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Todos los besos para despedir Indispensables

(GALERÍA DE IMÁGENES) Las guitarras de Ultraligera y los estribillos de Siloé cerraron por todo lo alto el ciclo de conciertos de San Julián con una noche festiva dentro y fuera de La Fuensanta
Fotos: Lola Pineda
30/08/2026 - M.C.R.

El primer "Lapsus" de Ultraligera sirvió anoche para poner en marcha una de las últimas grandes citas musicales de las fiestas de San Julián. Desde ese momento, La Fuensanta se convirtió en un escenario de guitarras, indie y estribillos compartidos que, en muchos momentos, traspasaron las puertas del recinto. 

El grupo está viviendo ese momento en el que una banda deja de ser una promesa para empezar a convertirse en fenómeno, y su directo tiene buena parte de culpa. Arrancaron con "Lapsus", una de sus canciones más conocidas, y rápidamente fueron encadenando temas como "La Basura", "Matanza en el Hotel" o "Tu problema". En La Fuensanta, esa mezcla de rock y descaro encontró una respuesta inmediata. El público saltaba, gritaba y, sobre todo, cantaba. Algunos ya conocían cada palabra; otros parecían estar descubriéndolas allí mismo.

Y mientras Ultraligera demostraba por qué está ganando seguidores a una velocidad difícil de ignorar, el ambiente comenzaba a crecer también fuera del recinto. Las canciones llegaban hasta quienes habían decidido quedarse cenando en los alrededores y terminaban incorporándose a las conversaciones y a los coros improvisados.

Después llegó Siloé para llevar la noche a otro terreno. Si Ultraligera había puesto la electricidad, el grupo vallisoletano aportó emoción, melodía y una forma de entender el directo que lo convierte cada vez más en uno de los nombres importantes del indie nacional.

"La verdad" abrió un recorrido por algunas de sus canciones más reconocibles, seguido de temas como "Amor infinito", "Si me necesitas llámame" o "Reza por mí". Cada canción parecía añadir una capa más a una noche que ya tenía al público completamente entregado. "Si te pones de mi parte" reforzó esa sensación de complicidad entre escenario y pista, mientras Quédate esta noche parecía escrita para aquel momento: conquenses y visitantes se habían quedado con Siloé y no tenían ninguna prisa por marcharse.

La banda reservó para el final "Todos los besos", su canción más conocida y uno de los grandes himnos de su repertorio. Los primeros acordes fueron suficientes para que La Fuensanta se transformara en una sola voz. El público cantó el tema prácticamente de principio a fin y, una vez más, las voces se escaparon del recinto. Fue el gran momento de la noche, el punto en el que Siloé confirmó que ya está mucho más cerca de la consagración que de la etiqueta de grupo emergente.

Tras ellos llegó Sidonie, incorporados al cartel para sustituir a Ojete Calor, cuya actuación tuvo que ser cancelada por problemas de salud de Carlos Areces. El grupo barcelonés aportó la experiencia y un repertorio reconocible por varias generaciones, con canciones como "Carreteras infinitas", "Fascinado" o "Maravilloso". Una presencia que completó una noche en la que convivieron distintas épocas y formas de entender el pop y el rock.

Y así, entre guitarras, letras coreadas y canciones que se escapaban hacia las calles, Indispensables puso punto final a sus conciertos de la Feria y Fiestas de San Julián. La última noche dejó la imagen de una Fuensanta entregada y de un público que, dentro y fuera del recinto, demostró que algunas canciones no necesitan escenario para seguir sonando.