En un momento en el que el mundo rural busca nuevas voces que lo representen, Ana González, una joven de Cañaveras, municipio situado en la Alcarria conquense, ha encontrado en las redes sociales una forma de mostrar su pasión: la caza, una actividad que considera incomprendida y rodeada de prejuicios.
La joven, de 21 años, explica que desde pequeña ha sentido una gran curiosidad por el campo y los animales. No es de extrañar, ya que su historia está profundamente ligada a la de su familia, como hija y nieta de agricultores y cazadores.
Para Ana, la caza no es solo una actividad o un pasatiempo, sino una experiencia y un estilo de vida difícil de plasmar a través de las palabras. “Todo lo que diga, se queda corto. Es mi forma de conectar con la naturaleza, de hacer algo por el medio rural”, afirma.
Pero, sobre todo, destaca el vínculo familiar que ha construido gracias a ella: “He creado una relación muy especial con mi padre y mi abuelo que no tengo con otros familiares”, asegura.
Ana es consciente del fuerte estigma que existe alrededor de la caza, incluso en entornos rurales. “Muchas personas no saben realmente lo que es, porque la información que llega no siempre es la adecuada”. En su opinión, la única forma de entenderla es vivirla: “Necesitas ir al campo y vivirlo, es un proceso difícil de explicar que engloba muchas cosas”, transmite.
Al hilo de esta cuestión llega su salto a las redes sociales, que fue casi accidental. “Me creé un perfil personal en Instagram y empecé a subir fotos de caza. Vi que tenían repercusión y vi la oportunidad de demostrar lo que realmente es”. Y es que la caza, según explica, va mucho más allá del mero momento del disparo, y es por ello que apuesta por mostrar una visión más amplia: jornadas completas, trabajo con perros, monterías o incluso recetas con carne de caza.
A día de hoy, en su perfil de Instagram, @anagonbeee, cuenta con más de 23.000 seguidores y su contenido ha encontrado un gran apoyo, pero también rechazo, recibiendo insultos o incluso amenazas. A pesar de ello, asegura que intenta mantener el respeto y, en muchas ocasiones, entablar diálogo con quienes discrepan.
La influencer es consciente del estigma que existe alrededor de la caza y a través de su perfil en redes sociales trata de mostrar cómo es realmenteCAZA ÉTICA
La de Cañaveras defiende una visión de la caza basada en la ética, siendo consciente de la sostenibilidad del medio ambiente, respetando a los animales y siguiendo las numerosas reglas que rigen la actividad cinegética. “Siempre intento evitar el sufrimiento innecesario y aprovechar al máximo la carne del animal”. Asimismo, también señala otros motivos por los que esta práctica es necesaria. “También se caza por una serie de motivos, como evitar accidentes de tráfico, la propagación de enfermedades, el daño de cultivos o la sobrepoblación”, explica, poniendo el foco de su impacto en el equilibrio del entorno rural.
Las recientes propuestas para limitar o prohibir la participación de menores en actividades cinegéticas preocupan a la conquense, cuya experiencia está marcada por el conocimiento del campo desde muy pequeña: “Te enseña constancia, paciencia y responsabilidad. Cuantos más años tengas en el campo, más responsable vas a ser”, traslada.
En medio de un debate polarizado, la conquense apuesta por aportar su propia experiencia como forma de explicación. Sin pretender convencer a todos, trata de abrir una ventana a una realidad que, según defiende, solo se puede comprender viviéndola y respetando el entorno.
