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Asaja propone un plan de actuación urgente para afrontar la crisis de la viruela ovina

La organización agraria ha trasladado a la Consejería de Agricultura medidas concretas que ayuden a paliar los graves daños y a dar tranquilidad a los ganaderos
Asaja propone un plan de actuación urgente para afrontar la crisis de la viruela ovina
27/01/2023 - Las Noticias

La organización agraria Asaja de Cuenca ha tildado de “precipitada” la decisión de acabar con toda la cabaña ganadera de una explotación sin tener la certeza de que todos los animales estén contagiados de la viruela ovina y caprina.

Así lo ha indicado el secretario provincial de Asaja Cuenca, Manuel Torrero, después de conocer que el Ministerio de Agricultura ha notificado dos nuevos focos de la enfermedad en La Alberca de Záncara y Tébar, que afectan a dos explotaciones de leche con más de 5.400 animales.

En este sentido, el responsable agrario ha expresado su “enorme preocupación y desesperación” ante dichos brotes, al tiempo que ha advertido de las graves consecuencias que habrá, tanto en el sector ganadero como en el de la elaboración de queso, si no se adoptan medidas urgentes que reconduzcan la situación.

Así, Torrero ha anunciado que la organización agraria acaba de trasladar a la Consejería de Agricultura de Castilla-La Mancha un programa de actuación específica con medidas concretas que ayuden a paliar los graves daños y a dar tranquilidad a los ganaderos.

El programa contempla propuestas como el establecimiento de indemnizaciones que se adecúen a las pérdidas reales cuando se sacrifican el cien por cien de los animales de una explotación y un plan de mejora genética para que los ganaderos recuperen cuanto antes su nivel productivo.

También medidas de apoyo para evitar despidos en estas explotaciones que son las que más puestos de trabajo generan y mecanismos financieros para que los ganaderos con créditos comprometidos puedan hacer frente a los pagos, además de un apoyo económico adicional que se extienda hasta que los afectados recuperen la capacidad productiva que han perdido y que tardará en llegar.

Asimismo, el responsable provincial de Asaja en Cuenca ha abogado por establecer mecanismos para evitar el contagio y la propagación de la enfermedad, pero ha considerado "precipitado" sacrificar a todos los animales sin saber si están contagiados.

En este sentido, Torrero ha indicado que el ganadero tiene margen de actuación como separar el ganado o establecer lotes para controlar hipotéticos contagios porque, una vez cumplidos los periodos de cuarentena en los que se desarrolla la enfermedad y después de realizar las pruebas serológicas, se puede comprobar si el foco está erradicado o la enfermedad persiste.

“Un sacrificio generalizado supone perder no sólo los animales, sino un capital que se ha ido acumulando a través de décadas y que costará mucho recuperar. Es más, nos consta que hay ganaderos que aseguran que, si tienen que matar a todas sus ovejas, no volverán a empezar de cero y dejarán la actividad”, ha puntualizado.

Así, ha considerado que los baremos actuales de indemnización son “insuficientes” y no tienen en cuenta que estos animales han estado sometidos a programas de mejora genética, con lo cual su valor se multiplica por dos, tres o cuatro.

En algunos casos en los que ya se han sacrificado miles de animales, como en Villaescusa de Haro donde se detectó el primer brote, Torrero estima que las pérdidas son “de millones de euros”, por lo que cree que los baremos de la Consejería y del Ministerio son “claramente insuficientes”.

“No sólo por el importe, sino también por lo que se tardará en recuperar la capacidad productiva a la que se ha llegado después de mucha inversión en tecnologías, manejos, alimentación y programas genéticos”, ha subrayado. 

En España se han detectado hasta ahora 25 focos de la enfermedad, de los que doce están localizados en Cuenca.

El primero se detectó en otoño de 2022 en Villaescusa de Haro, donde se sacrificaron miles de animales.

La viruela ovina y caprina es una enfermedad que estaba erradicada en España desde 1968 y los responsables sanitarios precisan que no se transmite a los humanos.