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Hacer justicia 87 años después

Las familias de las 48 personas enterradas en la fosa común de Pajaroncillo han destapado el monolito con el que se les rinde homenaje
25/05/2024 - R.M.C.

Uno nunca muere si alguien no le olvida. Esa es la frase que desde este sábado ya está presente en el cementerio de Pajaroncillo, que durante esta mañana ha vivido una jornada de justicia y reivindicación para las familias de las 48 víctimas de la Guerra Civil que están enterradas en la fosa común del cementerio de la localidad serrana.

Así, varias familias de personas que están aquí enterradas han destapado durante el monolito que homenajea a las víctimas y que ha sido realizado en mármol negro. Aquí ya está grabado el nombre de los 48 enterrados en el lugar.

Al mismo tiempo, este sábado se han entregado diferentes reconocimientos a las personas cuyo trabajo ha contribuido para localizar e identificar tanto el lugar exacto de la fosa común como parte de los cuerpos enterrados en la misma.

El emotivo acto ha contado con la presencia de muchas de las 24 familias localizadas hasta el momento y que han llegado hasta Pajaroncillo de lugares como Madrid, Valencia, Alicante o Cataluña.

Como destaca el representante de las familias, Paco Cantero, se han entregado una serie de reconocimientos que han sido para Francisco Alía, el catedrático de la Universidad de Castilla-La Mancha gracias al que se consiguieron los primeros fondos para la localización de la fosa y empezar la identificación de los cuerpos; el alcalde de Pajaroncillo, Luis Gasco, así como al pueblo en general; así como a Adolfo Pastor, presidente de la asociación La Gavilla Verde, cuyas gestiones para localizar la fosa común han sido “indispensables”.

“Hasta ahora hemos identificado sólo tres cuerpos, pero vamos a seguir trabajando para poder conseguir más subvenciones y poder identificar a todas las personas que hay enterradas en esta fosa y poder hacer justicia”, asegura Cantero, quien explica que “no se va a dar por vencido”, tal y como lleva haciendo desde el año 2017, cuando comenzó su búsqueda.

En la actualidad hay dos familias que ya han solicitado los cuerpos de sus seres queridos, por lo que continuarán solicitando el apoyo de la universidad regional y de los gobiernos autonómico y estatal para continuar, gracias a las subvenciones relacionadas con la memoria democrática, la identificación de los 48 cuerpos.

Además, de cara a futuro se quiere desenterrar a todas las víctimas para que sus restos reposen juntos en un mismo sitio bajo el monolito recién inaugurado, que además cuenta con una base para poder ubicar flores. “Han pasado 87 años y es de justicia que las víctimas tengan su reconocimiento”, concluye el representante de las familias.

Los soldados enterrados en esta fosa común provienen del hospital militar de El Cañizar, que se organizó en una finca rústica del paraje del término de Pajaroncillo que lleva ese nombre. Fue dirigido por el médico anarquista Pedro Vallina, cuyas memorias relatan la historia de este centro sanitario militar que estuvo funcionando hasta finales de 1939.

Los fallecidos de El Cañizar fueron enterrados en la fosa 2.652, geolocalizada en el 2021 tras unos trabajos de exhumación impulsados por La Gavilla Verde, colectivo dedicado a acciones de recuperación de la memoria histórica en la provincia de Cuenca.

En la tumba de El Cañizar permanecen enterrados vecinos de pueblos de la provincia como Arrancacepas, Tejadillos, Valhermoso de la Fuente y Olmedilla de Alarcón, pero también hay soldados originarios de localidades de Albacete, Toledo y distintos puntos de la geografía española. Se sabe también que entre las víctimas hay un niño de 10 años, que falleció previsiblemente porque estaba jugando con un artefacto explosivo.

En el acto de este sábado, además, han estado presentes la subdelegada del Gobierno de España en Cuenca, Mari Luz Fernández, y la delegada de Bienestar Social, Susana Zomeño.