Raúl del Pozo: “Los cimientos de mi alma están en Cuenca, ciudad universal”
Los “idus de marzo” se han llevado a nuestro Raúl del Pozo Page, periodista más alto que las copas de los pinos de la Serranía que le vio nacer, el día de Nochebuena de 1936, en su querida Mariana y escritor universal. En marzo fallecieron otros conquenses ilustres como Luis Calvo y José Luis Coll, compañeros y amigos coetáneos de Raúl del Pozo. La noticia que me ha dado Carmen Izquierdo me ha impactado, pues mi admiración y amistad con Raúl del Pozo ha sido grande, desde que le conocí allá en los finales de los sesenta en el periódico donde comenzó a escribir, alternando su profesión de maestro en Uclés, donde incluso dio clase al general Félix Sanz Roldán, gran amigo suyo.
“En 'Ofensiva' es donde me hice adicto a la tinta de imprenta y donde conocí a los linotipistas y los cajistas, fogoneros de las ideas. Si el idioma es la patria de un escritor, el periódico local es su patria chica”, me decía el escritor que tiene calle en su Mariana natal desde 1986. Hablaba Raúl de la 'escuela periodística de Cuenca, pues “en ese barco de papel se han enrolado muchos poetas y periodistas. Muchos fuimos los enrolados y pocos los que aún navegamos”. Y citaba a José Luis Coll, Jesús Sotos, Carlos Briones, Federico Muelas, Florencio Martínez Ruiz, Eduardo de la Rica, Meliano Peraile, Raúl Torres, etc.
Desde su primera novela editada en Cuenca en 1961, 'Hay gorriones en la tumba de Judas' hasta su 'Cuenca, la primera Manhattan' (2024) han sido numerosas sus publicaciones, como artículos diarios en la columnas de prensa, ocupando el sitio de Umbral en la de 'El Mundo', tras la muerte del escritor. Y su colaboración de los últimos años en 'Más de uno' con Carlos Alsina en 'Onda Cero'.
Desde 'Ofensiva/Diario de Cuenca' a 'El Mundo' ; reportajes y artículos en ´La Codorniz', 'La Jaula', ´Guadiana', 'Libera', diario 'Pueblo', 'Mundo Obrero', 'La Calle', 'Interviú', 'Diario-16', 'El Independiente' y numerosos premios, entre ellos el 'González Ruano' y 'Mariano de Cavia'. Además, fue corresponsal de prensa en Buenos Aires, Moscú, Londres, Lisboa, Roma y Paris y enviado especial de 'Pueblo' en la histórica fecha en la que el hombre pisó la Luna.
Recuerdo una jornada literaria en Madrid, en 'El Tormo' de su primo Joaquín Racionero Page, en junio de 1988. Esa noche compartí una cena literaria con Raúl junto a Paco Umbral, Meliano Peraile, César Alonso de los Ríos y Emma Sueiro. Me hablaba entonces Raúl de su amor por Mariana y por Cuenca: “De la patria chica de un escritor siempre queda su niñez. Tengo nostalgia del Júcar, ese río bravo; de los chopos increíbles; de la Manhattan que es Cuenca. Mira, yo he estado en China, Corea, en América y, en el fondo, uno nunca sale de su pueblo. Todo lo que aprende el hombre de los pájaros o del río siempre es de su pueblo. Yo amo cada vez más profundamente a Cuenca”.
Conquense del Año por el Rotary
En 2009 el Club Rotary nombró a Raúl del Pozo 'Conquense del Año', celebrando el almuerzo de homenaje en el Hotel Torremangana. Tras aquella sesión, en la que el periodista de Mariana mostró el orgullo de ser conquense, y emocionarse por el reconocimiento, le hice una entrevista que publicó 'El Día de Cuenca'. Este es el texto de aquella jornada de 2009.
“Raúl del Pozo Page, periodista nacido en las duras tierras de Cuenca, se dio una vuelta por la ciudad que le vio crecer y hacerse reportero de una y mil batallas por el mundo. Es el mejor columnista de España y sus artículos son piezas literarias tan bellas como descarnadas, utilizando ese lenguaje del román paladino que tiene sentencias como “esto es tan verdad como que nos tenemos que morir”. Y a ver quién lo duda. Los vocablos del habla de la Sierra los aprendió Raúl cazando pájaros, pescando cangrejos, montando en bici o yendo a las capeas de los pueblos. La Universidad de la vida es sabia. Raúl del Pozo tiene infinidad de premios.
—Le vemos feliz, abrazando a su hermana María Ángeles, en un acto en el que el Club Rotary de Cuenca le nombra Conquense del año 2009.
—Estoy en Cuenca con el presidente de los Rotary, con el alcalde de la ciudad, con el presidente de la Diputación, con el subdelegado del Gobierno, vamos que he conseguido el consenso. Estoy muy emocionado, porque uno, a veces, tiene una especie de desconfianza de la ciudad que ha nacido. He notado un afecto, un amor, y un cariño que me ha emocionado de verdad. Ha sido un acto precioso, con gente maravillosa y por ello estoy muy contento.
—En sus columnas no suele faltar su tierra. Recordamos aquella “Cólera de Cuenca” en 1998.
—Yo creo que la patria de un escritor es la niñez y los vocablos primeros que se aprenden son como la primera leche, las primeras sopas; el punto de gravedad y los cimientos de mi alma están en Cuenca, y cada vez cito más a Cuenca, no por involución, sino por todo lo contrario, por melancolía, pues la escritura en cierta manera es recuerdo y melancolía. Y tengo unos recuerdos maravillosos de Cuenca. Y cuando la ningunean salgo en su defensa, como con la autovía o el AVE.
—Aquí esperamos con paciencia las viejas aspiraciones del AVE, la Autovía, que parece que llegan…
—Van llegando, pero hemos peleado mucho por ello. No sé si será bueno, porque antes Madrid era la zona industrial de Cuenca; pero es muy importante que Cuenca se despierte y que compita en la sociedad de la comunicación por ser una ciudad universal. Yo creo que hay que quitar todo lo que sea de provinciano y darle hostias a todo lo que llevamos dentro de provincianismo. La ciudad nos hace libres y Cuenca debe pasar de una provincia a una ciudad que es universal.
Una ciudad para la ilustración

—¿Cuenca sigue siendo la Manhattan que Raúl definió hace años cuando descubrió Nueva York?
—Cuenca es la Manhattan medieval y así la considero yo. Una ciudad de la Ilustración, de canónigos y de herejes, de católicos y de ateos, una ciudad abierta, una ciudad hermosa.
—Una ciudad que ha parido escritores, periodistas, cómicos, músicos, artistas, científicos…
—Grandes escritores y poetas, grandes militares, grandes personajes y Doña Rogelia.
—Es noticia en España que dos conquenses se releven en el Centro Nacional de Inteligencia: Saiz y Sanz.
—Somos muy importantes; han echado al jefe de los espías, pero nos han puesto a uno de Cuenca; y el jefe de los fontaneros sigue siendo de Cuenca. O sea, que todavía mandamos. ¡Cuidado con nosotros! Comentaba como anécdota que un día comiendo unas judías en Vitrubio, junto a mi amigo Félix Sanz Roldán, mirábamos al techo por si había micrófonos diciendo con cariño el general: “no nos jodas Saiz, que somos de Cuenca”.
—En suma, un día muy especial con el Rotary Cuenca, Raúl.
—Muy hermoso. He notado que tengo viejos amigos, que sé que es una ciudad fría y dura en apariencia, pero que tiene mucho corazón.
—Cuenca es una de las columnas del habla hispana…que aspira a ser Ciudad Cultural Europea en 2016.
—Debe aspirar a todo, porque Cuenca es una de las columnas del habla española, es una pequeña Atenas entre los pinos, entre el aire y las rocas, pues tenemos las Hoces más hermosas del mundo.
—Dijo Vargas Llosa que era uno de los pocos casos en los que la ficción y la realidad se daban la mano.
—Exactamente; cuando yo venía al Instituto «Alfonso VIII» y bajaba en bicicleta por la Hoz del Júcar, entre los chopos de oro y las aguas esmeralda del Júcar, creía que era un sueño, porque Cuenca es como un cuento, es la fantasmagoría, es imposible que sea verdad. Mira, yo aprendí a leer en Mariana haciendo esfuerzos, caminando todos los días, ida vuelta, hora y media, atravesando la vereda, cruzándome con los rebaños y con los maquis, la guardia civil, los caballos, los perros, como una película del Fart West de las que dirigía John Ford. Es un recuerdo que nunca olvidaré”.
Medalla de oro de Castilla-La Mancha

El 31 de mayo de 2017, Raúl del Pozo volvió a su Cuenca del alma, y allí en el Teatro Auditorio nos dimos un abrazo casi interminable. Él me felicitaba por el Pregón de Semana Santa que le había llegado, y en el que le citaba, dándome las gracias, y sintiendo que a él no se le diese esa opción cuando lo propusieron. “Como has dicho mis palabras sobre la Semana Santa que conocí, me siento más que pagado. Que sepas que te sigo en tus columnas en el periódico de Cuenca. Me encanta leerte”. Nos fundimos en otro abrazo y me enseñó la Medalla de Oro que le había entregado Emiliano García Page en el Día de la Región celebrado en Cuenca. Más que merecida.
Pregonó la fiesta de San Mateo de 1985 y la Feria del Libro de 1989, y en 2015 recibió el XXIV 'Premio Glauka' de la Asociación de Amig@s de la Lectura de nuestra ciudad.
Descansa en paz, admirado amigo Raúl del Pozo, maestro de los vocablos con los que ilustraba sus columnas. Cuenca pierde a uno de sus más reconocidos escribidores, que dejó escrito en su último libro: 'Lo que soy se lo debo a Cuenca, el lugar donde mejor se habla el español'. Mi más sentido pésame para su hermana María Ángeles y familiares.