Es noticia en Cuenca: Plaza de Toros de Cuenca Feria y Fiestas San Julián 2026
DIPUTACIÓN PROVINCIAL TU COMIDA EN CASA

También quieren churros, atracciones y feria

Para algunas personas, contar con un voluntario o reducir el ruido durante unas horas marca la diferencia entre poder ir a la feria o quedarse en casa
Fotos: Futucam
29/08/2026 - M.C.R.

Hay quien llega a la Feria de San Julián con ganas de montarse en una atracción, comer unos churros, escuchar música o simplemente darse una vuelta entre las casetas. Y hay quien, para poder hacer lo mismo, necesita que alguien le acompañe o que el entorno se adapte a sus necesidades. Para unos puede ser un detalle. Para otros, la diferencia entre disfrutar de la feria o no poder acudir.

Por ello, este año, además, Futucam ha hecho coincidir por primera vez su encuentro provincial de voluntariado con la Feria de San Julián. Una tarde para salir de los espacios habituales, encontrarse, pasear y disfrutar de las atracciones y los puestos.

Y es que esta entidad lleva años trabajando para que el ocio sea para todos: "Hacer que ellos disfruten, que hagan también cosas diferentes, que participen en las actividades que nos plantea la ciudad", explica Gema Aragón, trabajadora social y coordinadora de Futucam.

Cuentan con alrededor de 60 personas apoyadas en la provincia de Cuenca, diez de ellas en la capital. En la ciudad son actualmente diez los voluntarios que participan en su programa de ocio, basado en algo que va más allá de un acompañamiento puntual. "La idea es que las personas tengan una relación cercana con otra persona que puedan hacer cosas, como un amigo que te llama: ‘Oye, hoy salimos a tomar algo, a la feria o al cine", cuenta Aragón.

La clave está precisamente en normalizar esos planes. No se trata únicamente de crear actividades específicas para personas con discapacidad, sino de facilitar que puedan decidir qué hacer y compartir los mismos espacios que el resto de vecinos.

Durante el año, Futucam organiza salidas al cine, la piscina, el río o el campo, además de comidas y otras propuestas. "Nosotros hacemos actividades en la comunidad para también salir un poco de los entornos de los centros", señala Aragón.

La Feria es una de esas oportunidades. Los voluntarios acompañan habitualmente a las personas apoyadas a distintas actividades de San Julián: este año, por ejemplo, unos diez usuarios han podido disfrutar de los toros y otros participan en conciertos que aglutinan cientos de personas cada fin de semana de las Fiestas de San Julián.

Cuando el ruido se convierte en una barrera

Sin embargo, hay individuos cuyo principal espectáculo es el exceso de estímulos. Música de las atracciones, megafonía, conversaciones, gritos y sonidos que se mezclan constantemente forman parte del ambiente de la feria, pero pueden resultar especialmente difíciles para algunas personas con trastorno del espectro autista (TEA). Así lo explica Marihu Barrero, psicóloga y directora técnica de APACU. "No es solo el volumen alto, sino todas las situaciones con las que se puede encontrar una persona TEA, que les puede influir negativamente”, añade la psicóloga.

La hipersensibilidad auditiva no afecta a todas las personas con autismo de la misma manera, pero en algunos casos la sobreestimulación puede resultar "muy molesta" y llegar a ser "muy invalidante".

Por eso, como cada año, el Ayuntamiento establece un horario de cero ruidos en el recinto ferial, concretamente desde las 18:00 hasta las 20:00. "Para ellos es la diferencia entre poder ir o no poder ir", resume Barrero.

Durante esas horas la feria sigue teniendo gente, movimiento y atracciones, pero se reduce uno de los estímulos que más dificultades puede generar a algunas personas con TEA. Una modificación que puede permitir algo tan cotidiano como que una familia pueda acudir junta al recinto.

Recuerdan que desde APACU que es un paso más para que el ocio sea conviviente, pues personas que hace años veían casi imposible acercarse a una zona peligrosa por los altos estímulos, ahora pueden disfrutar como cualquier ciudadano. Aunque algunas tengan que recurrir a cascos con cancelación de ruido, herramienta útil en el uso cotidiano, consiguen hacer suya la feria.

La asociación cuenta con unos 170 socios en la provincia, alrededor de un centenar de familias en Cuenca. Padres, madres e hijos que pueden hacer planes juntos sin preocupaciones. Y es que esa es uno de los resultados más importantes en el trabajo por la inclusión en este tipo de espacios, explicar a la sociedad por qué determinadas adaptaciones son necesarias y de qué maneras la ciudadanía puede colaborar.

El derecho a participar

La Feria de San Julián deja estos días una imagen que va más allá de las luces, las atracciones y la música: voluntarios que acompañan, familias que buscan horarios más tranquilos y personas con discapacidad que recorren el recinto.

Porque participar en las fiestas de la ciudad también es participar en la ciudad. Y esa es una de las reivindicaciones que comparten Futucam y APACU: que las personas con discapacidad o TEA no sean contempladas únicamente desde sus necesidades de apoyo, sino también desde algo tan sencillo como sus ganas de salir, relacionarse y pasarlo bien.

"Necesitamos personas que acompañen y que apoyen a las personas con discapacidad", reclama Aragón. Porque a veces la barrera no está en la feria, sino en no tener a alguien con quien ir. Y otras veces la solución puede ser tan sencilla como bajar el volumen durante unas horas.

Dos medidas diferentes para una misma idea: que San Julián sea una fiesta en la que todos tengan la oportunidad de sentirse parte de ella.