El azafrán de La Mancha reclama una estrategia de futuro
La presidenta de la DOP Azafrán de La Mancha, Valentina Cabra, ha advertido de que el cultivo del azafrán "no vive de titulares" ni de interpretaciones "simplistas" vinculadas a la situación geopolítica internacional, en referencia a la inestabilidad en Oriente Medio, y ha reclamado una estrategia de futuro.
En un artículo de opinión remitido este lunes a los medios de comunicación, Cabra ha señalado que reducir la realidad del mercado del azafrán a una relación directa con los conflictos internacionales es "precipitado e ingenuo", ya que los mercados del producto importado y el amparado por la denominación de origen responden a dinámicas distintas en materia de calidad, trazabilidad y posicionamiento.
La responsable de la DOP ha subrayado que el verdadero problema del sector es su "invisibilidad estructural" y el "progresivo descenso de productores", al haber sido tradicionalmente considerado un cultivo complementario dentro de la renta agraria.
A ello suma la fuerte presencia del producto importado en el mercado, en ocasiones con prácticas de "picaresca", ha apuntado.

En su análisis, ha recordado que España ha pasado de ser un productor relevante a "niveles casi testimoniales", una evolución que atribuye a múltiples factores como la elevada dependencia de mano de obra en periodos cortos, la escasa mecanización, los problemas sanitarios en los cormos, el impacto del cambio climático y la falta de políticas públicas específicas de apoyo.
Cabra ha sostenido que el debate de fondo debe centrarse en las razones que han llevado a un cultivo con siglos de tradición en Castilla-La Mancha a una situación crítica, así como en la necesidad de replantear los modelos productivos actuales y de articular medidas que impulsen su viabilidad.
En este sentido, ha defendido la necesidad de invertir en innovación, avanzar en la automatización de procesos, mejorar la sanidad vegetal y hacer más atractivo el cultivo para las nuevas generaciones.
También ha reclamado un refuerzo de los controles de mercado que garantice al consumidor la autenticidad del producto.
La presidenta de la DOP ha concluido que el azafrán no necesita crisis internacionales para justificar su valor, sino "compromiso, visión de futuro y una apuesta real" por un cultivo que forma parte de la identidad de La Mancha y ha considerado que lo demás "es ruido".