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“La experiencia de Quintanar ha sido todo un máster”

El técnico José Manuel Poyatos evitó el descenso tras llegar en una situación complicada
“La experiencia de Quintanar ha sido todo un máster”
Foto: Saúl García
12/06/2018 - José Luis Pinós

José Manuel Poyatos, hace dos temporadas entrenaba al Conquense en División de Honor Juvenil. La temporada pasada llevó al Conquense, en su debut en Tercera, dejando al equipo en segunda posición y perdiendo el ascenso ante el Perelada. Esta temporada empezó sin equipo pero en enero, con su fiel ayudante Rubén Mellado, llegó al Quintanar que estaba sumido en una profunda crisis de resultados.

No fueron fáciles los inicios en el conjunto quintanareño, siempre cerca del descenso, pero al final se logró la permanencia en la última jornada.

INICIO DIFÍCIL

Poyatos no tiene en estos momentos equipo alguno. Del Quintanar salió bien, pero todavía no ha recibido una llamada para saber si sigue una temporada más. Mientras, nos cuenta lo que han sido estos meses en el equipo quintanareño.

“Ha sido una experiencia muy enriquecedora porque hemos estado cuatro meses con muchas dificultades. Nos encontramos a un equipo con los brazos caídos, con una racha muy mala de resultados y con una plantilla muy corta porque algunos jugadores importantes se habían ido. Cambiar esa dinámica fue complicado, aunque hay que reconocer que los chicos nos acogieron muy bien y trabajaron en todo lo que les dijimos”.

Para el entrenador conquense, la clave de que el Quintanar se salvara estuvo “en el grupo humano que había en el vestuario”.

Por todo ello, Poyatos entiende que “la experiencia ha sido enriquecedora, pero ha sido como un máster del fútbol”.

Uno de los problemas que se encontró es que no acudían a entrenar todos los jugadores por temas laborales. “Es algo que nos sorprendió mucho, teniendo en cuenta de que entrenábamos cuatro días a la semana y había jugadores que faltaban dos. Ibas a empezar un entrenamiento y no sabías con cuántos podías contar”.

Afortunadamente, el tema mal que bien se solucionó. “Hablamos con ellos, algún jugador dejó el equipo porque no podía entrenar, pero al final le vino bien al grupo, aunque la plantilla quedó muy corta porque Acoidan y Juanma también se marcharon, además de otros dos que no podían entrenar”.

Al final, teniendo en cuenta que en dos días se cerraba el mercado de fichajes, convencieron a algunos del filial para que hicieran un esfuerzo y siguieran, además de fichar a dos jóvenes jugadores. “Al final, consolidamos el grupo, los veteranos estuvieron extraordinarios, ayudándonos a nosotros y a los más jóvenes, y al final con tantas dificultades, conseguimos la permanencia”.

Poyatos siempre creyó que la salvación pasaba por los últimos partidos, viendo que eran rivales directos. “Ellos fueron los primeros que se creyeron que el equipo podía mantenerse. El equipo se mostró muy competitivo y sólo perdimos tres partidos. El grupo no bajó los brazos a pesar de los muchos palos duros que el equipo se llevó con resultados en contra en los últimos minutos”.

Otro momento crítico fue con la lesión del portero Iván. “Echamos mano de Casero que había dejado el equipo a principios de temporada y llevaba varios meses sin entrenar y trabajaba en Madrid”.

EL FÚTBOL ES ASÍ

Poyatos pasó de ser el balón de oro de CMM con el Conquense a sufrir a la hora de trabajar en el Quintanar. “Son cosas del fútbol. Los entrenadores somos reflejo de lo que son los jugadores. En el Conquense había 22 jugadores y los entrenamientos los trabajas con toda la gente. En Quintanar muchos jugadores tienen su trabajo y eso marca diferencias”.

Ahora, José Manuel espera destino en un banquillo. De momento se muestra paciente. “Acabé muy contento en Quintanar, me han tratado fenomenal y habrá que esperar a ver lo que dicen, pero de momento no hay nada. Estamos pendientes de otras cosas, pero a día de hoy estoy libre”.