Más golpes de calor en veranos cada vez más extremos
Los veranos son cada vez más calurosos y las altas temperaturas vuelven a situar los golpes de calor entre las principales amenazas para la salud. Aunque suelen asociarse a personas mayores, cualquier ciudadano puede sufrir un episodio de este tipo si permanece durante demasiado tiempo expuesto al sol, realiza un esfuerzo físico intenso o no mantiene una buena hidratación.
Desde Cruz Roja Cuenca insisten en que la prevención es la mejor herramienta para evitar los efectos del calor. De hecho, la organización alcanzó el pasado año a 6.800 personas de la provincia a través de sus campañas de sensibilización sobre los riesgos del calor y las medidas para protegerse.
David Pérez, técnico de preventivos y emergencias de Cruz Roja Cuenca, explica que un golpe de calor se produce cuando el organismo es incapaz de regular correctamente su temperatura debido a una exposición prolongada a las altas temperaturas.
Los primeros síntomas suelen aparecer de forma progresiva. “Empezamos a encontrarnos mal, muy flojos, con mucha debilidad. También pueden aparecer dolores de cabeza, mareos, mucho sudor, náuseas o vómitos y una sensación de agotamiento general”, señala. A medida que el cuadro empeora, la piel puede mostrarse muy caliente y enrojecida y, en las situaciones más graves, la persona puede sufrir confusión, desorientación e incluso perder el conocimiento.
Precisamente la subida de las temperaturas de los últimos veranos ha llevado a un aumento de este tipo de asistencias en los dispositivos preventivos en los que participa Cruz Roja. Según Pérez, durante 2025 la organización registró un incremento de entre el 12 y el 16 por ciento en las atenciones relacionadas con episodios provocados por el calor.
Buena parte de esas intervenciones se producen durante eventos deportivos o actividades al aire libre. “En las carreras o en otros actos que se celebran por la mañana, cuando ya hace mucho calor, sí que hemos notado ese incremento”, explica.
Uno de los ejemplos más recientes tuvo lugar durante la exhibición de la Policía Nacional celebrada a finales de mayo en la plaza de toros de Cuenca, donde Cruz Roja tuvo que atender a varios escolares afectados por las elevadas temperaturas.
“Muchos niños venían sin gorra o con poca agua, o el agua se les acababa enseguida”, recuerda el técnico. Los voluntarios trasladaron a los menores a zonas de sombra, les facilitaron agua y comenzaron las maniobras de enfriamiento mediante la aplicación de agua en el cuello, la frente y las axilas hasta que recuperaron la normalidad.
No todas las personas presentan el mismo riesgo. Las personas mayores, quienes padecen enfermedades crónicas, los niños pequeños y quienes desarrollan trabajos o practican deporte al aire libre constituyen los colectivos más vulnerables.
MEDIDAS EFICACES
Por ello, Cruz Roja insiste en adoptar medidas sencillas pero muy eficaces. La primera es mantener una hidratación constante, incluso aunque no exista sensación de sed. El agua debe ser la bebida de referencia, mientras que conviene evitar el alcohol y las bebidas con un elevado contenido en azúcar, ya que favorecen la deshidratación.
También es recomendable vestir ropa ligera, holgada y de colores claros, protegerse con gorra, gafas de sol y crema solar, permanecer en lugares frescos y bien ventilados y evitar la exposición al sol entre las doce del mediodía y las seis de la tarde, cuando las temperaturas suelen alcanzar sus máximos. La alimentación también juega un papel importante, por lo que se aconseja consumir comidas ligeras, con abundancia de frutas y verduras.
Si, pese a todas las precauciones, una persona presenta síntomas compatibles con un golpe de calor, la actuación debe ser inmediata. Lo primero es trasladarla a un lugar fresco, sombreado y ventilado, aflojarle la ropa y, si está consciente, ofrecerle agua en pequeños sorbos. También es conveniente enfriar el cuerpo mediante paños húmedos o aplicando agua fresca en el cuello, las axilas y las ingles.
Cuando aparecen signos como la confusión, la desorientación o la pérdida de conciencia, la recomendación es clara: avisar de inmediato al 112 para que los servicios sanitarios puedan hacerse cargo de la situación.