José Mora (Madrid, 1972) no se considera fotógrafo profesional, pero lleva más de quince años dialogando con el territorio a través de la cámara. Ahora, ese proceso personal y creativo ha tomado forma en ‘No lugares’, la exposición que puede visitarse hasta el 31 de marzo en el Teatro Auditorio de Cuenca, dentro de la iniciativa municipal Días de Arte Conquense.
Se trata, tal y como explica Mora, de “un recorrido visual” que pone el foco en el paisaje rural de la Alcarria conquense, especialmente en el Valle de Altomira y su entorno. Un territorio que conoce bien, ya que lleva “media vida habitándolo”, a caballo entre Madrid y pueblos como Jabalera. Ese vínculo, incide, ha sido el germen de un proyecto que va más allá de la estética para adentrarse en la memoria y el paso del tiempo.
El eje central de la muestra es la idea de tránsito. Mora detalla que sus imágenes buscan “establecer un viaje entre los vestigios de un modo de vida que ya ha desaparecido y otros escenarios futuros que todavía están por revelarse”. En sus fotografías no hay protagonistas humanos, pero sí una presencia constante de lo humano a través de sus huellas: construcciones abandonadas, espacios vacíos y arquitecturas que hablan de lo que fue y de lo que ya no es.
El proyecto toma como punto de partida el concepto de “no lugares”, acuñado por el antropólogo Marc Augé, pero Mora lo reformula para adaptarlo al contexto rural. Explica que intenta “revelar todo aquello que pasa desapercibido en esos espacios donde en apariencia nunca ocurre nada”. Así, sus imágenes invitan al espectador a detenerse y observar lo cotidiano desde una nueva perspectiva.
En este sentido, uno de los objetivos de su trabajo es generar un diálogo con el público. Mora subraya que busca que las personas que visiten la exposición “se sientan reflejadas en las imágenes” y que puedan trasladarlas a sus propias experiencias. No se trata solo de contemplar, sino de interpretar, de completar el significado desde la vivencia personal.
Las fotografías muestran elementos que remiten a modos de vida en desaparición, especialmente en el medio rural. El fotógrafo explica que muchas de las escenas retratan “arquitecturas en proceso de abandono” y situaciones que evidencian el declive de determinadas formas de habitar el territorio. Sin embargo, lejos de quedarse en una visión nostálgica, su mirada también apunta hacia el futuro.
De hecho, Mora incide en que en sus imágenes también está presente una idea de resistencia. “Intento reflejar la perseverancia de la gente que permanece en el territorio a pesar de que el contexto no es el más favorable”, señala. Ese equilibrio entre ausencia y persistencia es una de las claves del proyecto, que combina cierto desasosiego con una mirada esperanzadora.
El proceso creativo, explica, combina tanto la búsqueda como el hallazgo. Algunas imágenes surgen de encuentros casuales, mientras que otras responden a una intención previa. “Es un proceso que fluye entre lo buscado y lo inesperado”, detalla, en el que el propio territorio actúa como guía y fuente de inspiración.
La muestra ‘No lugares’ puede visitarse en el Auditorio de Cuenca hasta el 31 de marzo dentro de la iniciativa Días de Arte ConquenseAunque ‘No lugares’ es un proyecto de largo recorrido centrado en la Alcarria, Mora ya trabaja en nuevas líneas que amplían esta idea hacia otros contextos. En concreto, plantea trasladar este concepto al ámbito urbano, explorando espacios densamente poblados donde, paradójicamente, también se produce una “anonimización” de las personas.
A nivel expositivo, esta no es su primera experiencia. La muestra ha pasado por diferentes localidades del territorio y también por Madrid, donde ha expuesto en el Centro Cultural Margarita Nelken de Coslada. Además, una de sus imágenes formó parte de la 26ª edición de la Semana del Cine Español. Sin embargo, esta es la primera vez que presenta su trabajo en Cuenca capital.
Un paso que, reconoce, supone un reto personal. “No me dedico profesionalmente a la fotografía, pero exponer en el Auditorio es un reconocimiento al trabajo”, explica. Para Mora, poder mostrar su obra en un espacio de referencia cultural en la provincia tiene un valor especial, sobre todo por el vínculo que mantiene con el territorio que retrata.
Empleado público de profesión, la fotografía comenzó para él como un hallazgo relativamente reciente que ha ido creciendo en paralelo a su relación con la Alcarria. “Mi evolución personal ha ido de la mano de habitar el territorio y de interpretarlo a través de las imágenes”, señala.
Ese recorrido vital y creativo es el que ahora comparte con el público en el Auditorio de Cuenca. Una invitación a mirar de otra forma esos espacios aparentemente vacíos, pero cargados de historia, memoria y significado. Porque, como demuestra ‘No lugares’, en el silencio del paisaje rural también hay mucho que contar.