28 de Septiembre de 2020 Son las 0:57

Opinión

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Especial Semana Santa 2020
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Ángel D. Álvarez

Nombres propios

Cristina Martínez, nombre propio que pasará a ser la nueva denominación del campo de rugby del complejo deportivo Luis Ocaña. Así lo decidió el pleno municipal de la capital a propuesta del club conquense de esta modalidad deportiva y en reconocimiento a la labor de impulso que Cristina llevó a cabo entre las féminas para la práctica de este deporte. La joven, fallecida repentinamente, trabajó rompiendo los estereotipos de un deporte que siempre se asoció a la fuerza y la rudeza, pareciendo destinado a los hombres. Un estereotipo caduco que Cristina luchó por cambiar, influyendo en la mentalidad de los seguidores de este deporte y en aquellas jóvenes, que como a ella, les ilusionaba esta modalidad deportiva.

La curiosidad del acuerdo viene de la intervención del portavoz popular que, por desconocimiento o exceso de protagonismo, sugiere que, además de su aprobación en este pleno, la propuesta se traslade a la Diputación, por ser esta institución la titular de los terrenos y debería, según el PP, autorizar el cambio de dicha denominación.

Cuando el ayuntamiento denominó al complejo Luis Ocaña, no fue necesario obtener permiso previo de nadie y tampoco cuando, en ese mismo espacio deportivo, se le puso el nombre de Silvia Lara a la segunda piscina cubierta, en reconocimiento a la nadadora conquense. Haría bien el Sr. Buendía en informase sobre los asuntos en los que tiene que intervenir y no dar palos al aire.

En nuestra capital son varios los espacios deportivos bautizados con nombres de deportistas o benefactores, como es el caso de los polideportivos que fueron sufragados por la familia Yúfera Recuenco o el polideportivo Samuel Ferrer, otro deportista conquense que fallecía de forma trágica. Del mismo modo, un utrerano “enconquensado”, como Joaquín Caparrós, da nombre al campo de fútbol de la Beneficencia, sin olvidar la pista de baloncesto del Sargal nombrada en honor a Esperanza Calvo.

Algo parecido se podría hacer con los centros sociales municipales. Un reconocimiento a aquellos vecinos que, de alguna manera, significaron algo por su lucha y defensa de los barrios conquenses y que deberían ser reconocidos para que futuras generaciones tenga un referente de quien, en algún tiempo pasado, quisieron trabajar en favor de un barrio concreto y por tanto de la ciudad.

Auditorio José Luis Perales, otro acertado y justo nombramiento, pero existen otros espacios de difusión cultural que, seguro, podrían encontrar un nombre propio que los destacara y velase por su recuerdo. Artistas, pintores, escultores, o músicos, entre otros, tendrían cabida en este catálogo.

Si el ayuntamiento se pone manos a la obra, podría llevar una propuesta al pleno municipal que, además, estaría muy bien que fuese consensuada por todos y todas, atendiendo además a la opinión de los ciudadanos abriendo un espacio de participación y propuesta.

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