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Taekwondo

Valores sobre el tatami

El Club Daebak consolida su crecimiento en Cuenca a través del taekwondo con un modelo que prioriza la formación personal
Fotos: A.D.V.
07/03/2026 - Alejandro del Valle

Valor, disciplina, honor y respeto. Todo forma parte del camino hacia mejorar como persona, algo que tienen claro en el Club Daebak de Cuenca capital. Esta entidad deportiva trabaja a través del taekwondo, un arte marcial de origen coreano que ha ganado muchos adeptos a lo largo de los años.

Al frente está Yeray García, director técnico y alma mater del club. Su historia con el taekwondo comenzó a los 12 años, edad en la que quedaba maravillado por las artes marciales y las películas de Bruce Lee. Influenciado por su tío, este deporte acabó convirtiéndose en vocación, hasta que en 2019 tuvo la oportunidad de empezar con un proyecto propio fundando el Daebak en Paracuellos de Jarama, Madrid.

El traslado a un nuevo espacio –Calle del Coronel Algarra, 6– impulsó todavía más la actividad. La meta, aunque ambiciosa, está clara: “El objetivo real sería llegar a 1.000 alumnos en toda la sede de Daebak, pero para eso quiero generar profesores dentro de la escuela”, traslada.

Uno de ellos es Sergio Amo, instructor del club a día de hoy y ejemplo de cómo el deporte puede cambiar vidas. “Empecé porque me detectaron asma de pequeño y me recomendaron hacer deporte. Mis padres eligieron taekwondo”, cuenta. Con el tiempo, no solo mejoró su salud, sino que encontró su camino. “Le cogí el gusto. No es solo el arte marcial, es lo que conlleva: disciplina, hacer piña en clase, sentir que eres parte de una gran familia…” relata. Hoy, al lado de Yeray, cumple el papel de referente para los más pequeños. “Los niños te adoran, eres un modelo. Es una sensación muy bonita”, confiesa.

El Daebak cuenta con más de 80 alumnos en la capital conquense y la meta es formar profesores para expandirse por la provincia

ESCUELA DE PERSONAS

Si hay una idea que ambos repiten es que el objetivo no son las medallas. Aunque se acaban de lanzar a la competición y los resultados empiezan a llegar —en la liga escolar de Castilla-La Mancha participaron ocho alumnos y alumnas con un balance más que positivo— la prioridad es otra.

“Quiero que sea una escuela de buenas personas. El taekwondo es la excusa: la meta son mejores personas”, resume Yeray, mientras que Sergio coincide a la hora de hablar de “formar personas antes que deportistas”. Ambos apuntan a la filosofía inherente al deporte, que inculca valores como el respeto, colaboración, esfuerzo, sacrificio… y es que el aprendizaje va mucho más allá del tatami. “La preparación que te da un arte marcial hace que los problemas del día a día sean menores. Te acostumbras al sacrificio y al esfuerzo. Ves que un problema se puede descomponer en otros más pequeños”.

Otra de las ventajas que tiene el taekwondo es su accesibilidad. En Daebak entrenan niños desde los 3 años —previa prueba para comprobar que pueden seguir las instrucciones de la clase— hasta adultos que rondan los 60. “El taekwondo es muy agradecido en ese sentido: con poquito puedes hacer mucho”, explica Yeray.

El trabajo se adapta a cada edad. Entre los 3 y los 6 años, el foco está en la coordinación motora y los movimientos básicos. “El taekwondo es la herramienta”, aclara Yeray, también formado en Educación Física. La idea es que los más pequeños desarrollen capacidades que les sirvan para cualquier deporte. “Si mañana quieren hacer taekwondo, genial. Y si quieren voleibol, también”, aporta.

Además, el club abre sus puertas a personas con distintas capacidades. Próximamente se incorporará un chico con amputación en una pierna. “Podrá golpear con la otra”, señala Yeray con naturalidad, al mismo tiempo que comenta que también entrenan niños con TEA y otras condiciones. El mensaje es claro: el taekwondo es para todos.

Su ambición no es solo crecer en número, sino en impacto. Quiere que los alumnos de hoy sean los profesores del mañana y expandan Daebak por los pueblos de la provincia. “Si son capaces de sobreponerse aquí, luego la selectividad o una entrevista de trabajo no les parecerá nada”, apunta.

Entre cinturones, risas y mucho aprendizaje, el Club Daebak sigue construyendo día a día su camino. Como dice Yeray: “Queremos hacernos grandes”.

La filosofía detrás del taekwondo inculca valores como el respeto, el autocontrol, la disciplina, el sacrificio y el respeto por rivales y compañeros

El término “deporte de contacto” genera recelos en algunos padres y en el Club Daebak están al tanto de ello. La etiqueta, reconocen, suele ir acompañada de prejuicios: agresividad, lesiones o competitividad desmedida. “La gente ve algo agresivo, pero no es únicamente combate. No trabajamos con contacto físico directo en las primeras etapas”, traslada Yeray. De hecho, durante los primeros años el foco está en la coordinación, el equilibrio, la psicomotricidad y el autocontrol. El combate, cuando llega, lo hace de forma progresiva, reglada y con protecciones, dentro de un entorno seguro y supervisado.

Por otra parte, Sergio recuerda el origen de la palabra Taekwondo: el camino del pie y el puño. “Es el camino que vas adquiriendo, esas bases y conocimientos. Es mucho más que pegar patadas”, comenta el joven instructor. Por eso invita a las familias a acercarse, observar una clase y dejar que los niños prueben unos días. “Que no juzguen las artes marciales por la portada”, insiste. Porque detrás del peto y las espinilleras no hay violencia, sino educación emocional y autocontrol.