Es noticia en Provincia: Accidente de caza Abastecimiento de agua Plan contra Incendios Forestales Inversiones Provincia Accidentes de tráfico
Plan contra Incendios Forestales

La campaña de prevención de incendios llega a casi 3.000 hectáreas de Cuenca

Las actuaciones buscan crear áreas de defensa y reducir la continuidad forestal para dificultar la propagación de las llamas
Foto: Saúl García
21/05/2026 - Rubén M. Checa

Cuando el reloj marca las 12 de la mañana, en las inmediaciones de Bascuñana de San Pedro es el ruido de la motosierra el que rompe la paz del monte. En la carretera, a un lado los pinos aparecen espesos, con las copas prácticamente unidas. Al otro, tras el paso de las cuadrillas de prevención de incendios forestales de Geacam, el paisaje cambia: árboles más separados, restos vegetales agrupados y una masa forestal preparada para frenar la virulencia del fuego cuando lleguen los meses más cálidos. 

La escena forma parte de los trabajos preventivos que el Gobierno regional desarrolla cada año para reducir el riesgo de incendios forestales en Castilla-La Mancha. Un operativo que este 2026 contará con una inversión de 48 millones de euros y que permitirá actuar en 11.300 hectáreas forestales de toda la comunidad autónoma mediante tratamientos selvícolas, quemas prescritas y refuerzo de la vigilancia y detección de incendios.

Del grueso de la inversión, cerca de 40 millones de euros se destinará a trabajos como clareos, podas, rozas, eliminación de restos vegetales y mantenimiento de cortafuegos y áreas auxiliares. Todo ello con un objetivo claro: preparar el monte antes del verano y reducir la intensidad de posibles incendios forestales.

En la provincia de Cuenca, la previsión para este año pasa por actuar en entre 2.000 y 3.000 hectáreas. Así lo detalla Iván Castellano, técnico de la Sección de Incendios de la delegación provincial de Desarrollo Sostenible, quien recalca que estas actuaciones no consisten en “limpiar” el monte, sino en prepararlo. Y es que, el monte no está sucio como tal, sino lo que actualmente hay “es mucha carga de combustible, mucha vegetación que ayuda al fuego a propagarse con más intensidad”, explica.

Los trabajos preventivos comienzan cada año tras finalizar la campaña de alto riesgo de incendios, a finales de septiembre, y se prolongan hasta mayo o junio dependiendo de la climatología y del territorio. Durante esos meses, las brigadas de Geacam dejan temporalmente su labor de extinción para integrarse en cuadrillas de prevención repartidas por toda la provincia.

En Cuenca funcionan actualmente entre 20 y 24 cuadrillas de prevención. En ellas se agrupan bomberos forestales, conductores, vigilantes y personal helitransportado que durante el verano forman parte del dispositivo Infocam. “En invierno se reorganizan en grupos de prevención y trabajan por todo el territorio”, señala Castellano.

 

Foto: Saúl García

 

En actuaciones como la de Bascuñana de San Pedro participan habitualmente entre 14 y 20 trabajadores. Primero se realizan tareas de corta y desbroce con motosierra y desbrozadora. Después, los restos vegetales se agrupan manualmente para proceder posteriormente a su trituración mediante maquinaria pesada o a su eliminación controlada.

Óscar Ayllón, coordinador de logística de Geacam, explica que la actuación desarrollada en este monte forma parte de un área de defensa planificada técnicamente para facilitar el trabajo de los equipos de extinción en caso de incendio. “El objetivo es tener una zona segura donde poder trabajar. No significa que esto no vaya a quemarse, pero sí que la intensidad de las llamas será mucho menor”, detalla.

Antes de la intervención, el terreno presentaba una gran continuidad forestal, con las copas de los árboles prácticamente unidas entre sí. Tras los trabajos, la distancia entre pinos dificulta la propagación del fuego por las copas, uno de los escenarios más peligrosos en grandes incendios forestales.

Ayllón subraya además que muchas de estas actuaciones van acompañadas de aprovechamientos forestales previos realizados por propietarios particulares. En el caso de Bascuñana, la madera extraída ha sido aprovechada antes de que Geacam remate la actuación preventiva. Parte de esos restos terminan convertidos en biomasa o astilla para calefacción. “Todo se reaprovecha”, resume.

 

 

Las áreas de defensa se diseñan mediante simulaciones y estudios técnicos del comportamiento del fuego

 

La planificación de estas actuaciones no es aleatoria. Castellano explica que todas las obras forman parte del Plan Provincial de Defensa contra Incendios, un documento técnico que identifica las zonas estratégicas donde es necesario actuar para mejorar la defensa frente al fuego.

Dentro de esa red existen áreas de contención junto a caminos o pistas forestales y áreas estratégicas donde el comportamiento del incendio puede cambiar bruscamente debido a la topografía o al viento. “Son lugares donde intentamos atajar el fuego antes de que se haga más grande”, apunta el técnico.

La provincia de Cuenca cuenta con entre 40.000 y 50.000 hectáreas incluidas dentro de esa planificación general, que se va ejecutando progresivamente año tras año. Los técnicos trabajan con simulaciones de incendios, análisis históricos y estudios topográficos para decidir dónde intervenir.

 

 

Foto: Saúl García

 

La abundante lluvia registrada durante los últimos meses también condicionará la próxima campaña de incendios. Castellano reconoce que las precipitaciones han favorecido el crecimiento de pasto y vegetación herbácea, un combustible que puede acelerar la velocidad de propagación del fuego. Sin embargo, considera que el balance general es positivo.

“Prefiero una primavera lluviosa que una primavera seca”, afirma. El motivo es que la humedad acumulada en el suelo y en la vegetación leñosa reduce la disponibilidad del combustible y dificulta el inicio y propagación de incendios de gran intensidad.

Porque, tal y como recuerdan los técnicos forestales, el objetivo principal de estos trabajos no es evitar por completo que el monte arda, sino conseguir incendios menos violentos y más manejables. “Sin estas infraestructuras tendríamos llamas de muchísima altura y calor imposibles de atajar. Esto nos da la oportunidad de sujetar el incendio”, resume Castellano.

Mientras tanto, en Bascuñana de San Pedro las cuadrillas continúan trabajando en una labor silenciosa que apenas se percibe durante el invierno, pero que resulta clave cuando el calor aprieta y el monte se convierte en uno de los escenarios más vulnerables de la época estival.