Los remontes al Casco no estarán en marcha hasta el último trimestre de 2026
La puesta en marcha de los remontes mecánicos al Casco Antiguo de Cuenca se retrasa al último trimestre de este año, tal y como ha avanzado la directora general de Transportes y Movilidad del Gobierno regional, Lucía Balmaseda, quien ha atribuido el aplazamiento a la enorme complejidad técnica de la actuación y a los numerosos hallazgos arqueológicos.
Balmaseda ha realizado este anuncio durante una visita a las obras este martes, coincidiendo con la finalización de las excavaciones arqueológicas y de los trabajos de campo asociados a los últimos hallazgos localizados en la actuación. Así, ha defendido que se trata de una obra "muy singular" tanto por su ubicación como por las dificultades técnicas que presenta, al desarrollarse en una de las zonas más complejas de la ciudad.
La directora general ha explicado que la infraestructura debe salvar un desnivel de 55 metros entre la parte baja de la ciudad y el Casco Antiguo, una circunstancia que obliga a trabajar en un espacio muy limitado y condicionado tanto por la geología de la ladera como por la presencia de edificios históricos y restos arqueológicos. "No solo hay que preservar lo que se ve, sino también todo aquello que existe bajo tierra", ha señalado.
En este sentido, ha detallado que la ejecución de los remontes ha requerido soluciones constructivas poco habituales, como la instalación de micropilotes y anclajes especiales destinados a garantizar la estabilidad de la ladera y de las edificaciones próximas. Además, la obra permanece monitorizada las veinticuatro horas del día mediante sensores instalados en distintos puntos estratégicos para detectar cualquier movimiento o fisura que pudiera producirse durante los trabajos.
Según ha explicado Balmaseda, hasta la fecha no se ha registrado ninguna incidencia relevante y los sistemas de control han confirmado la estabilidad del entorno durante toda la ejecución de la actuación. "Nuestra prioridad es que la obra quede bien hecha y que se desarrolle con todas las garantías de seguridad", ha afirmado.
Uno de los factores que más ha condicionado la evolución de los trabajos ha sido la aparición de diversos restos arqueológicos. La directora general ha recordado que, desde el inicio, estaba previsto un seguimiento arqueológico debido al valor patrimonial del entorno, pero los descubrimientos realizados han obligado a modificar parte de la planificación prevista.

En concreto, ha explicado que algunos hallazgos han hecho necesario rediseñar determinadas cimentaciones y adaptar elementos estructurales para garantizar su conservación. "Donde antes iba una cimentación ahora no puede ir porque hay un hallazgo que debe preservarse", ha detallado. Estas modificaciones han supuesto la incorporación de nuevos trabajos y la reorganización continua de la obra para compatibilizar la protección del patrimonio con la construcción de la infraestructura.
Balmaseda ha señalado que las mayores dificultades se han concentrado en las escaleras 5 y 6, situadas en la parte más elevada del recorrido. Precisamente en esta zona han aparecido los últimos restos arqueológicos y también es donde se ejecutan algunas de las excavaciones más profundas de todo el proyecto.
La responsable regional ha explicado que determinadas estructuras requieren intervenciones de hasta 15 y 20 metros de profundidad, además de largos periodos de espera para que el hormigón alcance la resistencia necesaria antes de continuar con las siguientes fases.
En la actualidad ya están finalizados los tramos correspondientes a las escaleras 1 y 2, donde incluso son visibles algunos de los elementos mecánicos instalados. Sin embargo, todavía quedan por completar los tramos 3, 4, 5 y 6, así como las complejas estructuras que permitirán la instalación de los ascensores, considerados por los técnicos como una de las piezas fundamentales del proyecto.
Pese al retraso anunciado, Balmaseda ha querido lanzar un mensaje de tranquilidad y ha defendido que los trabajos avanzan a buen ritmo dentro de las circunstancias que presenta una actuación de estas características. Además, ha destacado el esfuerzo realizado para ejecutar de forma simultánea distintas tareas y evitar paralizaciones innecesarias.
La responsable regional también ha descartado que los cambios introducidos vayan a traducirse en un incremento del presupuesto. Según ha explicado, la posibilidad de encontrar restos arqueológicos ya estaba contemplada desde el inicio de la actuación y todas las adaptaciones realizadas se han asumido dentro de los 15 millones de euros con los que cuenta el proyecto.
Preguntada por la financiación procedente de la Unión Europea, Balmaseda ha asegurado que la Junta mantiene una comunicación permanente con el Ministerio para informar de la evolución de los trabajos y de las circunstancias excepcionales que han rodeado la ejecución. En este sentido, ha mostrado su confianza en que el retraso no afecte a los fondos previstos para la actuación.
Con la fase arqueológica ya prácticamente concluida y los principales hallazgos documentados, la Junta considera que el calendario de ejecución es ahora mucho más previsible. Por ello, la directora general ha avanzado que los remontes podrán entrar en funcionamiento durante el último trimestre de este año, culminando una de las infraestructuras más esperadas para mejorar la conexión entre la parte baja de la ciudad y el Casco Antiguo.
"Será una obra singular y un punto de referencia para Cuenca", ha asegurado Balmaseda, quien ha defendido que el resultado final justificará los retrasos acumulados durante una actuación marcada por la complejidad técnica, la protección del patrimonio histórico y las exigencias de seguridad de un entorno único como el de la ciudad histórica conquense.