Walter Benjamin, ensayista y filósofo alemán, escribió en su obra Tesis sobre el concepto de la historia lo siguiente: “Es una tarea más ardua honrar la memoria de los seres anónimos que de las personas célebres”. La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Cuenca (ARMHC) ha realizado durante 22 años esa labor complicada y dolorosa que consiste en investigar, recopilar historias y tratarlas con la mayor dignidad posible para, así, honrar a las personas represaliadas por el régimen franquista en la provincia conquense.
La última obra de la asociación, Memorias de un exterminio planeado: Huete, Tarancón y Uclés aglutina entre sus páginas las vivencias de Emiliano, Gregorio, Alejandra y Angustias, supervivientes de los horrores del bando golpista en campos de concentración de Huete y Tarancón y, después, encarcelados en el Monasterio de Uclés, convertido en prisión del régimen en 1939.
En este libro se recogen textos escritos en primera persona y testimonios audiovisuales a los que el lector puede acceder con un código QR para, así, poder poner cara y voz a los protagonistas de estas historias. Todo ello, con la recopilación de documentos de la época como denuncias o consejos de guerra, contextualizan cómo era el funcionamiento de estas instituciones.
PROTAGONISTAS QUE RECUPERAN SU NOMBRE
Máximo Molina, presidente de la Asociación para la Recuperacion de la Memoria Histórica en Cuenca, cuenta los horrores que ocurrían en los centros y en las cárceles franquistas después de la guerra: “Estamos hablando de torturas dirarias. No daban de comer a los presos, no tenían médicos en los centros de detención, no había higiene. Se contagiaban enfermedades como la sarna o la tuberculosis. Y luego a los presos no los mandaban al hospital”.
Explica que la mayoría de los supervivientes que han participado en el monográfico provenían de pueblos conquenses y estaban en su veintena cuando ocurrieron los hechos. “Emiliano era un jornalero de Villarrubio”, relata Molina, “ trabajaba en el campo y estuvo en la guerra. Él cuenta su historia en verso desde que, habiendo caído los frentes, metieran las tropas en campos de concentración. Eran campos de clasificación a los que la falange iba para identificar y detener a la gente”. Comenta que en ese momento las tropas detenidas huyen hacia el Levante, pero Emiliano decidió volver a Villarrubio.
Por su parte, Alejandra, madre de un niño de apenas unos meses y de una niña de 7 años, trabajaba en el campo con su marido en Barajas de Melo. Ambos fueron detenidos y llevados a la cárcel de Uclés. “Allí los llevarían junto a sus hijos. La niña moriría en la cárcel. Es un testimonio dolorosísimo” concluye el presidente de la asociación.
ESTIGMA Y RESTAURACIÓN
“Los golpistas ya tenían pensado desde el principio masacrar para, así, dar un ejemplo de la mano de hierro con la que querían ejercer su represión” desprende Molina, y añade que en el libro han “añadido una nota epilogal del capítulo de Huete en el que ponemos toda la gente que participó en todas estas torturas y todas estas barbaridades”. El fruto de este trabajo, explica, es el de dignificar el dolor por el que los supervivientes tuvieron que pasar en esa etapa de su vida y que les ha estigmatizado hasta el día de hoy.

Cuenta Molina que “después de la guerra cualquiera que hubiera colaborado con el gobierno republicano estaba estigmatizado, estaba señalado, no se le daba trabajo, se le pagaba menos, se les pegaban palizas, en los pueblos hubo violaciones. Vamos, el número de mujeres que se suicidaron en la provincia de Cuenca entre el año 39 y el año 49 aumentó un 25%", señala..
Además, apunta que se les "machacó" de tal manera que al final acabaron asumiendo por supervivencia que se estaba mucho mejor escondido y con la cabeza agachada. "Como dicen algunas madres, ‘no te signifiques, hermoso’. Es un trauma que los psiquiatras han estudiado y que dura cuatro generaciones” explica Molina.
Por último, señala que con este proyecto no solo cuentan la historia de Emiliano, Gregorio, Angustias o Alejandra, sino la de todos los represaliados, todas las voces que son memoria colectiva de la provincia.