Tiempo
La inmediatez y la velocidad son dos de las palabras que mejor describen nuestros días. Quizás por eso, nuestro tiempo se define mejor por la impulsividad que por la reflexión; por la superficialidad que por la profundidad. Me dispongo a escribir esta columna y siento que solo puedo hacerlo sobre el accidente ferroviario en Urda. ¿Cómo dar la espalda a la realidad? ¿Cómo no mirar a mi alrededor? Realmente, soy incapaz de no hacerlo, de quitármelo de la cabeza. Pero empiezo a escribir estas palabras y pienso que no puedo hacerlo sobre el accidente ferroviario en Urda. Podría contar las víctimas, hablar del kilómetro en el que sucedió y mil cosas más, pero esto es una columna de opinión. Y, aunque lo siento, pienso que, por mucho que quiera, no puedo opinar en la mitad de la tormenta desde la ignorancia. Sería como hacer un examen antes de estudiar. Necesito tiempo, conocer, tener una opinión formada. La información antes que la formación. Sí, hay gente muy inteligente, con una mente preclara, o también gente con muy poca conciencia, que será capaz de verter una opinión en las primeras horas, pero yo soy un señor mayor, con más conciencia que inteligencia, que todavía cree en la memoria, que no solo siente lo propio, sino lo prójimo. Así que este es el modo que he encontrado, después de escuchar la opinión de un político sobre el tema, y lo mejor que sé hacer para escribir hoy esta columna.