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El programa de voluntariado de la UCLM suma 23 ofertas y 110 plazas en Cuenca

La iniciativa, que conecta a la comunidad universitaria con entidades del tercer sector, fomenta una formación basada en el compromiso y la solidaridad
El programa de voluntariado de la UCLM suma 23 ofertas y 110 plazas en Cuenca
04/08/2026 - Paula Montero

No hace falta esperar al inicio del curso ni tener experiencia previa. Basta con tener ganas de colaborar. Ese es el mensaje que lanza la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) a toda su comunidad universitaria a través de su Programa de Voluntariado, una iniciativa que, desde su creación en 2022, busca conectar a estudiantes, profesorado y personal técnico con entidades del tercer sector y convertir la solidaridad en una experiencia formativa y personal.
Solo en la provincia de Cuenca existen actualmente 23 ofertas activas de voluntariado que suman 110 plazas. Y desde la puesta en marcha del programa han participado 56 estudiantes, nueve de ellos durante 2026, y la amplia mayoría son mujeres. Mientras, a nivel regional, el programa también mantiene una trayectoria ascendente. Según explica el vicerrector de Cultura, Deporte y Bienestar Social de la UCLM, César Sánchez, en lo que va de 2026 ya se han incorporado 150 personas voluntarias en toda la región, un 70 % más que en años anteriores. Si bien, desde que esta iniciativa se puso en marcha en 2022, 610 miembros de la comunidad universitaria han realizado voluntariado, mientras que 1.500 personas están inscritas en la oficina de voluntariado y 91 entidades colaboran actualmente con el programa, muchas de ellas con varias ofertas diferentes. 
“Lo que le decimos a todo estudiante es que van a recibir más de lo que ellos van a dar”, resume César Sánchez. “Van a apoyar a las asociaciones, pero también van a salir mejor formados, siendo  mejores profesionales y mejores ciudadanos”.
 

Desde la puesta en marcha del programa en 2022, en la provincia han participado 56 estudiantes, nueve de ellos durante 2026

En este sentido, el programa funciona a través de convenios entre la universidad y las entidades colaboradoras. Los estudiantes pueden consultar todas las ofertas disponibles en la plataforma de la Fundación UCLM, filtrarlas por campus, temática o disponibilidad horaria e incorporarse en cualquier momento del año. Además, las horas realizadas pueden reconocerse mediante créditos académicos.
Sin embargo, Sánchez insiste en que ese reconocimiento no es el principal atractivo. “Había mucha gente que ya hacía voluntariado simplemente porque quería hacerlo. Lo que hemos conseguido es facilitar el acceso a quienes no conocían estas oportunidades y despertar esa inquietud, especialmente entre los estudiantes de primeros cursos”.
Además, la iniciativa también beneficia a las organizaciones sociales, que encuentran en la universidad una vía para acercarse a un colectivo joven como el universitario. “Estamos teniendo muy buena recepción por parte del tercer sector porque es una forma de dar a conocer su labor y acercarse a personas de entre 18 y 23 años, una edad ideal para empezar a hacer voluntariado”, explica el vicerrector.

EN PRIMERA PERSONA
Eso sí, detrás de estas cifras hay historias de acompañamiento, aprendizaje y vínculos que trascienden el propio voluntariado. Una de ellas es la experiencia de  FUTUCAM, una fundación que presta apoyo a personas con discapacidad intelectual y que forma parte del programa desde sus inicios.
“Es una iniciativa muy buena porque nos permite darnos a conocer dentro de la universidad y captar personas que quieran participar, no solo estudiantes, también profesorado o personal universitario”, explica Gema Aragón, trabajadora social y coordinadora del voluntariado de la fundación.
En su caso, el objetivo del voluntario es crear una relación de amistad, un vínculo estable y duradero, entre los usuarios y los voluntarios ya que su función es acompañarles. “La persona voluntaria acompaña a la persona apoyada en actividades cotidianas. Pueden ir al cine, tomar un café, pasear, hacer senderismo o incluso compartir celebraciones familiares. Lo que queremos es que salgan de su entorno habitual y construyan una relación como la que tendría cualquier amigo”.
Ese planteamiento fue precisamente el que encontró María García, cuando decidió apuntarse mientras estudiaba Educación Social en el campus de Cuenca. “Quería complementar la parte teórica de mi carrera con una experiencia práctica y más cercana a las personas”, recuerda. En su caso, cncontró el programa de voluntariado casi por casualidad, navegando por la página de la universidad. Al principio pensó que sería una actividad puntual, pero ha conseguido crear una relación cercana con Conchi, una de las beneficiarias de FUTUCAM.
“Hemos salido de compras, ha venido a merendar a casa, ha conocido a mi familia y nosotros hemos conocido su entorno. Al final se crea un vínculo”, asegura. Y para Conchi Andújar, la llegada de María ha supuesto un antes y un después.
Y es que, la relación ha ido mucho más allá de las actividades de ocio. Gracias al acompañamiento, Conchi se ha animado a participar en nuevas actividades, acudir a terapia con mayor confianza y afrontar retos cotidianos que antes evitaba. “Son pequeños cambios que tienen un impacto enorme en su calidad de vida”, destaca Gema Aragón.
Pero la transformación no solo se refleja en quien recibe el apoyo. Al revés. Esta es una experiencia de ida y vuelta. “Para mí también ha sido un cambio personal y profesional conocer a Conchi”, asegura la estudiante. “Ves que realmente puedes contribuir a mejorar la vida de otra persona y es muy gratificante en lo profesional y en lo personal”, apostilla.
 

La historia de María y Conchi, un ejemplo de cómo el voluntariado trasciende la ayuda puntual y crea relaciones que dejan huella

RETOS
A pesar del crecimiento del programa desde su puesta en marcha, tanto la universidad como las entidades coinciden en que el voluntariado todavía necesita más visibilidad.
“Creo que todavía no se conoce lo suficiente”, afirma Gema Aragón. “Hay muchas formas de hacer voluntariado y queremos que la gente, al menos, las conozca. Nosotros ofrecemos un voluntariado muy flexible y siempre acompañamos a quien participa”, subraya.
Una percepción que María confirma ya que ella ha sido la única en su clase en participar. En este sentido, no duda en animar al resto de estudiantes a sumarse. “Es una experiencia muy bonita y hace falta gente”, reitera.
Desde la UCLM, César Sánchez recuerda que cualquier miembro de la comunidad universitaria puede participar y que no es necesario esperar a ningún momento concreto del curso.“Está abierto durante todo el año. Puedes entrar en la plataforma, elegir una oferta y empezar cuando mejor te venga”.
Y es que, como demuestra la historia de María y Conchi, a veces basta una tarde compartida, un paseo o un café para descubrir que el voluntariado no consiste únicamente en ayudar a los demás, sino también en crecer junto a ellos.