosas”, reconoce. Aún así, la ilusión no se pierde. Y es que, el objetivo es encontrar un tema que haga reír y en el que todos los integrantes del grupo tengan cabida, especialmente los más pequeños. La política, confiesa, empieza a cansar, pero siempre hay hueco para alguna referencia inesperada que arranque carcajadas al público.

Con el paso de los años, el grupo ha ido afianzando una rutina con la que disfrutan tanto como durante el propio desfile. Y es que, las noches previas se juntan para preparar las carrozas que les acompañan y comparten “cenas y muchas risas”. Cada uno aporta lo que puede, ya sea tiempo, ideas o ayuda logística. “Durante el año a veces no coincides con la gente, y esto es una excusa perfecta para juntarnos”, confiesa.
El Carnaval también ha pasado de generación en generación. Los hijos de algunos de los integrantes participan desde pequeños, disfrazándose junto a sus padres. “Ellos ya lo llevan en la sangre”, dice Pilar. Incluso quienes viven fuera aprovechan estas fechas para regresar al pueblo, pidiendo días libres en sus trabajos si hace falta. “Es una fecha marcada, como las fiestas de agosto”.
En Santa María el Ayuntamiento no otorga premios a los mejores montajes sino que da una pequeña ayuda económica en función del número de participantes “Nos ayuda mucho, aunque nosotros también ponemos un bote para curbrir gastos” como por ejemplo el alquiler del equipo de música o materiales. Lo importante, subraya Pilar, no es el dinero ni el resultado final, sino disfrutar. “No se nos pasa por la cabeza no disfrazarnos. Cada año cumplimos porque nos lo pasamos muy bien”.
Y es que “el día grande pasa volando” de ahí que traten de aprovechar cada minuto. “Nos juntamos a desayunar y ya nos empezamos a preparar y acudimos al desfile para darlo todo”, concluye.