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El nuevo nivel 3 obliga a los hosteleros a reinventar sus terrazas para subsistir

Algunos han cerrado, otros han reducido sus horarios y lo hay que han apostado por el servicio a domicilio o introducir nuevos elementos en sus terrazas como toldos o estufas

El nuevo nivel 3 obliga a los hosteleros a reinventar sus terrazas para subsistir
Bastantes bares de la capital, como el Diamante, han decidido ante este nuevo escenario introducir en su terraza, además de varias estufas, un toldo con el que hacerla más atractiva. //Foto: Saúl García
13/11/2020 · Miguel A. Ramón

La noticia del endurecimiento de las restricciones del nivel 3 cayeron esta semana como un jarro de agua fría para los hosteleros de la capital, cuando ya se estaban adaptando a ese 30 por ciento de aforo en el interior de los establecimientos y al 50% en las terrazas, que se habían impuesto desde el 29 de octubre.

El miércoles entraban en vigor las nuevas medidas que dejaban vacíos el interior de bares y restaurantes, permitiendo unicamente el uso de las terrazas al 50 por ciento, lo que para algunos ha sido la gota que ha colmado el vaso y han tomado, muy a su pesar, la dura decisión de volver a cerrar sus puertas, como ya tuvieron que hacer durante más de tres meses con el estado de alarma.

Otros, sin embargo, como esos que cuentan con una terraza, se han visto en la tesitura de estudiar el nuevo escenario con el fin de decidir qué hacer en los próximos días y ver si les salen las cuentas teniendo muy presente las bajas temperaturas propias de esta época en la capital y, en consecuencia, la posible respuesta del público ante estas circunstancias.

Para unos, los números les hacen optar por cerrar temporalmente su establecimiento a la espera de la evolución de los acontecimientos, al menos hasta el próximo martes, 17 de noviembre, cuando el Gobierno de Castilla-La Mancha tiene previsto analizar la situación de la pandemia y adoptar las medidas oportunas, bien endureciéndolas o, por el contrario, suavizándolas en caso de mejoría.

Otros se han inclinado por continuar abiertos, aunque para ello en algunos casos hayan tenido que afrontar una reinvención de su terraza introduciendo nuevos elementos, como toldos, estufas o paneles, que la hagan más atractiva y cómoda para los clientes en estos días de otoño e invierno.

APUESTA POR CONTINUAR

Tal es el caso del Bar Diamante, en la Plaza de la U, cuyo propietario, Rafael Rodríguez, asegura a Las Noticias de Cuenca que la única opción que le ha quedado era mejorar en la medida de lo posible su terraza. Y lo ha hecho colocando cuatro nuevas estufas y un toldo, que, según dice, permite a los clientes disfrutar cómodamente de sus servicios.

Pero esto no ha sido todo. El hecho de que no pueda servir en el interior de su establecimiento ha llevado consigo que, por un lado, haya ampliado el horario de apertura al público desde las 7 a las 23 horas y, por otro que el servicio a domicilio, que puso en marcha durante la desescalada, ahora vuelva a situarse en primera línea y se convierta en un pilar importante del negocio.

Muchos bares han apostado por continuar su actividad, como el Real, a pesar de las nuevas restricciones. //Foto: S. García

Javier y Pablo Algarra, propietarios del Bar Real, en la Plaza de Villa Luz, también han apostado por mantener abierto su establecimiento, a pesar de la incertidumbre del escenario actual. En su caso, han mejorado su terraza con la instalación de un toldo, que sirva para resguardar a sus clientes de las inclemencias meteorológicas. Confían en que el público responda y eso les permita afrontar esta situación tan inusual, que hasta el momento les ha obligado a invertir entre 5.000 y 6.000 euros para adaptarse a las distintas restricciones sanitarias.

La terraza del Bar Las Turbas, en la calle Calderón de la Barca, también sigue abierta. Su copropietaria, Tamara Lucas, detalla que han preferido seguir en la brecha, aunque, eso sí, han reducido el horario de apertura, desde las 9 a las 18 horas, “a tenor del flujo de clientes que están comprobando que hay en estos días”, señala.

Y Pedro Hernández, propietario del Bar Perolo, en la Plaza de Villa Luz, no es menos y ha decidido continuar luchando aunque haya tenido que hacer algún sacrificio en la plantilla. En su terraza cuenta con una pequeña carpa dotada con una estufa con la que intenta capear el temporal y confía en que sirva de aliciente para que los clientes acudan a su bar.

El sector hostelero, por lo tanto, se encuentra en una situación muy delicada y vive con bastante incertidumbre el futuro más inmediato.

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