La forja de diseño de José Luis Esteban: de Villarejo de Fuentes al mundo
Los golpes del martillo sobre el hierro marcan el ritmo de la vida de José Luis Esteban Huélamo, un herrero de Villarejo de Fuentes especializado en forja artística cuyos diseños han logrado traspasar fronteras y colarse en algunas de las ferias y exposiciones más importantes del panorama nacional e internacional.
Su marca, Forja y diseño Azalea, aúna tradición y diseño, dotando a cada obra de una identidad única. Una manera de trabajar que dista de la que tenían sus predecesores. Y es que José Luis es la tercera generación de la familia que se dedica a este oficio, aunque se formó inicialmente en mecánica y llegó a dedicarse a ello. Sin embargo, fue el diseño y la necesidad de crear lo que le llevó a dar un giro a su vida profesional y retomar el oficio familiar desde una mirada completamente distinta a la de su abuelo y su padre. Finalmente, en año 2000 la Junta le concedió el carné de artesano y desde entonces no ha parado de crecer a nivel profesional.
Sus primeros pasos en la Feria de Artesanía de Cuenca pronto le abrieron las puertas a eventos de mayor proyección. Si bien, el punto de inflexión en su carrera llegó con Farcama, la Feria de Artesanía de Castilla-La Mancha, que actuó como trampolín para abrirle las puertas a colaboraciones con diseñadores, decoradores y arquitectos de todo el mundo. Desde entonces, su trabajo no ha parado de evolucionar.
Entre sus proyectos más destacados se encuentra su participación en Casa Decor 2023. Él fue el responsable de la gran lámpara central del espacio de Castilla-La Mancha: una imponente pieza de hierro y cristal verde que colgaba del techo y que llamó la atención por su complejidad técnica y su elegancia. A partir de ahí, su nombre empezó a sonar con fuerza fuera de España.
Milán, Nueva York, Miami, París, Alemania o Francia son solo algunos de los lugares donde se han expuesto o vendido sus creaciones. Muchas de ellas viajan a través de galerías de diseño y ferias internacionales, y su mercado exterior supera con creces al nacional. “En España se ha vendido una sola pieza de algunas colecciones; el resto se va todo fuera”, reconoce.
Pese al reconocimiento y a la proyección internacional, José Luis aborda la creación de todas las piezas con la misma dedicación. Parte de una idea, hace un boceto a lápiz, después lo dibuja a tamaño real y deja que la experiencia y la mano guíen el proceso con el hierro. Eso sí, todas sus piezas se caracterizan por tener formas “orgánicas, fluidas y progresivas”. Y es que, cada curva está pensada “buscando la armonía visual y el equilibrio”, cuenta.
Lámparas monumentales, sillas de diseño, elementos decorativos o candelabros para hermandades como Nuestro Padre Jesús Nazareno de El Salvador son algunas de sus obras más icónicas, aunque nunca ha dejado de lado a los clientes de toda la vida. “Siempre reservo tiempo para arreglar los aperos de labranza de los agricultores del pueblo, aunque tengo que reconocer que cada vez dedico más tiempo a los trabajos artísticos”. Y todo ello gracias al “boca a boca”, cuenta.
El oficio, sin embargo, no es fácil y el relevo generacional escasea. Sus hijas han tomado otros caminos profesionales y él mismo se define como un “lobo solitario” más centrado en crear que en enseñar. Si bien, confía en que los ciclos de FP y las Escuelas-taller transmitan oficios como este a las nuevas generaciones.
