La campaña del ajo temprano o ‘Spring’ encara su recta final en la provincia de Cuenca con buenas perspectivas tras tres años marcados por bajos rendimientos. El sector ha concluido la recolección y se prepara para iniciar la cosecha del ajo morado, en la que todavía persiste la incertidumbre por el efecto de las altas temperaturas registradas a finales de mayo.
El presidente de la cooperativa de segundo grado Coopaman y de la Mesa Nacional del Ajo, José Carlos Patiño, explica, un rendimiento habitual del ajo morado debería situarse en torno a los 8.000 kilos por hectárea, pero en muchas explotaciones apenas se alcanzaron los 4.000 kilos el año pasado. La escasez de producto elevó los precios hasta una media de entre 1,50 y 1,70 euros. Esa situación “hizo que entraran más ajos de terceros países porque se incrementaron las importaciones de China, sobre todo, pero también de Egipto y algo de Argentina”, señala Patiño.
La abundancia de producto más barato procedente del exterior terminó lastrando el mercado y provocó que parte de la producción nacional llegara al final de campaña con existencias todavía pendientes de comercializar. La situación es distinta este año. Patiño asegura que el ajo temprano presenta una buena calidad y rendimientos elevados. “No ha habido ningún problema ni con lluvias ni se esperan de momento”, apunta, aunque advierte de que todavía queda bastante producto en el campo debido a la escasez de mano de obra en el corte. “Cada año viene menos gente y dependemos sobre todo de trabajadores de Rumanía y Marruecos”, explica. Aunque hay que tener en cuenta que cada vez la mecanización del proceso va ganando terreno, especialmente entre los grandes productores.

En cuanto al ajo morado, cuya recolección se adelanta aproximadamente una semana y podría estar prácticamente finalizada a mediados de julio, las previsiones son moderadamente optimistas. La calidad inicial es buena y no se espera una campaña tan negativa como la anterior, aunque el presidente de la Mesa Nacional del Ajo cree que las altas temperaturas que se adelantaron en los meses de abril y mayo podrían ocasionar “que a lo mejor haya algo más de calibre pequeño de lo que debería”.
Por su parte, la gerente de la Cooperativa San Isidro El Santo y presidenta de la IGP Ajo Morado de Las Pedroñeras, María José Arellano, se muestra más optimista y, aunque reconoce que el calor puede perjudicar, también “puede ser que tengamos calibres que no hemos tenido en los últimos años”.
En cualquier caso, insiste en que todavía es pronto y habrá que esperar a que termine la campaña para hablar de resultados. En lo que María José Arellano sí coincide es que la campaña actual de ajo temprano presenta una mejor evolución y destaca que los resultados agronómicos están siendo “espectaculares”, con rendimientos y calidad muy diferentes a los de los tres últimos años. Además, recuerda que la producción nacional ha aumentado entre un 4 y un 5 por ciento, según las cifras del Ministerio de Agricultura.
Otro de los puntos comunes que señalan es en que el ajo morado continúa perdiendo superficie frente al ajo temprano. De hecho, el presidente de la Mesa Nacional del Ajo, señala que las variedades violeta y spring representan entre el 60 y el 65 por ciento de la superficie cultivada, mientras que el morado ocupa algo más del 30 por ciento restante. La razón, apunta, es que “el ajo temprano está teniendo mejores rendimientos y la mayoría de los agricultores están optando por dejar de sembrar algo de morado e irse al spring”, señala.
No obstante, Arellano evita dar por consolidada esta tendencia. ‘Tenemos que ver los resultados del ajo morado y ver cómo influyen los precios en unos y en otros’, explica. Eso sí, ambos apuntan en que el agricultor busca reducir costes en un contexto marcado por las restricciones de agua, el elevado precio de los alquileres de las tierras y las dificultades para competir con terceros países.
Pese a las dificultades, la presidenta de la IGP reivindica el valor diferencial del ajo morado de Las Pedroñeras. “Tiene nombre y apellido”, afirma, destacando sus características culinarias, su sabor más intenso y sus propiedades saludables, y asegura que los grandes cocineros que lo conocen recurren a él habitualmente.

En el plano comercial, ambos dirigentes destacan que el mercado está “muy parado” por la abundancia de ajo procedente de China y Egipto, lo que dificulta la comercialización del producto nacional. Según Patiño se situarían en unos 40 céntimos por debajo del año pasado, mientras que sin entrar en cifras concretas, Arellano afirma que, a diferencia del año pasado, cuando los precios permitían asumir los costes de producción a pesar de las bajas cosechas, las cotizaciones actuales no los cubren.
MERCADO INTERNACIONAL
El principal motivo de preocupación del sector sigue estando en el mercado internacional. China concentra más del 80% del ajo que hay en el mundo y debido a sus bajos costes de producción, los precios son más competitivos. “Generan una presión en el mercado y no podemos competir”, añade Arellano.
En la misma línea, considera que la normativa europea obliga a asumir mayores costes burocráticos, laborales y sanitarios, pero defiende que esos estándares garantizan un producto de calidad y unas condiciones dignas de trabajo. Por otro lado defiende que se tiene que seguir apostando por la calidad de los productos locales y abogar “por una calidad de vida, porque nuestros productos sean saludables y estén dentro de restricciones de productos, eso debería fortalecerlo la Unión Europea”.