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Life Cañadas: tras la recuperación de la biodiversidad de las veredas

Coordinado por la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), se ha puesto en marcha un proyecto encaminado a la recuperación ecológica de la Cañada Real Conquense y las vías pecuarias de la Comunidad de Madrid

Life Cañadas: tras la recuperación de la biodiversidad de las veredas
Las intrusiones agrícolas en la Cañada Real Conquense son bastante habituales en el tramo que discurre por la provincia de Cuenca. //Foto: Proyecto Life Cañadas.
27/6/2020 · Miguel A. Ramón

Recuperar la funcionalidad de la Cañada Real Conquense y las vías pecuarias de la Comunidad de Madrid como reservorios de biodiversidad, así como conectores ecológicos entre espacios protegidos de la Red Natura 2000 es el objetivo que se persigue con el Proyecto Life Cañadas, coordinado por la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y con la colaboración de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, a través de la Dirección General de Política Forestal y Espacios Naturales; de la Comunidad de Madrid, a través de la Dirección General de Agricultura, Ganadería y Alimentación; la Sociedad Española de Ornitología (SEO/Birdlife); y la Asociación Campo Adentro.

Proyecto que iniciaba su andadura en el mes de octubre del pasado año con las primeras gestiones administrativas, que tuvieron su continuidad con una campaña de muestreo social en las zonas de estudio y una posterior fase de diagnóstico del estado de conservación tanto de la Cañada Real Conquense como de las vías pecuarias madrileñas, que prácticamente ya han concluido, a pesar del parón de tres meses registrado con motivo de la declaración del Estado de Alarma por la pandemia de la Covid-19. Labores que han sido coordinadas por los cinco integrantes del Grupo de Investigación de Ecología y Conservación de Ecosistemas Terrestres (TEG-UAM) y el Laboratorio de Socioecosistemas de la UAM.

Uno de ellos, José González Nóvoa, profesor del Departamento de Ecología, ha mostrado su satisfacción por los resultados que se están obteniendo con los trabajos realizados hasta el momento. En este sentido, ha explicado que durante el mes de febrero dos equipos de la universidad y de la Asociación Campo Adentro han llevado a cabo el mencionado muestreo social para recoger todos los puntos de vista de los actores locales implicados en estos corredores naturales, como ganaderos, agricultores, turistas –como usuarios de estas vías pecuarias– y las administraciones que tienen algún tipo de competencia en materia de ganadería y vías pecuarias, sobre cómo deben de conservar y restaurar las veredas objeto del proyecto.

Los investigadores han realizado más de 300 encuestas en diversas localidades de la Cañada Real Conquense, así como en otros municipios por los que discurren las vías pecuarias madrileñas.

DIAGNÓSTICO

En cuanto a la fase de diagnóstico, que ya se ha concluido, González Nóvoa ha detallado que ha consistido en el recorrido de distintos tramos de estas veredas y el visionado de imágenes por satélite para tener un conocimiento de su realidad actual, incidiendo en cuestiones como la presencia de puntos de agua, el grado de erosión, el estado de conservación de los pastos y la existencia de intrusiones u ocupaciones ilegales que impliquen dificultades para el tránsito de ganado por estos corredores naturales.

Trabajos que, tal y como remarca el investigador de la UAM, han puesto de manifiesto las realidades tan distintas que existen entre la Cañada Real Conquense, con más de 500 kilómetros de longitud, desde la Sierra de Albarracín (Teruel) hasta Sierra Morena (Jaén) pasando por las provincias de Cuenca y Ciudad Real, en la que hay un uso ganadero activo por una quincena de ganaderos trashumantes, y las vías pecuarias madrileñas, que se caraterizan por un generalizado abandono.

CAÑADA REAL CONQUENSE

Resultado de ese diagnóstico, ha quedado más patente que el principal problema que sufre la Cañada Real Conquense es la escasez de agua, sobre todo, en los 180 kilómetros del tramo que discurre por la provincia de Cuenca, donde también hay que destacar las instrusiones en la vereda, tanto por explotaciones agrarias como por escombreras y vertederos.

Tal es la situación que, según González Nóvoa, en algunos puntos que la Cañada Real Conquense tiene una anchura de 35 metros, se ha visto reducida, sobre todo por la actividad agraria, hasta en 15 metros, lo que supone todo un obstáculo para el paso del ganado, además de incrementar el riesgo de que algún animal provoque daños en los cultivos. Eso sí, ha querido recalcar, que en términos generales los agricultores son bastante respetuosos con este corredor natural.

Dentro del proyecto, se ha llevado a cabo un exhaustivo trabajo de campo, comprobando el estado de las veredas. Foto:Life Cañadas

A estas anomalías hay que sumar aquellos puntos en los que la vereda queda interrumpida por una carretera, como es el caso de Chillarón, lo que supone un considerable estrés para el ganado, sin olvidar el necesario despliegue de efectivos de la Guardia Civil para cortar el tráfico con el fin de que el ganado pueda cruzar.

Pero, sin duda, lo más preocupante en el tramo conquense, según este investigador, es la gran escasez de punto de agua llegándose a dar situaciones de que el ganado transumante, sobre todo en verano, tenga que estar dos o tres días sin poder beber; algo inadmisible, en su opinión, si se quiere potenciar la ganadería trashumante.

Y es que, tal y como ha subrayado, no se puede obviar que el discurrir del ganado por estas veredas es indispensable, entre otros motivos, por “contribuir con su movimiento a la conservación y mejora del suelo, a la fertilidad del mismo, a la conservación de toda la fauna edáfica y la diversidad herbácea, sin olvidar su contribución a la dispersión de semillas incrementando la diversidad biológica”. No en vano, considera que el estado de conservación de las cañadas está directamente relacionado con el uso trashumante de las mismas, ya que el hecho de que sea más fácil trashumar lleva consigo que los ganaderos opten por este tipo de desplazamientos a pie.

Otra cosa bien distinta es el estado de conservación de la Cañada Real Conquense a su paso por la provincia de Ciudad Real, puesto que hay pocas intrusiones en la vereda y el amojonamiento se encuentra en buenas condiciones a nivel general.

VÍAS PECUARIAS DE MADRID

Las vías pecuarias madrileñas, por su parte, tienen un gran problema, como es la erosión por el paso de vehículos de uso turístico y recreativo, como quads, motos, bicicletas, etc..., que ha eliminado prácticamente los pastos en algunos puntos, a lo que se suma el abandono generalizado, que ha desembocado que algunas de ellas estén totalmente pastecidas.

Ahora es momento, según González Nóvoa, de transmitir estas conclusiones a las administraciones implicadas con el fin de que acometan a partir del próximo año las acciones necesarias para corregir los problemas detectados, para, posteriormente desde la UAM comprobar qué efectos están teniendo dichas intervenciones. Y es que el Proyecto Life Cañadas tiene una duración de cinco años y cuenta con un presupuesto de 1,8 millones de euros, financiado en un 60% con fondos europeos, y el 40% restante por los cinco actores implicados en esta iniciativa, como son la Universidad Autónoma de Madrid, la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, la Comunidad de Madrid, la Sociedad Española de Ornitología (SEO/Birdlife) y la Asociación Campo Adentro.

Intervenciones que, en el caso de la Cañada Real Conquense, se deberán centrar, según explica el investigador José González Nóvoa, en la colocación de abrevaderos en numerosos puntos de la vereda para evitar que el ganado tenga que soportar varios días sin agua, la mejora de descansaderos de ganado, la eliminación de escombreras y vertederos, el trazado de cercados para combatir el aumento de la erosión y el reamojonamiento en distintos puntos, sin olvidar la búsqueda de alguna solución, como por ejemplo minirutas alternativas, para solventar las interrupciones de la vereda por carreteras y otras vías de comunicación.

En el caso de las vías pecuarias de Madrid, desde el Proyecto Life Cañadas, se cree necesario la ejecución de acciones como el arreglo de pistas con el fin de que quads, coches, bicicletas, etc. tengan muy claro por dónde circular y el vallado de zonas para su restauración.

Paralelamente y con el objetivo de reactivar la ganadería en estas vías pecuarias, desde la UAM se ha contactado con tres ganaderos locales para que comiencen a pastorear en estas zonas, ya que la actividad es bastante escasa. Al contrario que en la Cañada Real Conquense, donde en torno a una quincena de ganaderos apuestan anualmente por la trashumancia a pie, lo que, a su juicio, “es de agradecer,” al tiempo que ha recalcado que estos ganaderos se verán beneficiados en gran medida de los resultados de este proyecto.

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