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‘El Gallo Gastrobar’ se reinventa sin perder su esencia

El bar restaurante conquense amplía sus espacios, rediseña su cocina y ofrece una propuesta más elaborada manteniendo su identidad original
‘El Gallo Gastrobar’ se reinventa sin perder su esencia
Foto: Saúl García
10/05/2026 - Eduardo M. Crespo

Visitamos ‘El Gallo Gastrobar’ tres semanas después de su reapertura tras la reciente reforma. Nos recibe feliz Marina Cenitagoya, propietaria y chef del restaurante, aún con esa sensación reciente de estar inaugurando un nuevo tiempo. Desde el nuevo comedor, un gran ventanal pone el marco a la belleza del entorno del Huécar, convertido ahora en una de las imágenes más reconocibles del establecimiento.

“Estoy muy contenta porque la recepción de nuestros clientes está siendo increíble. La reforma fue un carrerón duro y hubo muchísimo trabajo detrás, pero ha merecido la pena”, resume Marina mientras nos enseña los nuevos espacios del restaurante.

La transformación de El Gallo no se limita a un cambio estético. El restaurante ha ganado amplitud, una cocina completamente rediseñada, nuevos espacios para el cliente y una propuesta gastronómica más ambiciosa, aunque manteniendo la filosofía que le ha acompañado desde su apertura en 2017.

“Necesitábamos abrir el espacio para que la gente estuviera más cómoda y poder dar más servicio a nuestros clientes, porque el sitio era reducido y ellos mismos nos lo demandaban”, explica Cenitagoya.

La decisión, reconoce, llevaba tiempo rondándole la cabeza, aunque no terminaba de dar el paso: “Tenía ganas de hacerlo. Es un esfuerzo económico y laboral muy grande y por eso estaba reticente. Pero este año ha cumplido 40 y era el momento. Era un poco eso: o pa’lante o pa’atrás”.

Uno de los cambios más importantes de la reforma ha sido la ampliación de la cocina, ahora es más espaciosa y funcional: “Lo que más hemos ganado ha sido la cocina. Ahora tenemos una cocina muy espaciosa, con acceso a la calle, ventilación y luz natural. Hemos reorganizado todo para trabajar mucho mejor. La oficina está detrás para que esté más recogida, el almacén lo hemos puesto enfrente para no tener que estar cruzando continuamente por la barra. Y es una cocina mucho más profesional”, relata.

El antiguo espacio de cocina se ha convertido ahora en un coqueto comedor integrado visualmente en la sala principal “mediante un cerramiento de cristal que mantiene la conexión con el ambiente general del restaurante”. Allí, la luz natural y las vistas al Huécar cobran un protagonismo especial: “Hemos querido que estuviera integrado en la sala. Hemos hecho una ventana fija que parece un cuadro porque las vistas son preciosas”.

 

SIN PERDER LA ESENCIA

Aunque ‘El Gallo Gastrobar’ mantiene la esencia que le ha caracterizado desde su apertura, el cambio sí marca una evolución. El nuevo espacio apuesta por materiales nobles, más madera, mármol, iluminación regulable y una atmósfera más serena y cuidada. “Creo que ahora es un sitio más formal y más serio, y eso también está muy vinculado a mi momento vital. Ya no tan colorido quizá, un poco más sobrio, más maduro, pero sin perder nuestra esencia. Seguimos dando muchísima importancia al arte, a las exposiciones, a la música y a crear un ambiente muy cuidado”, subraya Marina.

La acústica ha sido precisamente uno de los aspectos más trabajados en la reforma: “Hemos intentado insonorizar muchísimo más el espacio porque antes había una acústica complicada. Hemos puesto paneles acústicos, muebles de terciopelo que absorben el sonido, queríamos que la experiencia fuera mucho más cómoda”.

Entre los detalles decorativos nos encontramos también un ligero aire retro y setentero en algunos elementos del local, especialmente en la barra y las columnas, donde predominan los tonos mostaza. “Me encanta ese toque. Hemos cambiado el frontal de la barra y de las columnas para darle un poco más de personalidad”.

La reforma coincide además con una nueva etapa gastronómica para el restaurante. La filosofía sigue siendo la misma, es decir, producto fresco, cocina de temporada y una carta cambiante. Pero la intención ahora es dar un paso más en elaboración y técnica: “La esencia de la carta sigue siendo exactamente la misma, pero vamos a intentar darle un plus. Los platos estarán un poco más elaborados, aunque tampoco queremos hacer una carta muchísimo más larga porque creo que las cartas largas aturden”.

El restaurante seguirá apostando por una rotación frecuente de platos y por las sugerencias fuera de carta, algo especialmente importante para una clientela muy fiel. “Tenemos muchos clientes habituales y a la gente le gusta venir y encontrar cosas distintas. Cambiamos la carta tres o cuatro veces al año y trabajamos muchísimo el fuera de carta”.

Otra de las grandes apuestas de esta nueva etapa es el vino. ‘El Gallo Gastrobar’ ha ampliado notablemente su propuesta e incorporado nuevos sistemas de conservación y servicio.

El balance de esta nueva etapa no puede ser más positivo para la propietaria de ‘El Gallo Gastrobar’, que siente que el restaurante ha conseguido evolucionar sin dejar atrás aquello que lo convirtió en uno de los espacios gastronómicos con más personalidad de Cuenca.