Es noticia en Cultura: Arte Cultura

La Cuenca en blanco y negro que forjó la mirada de un maestro

El Museo de Arte Abstracto reúne 60 fotografías de los inicios del artista Cristóbal Hara, en las que recorre una Cuenca marcada por la vida en la calle y la ausencia de turismo
Fotos: Saúl García
21/05/2026 - Rubén M. Checa

Las calles empedradas de Alfonso VIII, los corrillos en la Plaza Mayor, los niños jugando por las hoces y las tertulias improvisadas en las puertas de las casas. La Cuenca que retrata Cristóbal Hara poco tiene que ver con la ciudad actual. O quizá sí, pero con otro ritmo, otra mirada y otra forma de habitar la parte alta. Esa memoria visual regresa ahora al Museo de Arte Abstracto Español con la exposición ‘Cristóbal Hara: principiante’, una muestra que podrá visitarse hasta el próximo 11 de octubre y que reúne 60 fotografías tomadas por el artista entre finales de los años 60 y principios de los 70.

La exposición supone un regreso muy especial para el fotógrafo, considerado uno de los grandes nombres de la fotografía española contemporánea y Premio Nacional de Fotografía en 2022. Y también un reencuentro con la ciudad donde aprendió a mirar a través de la cámara.

“¿Cómo se aprende a ser fotógrafo? Pues sacando fotografías”, ha resumido el artista durante la inauguración de la exposición. Y eso fue precisamente lo que hizo durante aquellos años en Cuenca, cuando recorría durante horas las calles de la ciudad esperando incorporarse al servicio militar. “Me tocó hacer eso… Pasaba mañanas y tardes enteras caminando con la cámara al hombro mientras descubría escenas cotidianas que hoy forman parte de la memoria colectiva de la ciudad”, ha explicado Hara.

CUENCA, UN PUNTO DE INFLEXIÓN

La subdirectora del museo, Celina Quintas, ha definido la muestra como “un punto de inflexión” en la trayectoria del fotógrafo, el momento en el que decide dedicarse plenamente a la fotografía. “Es una exposición donde todo el mundo va a disfrutar enormemente”, ha asegurado.

Por su parte, el director de museos y exposiciones de la Fundación Juan March y del Museo de Arte Abstracto, Manuel Fontán del Junco, ha destacado la estrecha relación de esta etapa de Hara con Cuenca. Fontán del Junco ha explicado que estas imágenes pertenecen “al momento en el que fue más feliz como fotógrafo” y ha subrayado la importancia de poder mostrar ahora esa “integral fotográfica” en el mismo museo donde tantos artistas encontraron inspiración en aquellos años.

La muestra no solo tiene un valor artístico. También documental. Las imágenes funcionan como una ventana a una ciudad desaparecida. Hara ha recordado una Cuenca “muy distinta”, donde “todo el mundo se conocía” y la vida se hacía en la calle. “En la calle San Pedro la gente sacaba las sillas por las tardes a la puerta y se hacía tertulia”, ha rememorado.

El fotógrafo ha hablado con cierta nostalgia de aquella ciudad tranquila, apenas sin coches, en la que los vehículos “sorteaban los corrillos” de vecinos en la Plaza Mayor porque “el coche sabía que no era el protagonista”. Frente a ello, Hara ha lamentado la transformación turística que ha experimentado el Casco Antiguo en las últimas décadas.

Entre las fotografías aparecen numerosos rincones reconocibles de Cuenca y escenas que hoy resultarían imposibles. Procesiones infantiles improvisadas, ancianos tocando la flauta en lo que actualmente es el Museo de las Ciencias, panaderías tradicionales o calles todavía cubiertas de cantos rodados. “Los suelos eran preciosos antes de que se pusiera la piedra artificial”, ha comentado Hara.

El artista también ha puesto el foco en algunos cambios urbanísticos que le han producido tristeza, como la desaparición de árboles y ciertos elementos patrimoniales que, a su juicio, formaban parte del alma de la ciudad.

Uno de los aspectos más llamativos de la exposición es la presencia constante de niños. Hara ha explicado que aquellos pequeños terminaron convirtiéndose casi en sus acompañantes diarios. “En cuanto vieron a un chico forastero joven con una cámara, iban todos detrás diciéndome: ‘Cristóbal, sácame una foto’”, ha recordado entre risas.

Hara ha detallado que la muestra incorpora numerosas imágenes inéditas que nunca antes habían sido publicadas ni expuestas. Entre ellas, una escena de un camarero en el interior de una conocida confitería de Carretería o una instantánea del antiguo asilo de ancianos situado en el edificio que posteriormente se convertiría en el actual Museo de las Ciencias.

El fotógrafo ha detallado además que muchas de estas imágenes muestran rincones y costumbres hoy desaparecidas, convirtiéndose así en un importante documento visual sobre la transformación de la ciudad durante las últimas cinco décadas.

La exposición se articula en torno a tres grandes bloques: las fotografías relacionadas con el servicio militar, las imágenes de niños en Cuenca y otras escenas de la vida cotidiana tanto de la ciudad como de otros lugares de España.

Para Hara, aquellas fotografías representan el inicio de todo. Un tiempo de búsqueda, aprendizaje y descubrimiento que acabó marcando una de las trayectorias más influyentes de la fotografía española. Y para Cuenca, la muestra supone volver la mirada a una ciudad que ya no existe exactamente igual, pero que sigue viva en cada una de las imágenes en blanco y negro.