Es noticia en Cuenca: Ayuntamiendo de Cuenca
DIPUTACIÓN PROVINCIAL TU COMIDA EN CASA

“Un golpe de calor puede ser mortal para nuestra mascota”

Los veterinarios Virginia Ortega y Darío Cleofé recuerdan cómo prevenir las patologías estivales más habituales que afectan a perros, gatos y otros animales
“Un golpe de calor puede ser mortal para nuestra mascota”
Foto: Saúl García
03/08/2026 - Eduardo M. Crespo

El calor no distingue entre personas y animales. Las altas temperaturas propias del verano también ponen a prueba la salud de perros, gatos y otros animales de compañía, que pueden sufrir desde quemaduras en las almohadillas hasta golpes de calor potencialmente mortales si no se adoptan unas sencillas medidas de prevención. Los veterinarios Virginia Ortega, responsable de la Clínica Veterinaria Albeitar y vocal del Grupo de Pequeños Animales del Colegio Oficial de Veterinarios de Cuenca, y Darío Cleofé, veterinario del mismo centro, insisten en que muchas de las urgencias que atienden durante estos meses podrían evitarse modificando pequeños hábitos cotidianos.

Los dos profesionales coinciden en que la principal amenaza del verano son los golpes de calor, una urgencia veterinaria que puede tener consecuencias muy graves. “En cuanto el propietario nota que su mascota ha cambiado de actitud, está apática, tambalea o deja de querer salir, hay que sospechar un golpe de calor y acudir cuanto antes al veterinario”, explica Cleofé, quien recuerda que cada familia conoce mejor que nadie el comportamiento habitual de su animal.

El veterinario explica que un golpe de calor no consiste únicamente en que el animal tenga más temperatura de lo normal. Cuando el organismo pierde la capacidad de regular correctamente su temperatura corporal comienza una reacción en cadena que afecta a distintos órganos. “Cuando esa descompensación se mantiene, el organismo empieza a fallar: cambia la respiración, se altera el ritmo cardíaco y puede producirse un fallo multiorgánico que incluso provoque la muerte”, advierte.

Por ello, la prevención resulta fundamental. Ortega resume las principales recomendaciones en un gesto tan sencillo como cambiar la rutina diaria. “Los paseos largos hay que reservarlos para primera hora de la mañana o al anochecer. Si durante las horas centrales del día el perro tiene que salir para hacer sus necesidades, lo mejor es que sea un paseo muy corto y, si es posible, siempre por zonas de sombra o sobre césped”, aconseja.

La veterinaria conquense recuerda además que el asfalto y las aceras alcanzan temperaturas muy elevadas en verano y son responsables de otra de las consultas más habituales de esta época. “Vemos perros que llegan con las almohadillas quemadas, agrietadas o incluso levantadas por caminar sobre superficies demasiado calientes”, señala.

La hidratación constituye otra de las claves para proteger a las mascotas. Ambos veterinarios coinciden en que los animales deben disponer siempre de agua fresca y limpia y recuerdan que jamás deben permanecer encerrados dentro de un vehículo, aunque esté estacionado a la sombra. La temperatura en el interior de un coche puede dispararse en pocos minutos y convertirse en un auténtico peligro para su vida.

No todos los animales soportan igual las altas temperaturas. Ortega explica que existe una población especialmente vulnerable formada por los animales geriátricos, los cachorros y aquellos que padecen enfermedades crónicas. “Los perros con problemas cardíacos, renales o respiratorios pueden descompensarse con mucha más facilidad cuando hace calor”, indica.

A ese grupo se suman las conocidas razas braquicéfalas, como los bulldogs o los bóxers. Cleofé explica que estos animales presentan una menor capacidad para refrigerar el aire debido a la forma de su hocico. “Respiran peor de base y tienen menos capacidad para eliminar el calor, por eso son mucho más susceptibles a sufrir un golpe de calor”, afirma.

Otro de los mitos que ambos veterinarios quieren desterrar es el de rapar completamente a los perros de pelo abundante cuando llega el verano. Aunque pueda parecer una buena idea, el resultado suele ser el contrario al deseado.

“El pelo también protege del calor y de la radiación solar. Lo recomendable no es raparlo, sino eliminar el exceso de subpelo mediante un buen deslanado y mantener la longitud natural del manto”, explica Cleofé. En razas como el husky o el chow chow, añade Ortega, esa capa externa actúa como un aislante natural que ayuda tanto frente al frío como frente al calor.

Si se quiere refrescar al animal, ambos recomiendan mojar preferentemente el vientre, las axilas y la cara interna de los muslos, zonas donde la piel es más fina.

 

“Cuando el organismo del animal deja de regular su temperatura puede producirse un fallo multiorgánico”

OTROS PROBLEMAS

El verano también trae consigo otras consultas habituales en la Clínica Veterinaria Albéitar. Una de ellas son las espigas, capaces de introducirse por la nariz, las orejas o entre los dedos cuando los perros pasean por el campo. “Es una urgencia bastante frecuente porque producen mucho dolor y, si no se extraen, pueden desplazarse hacia el interior y provocar complicaciones”, apunta Ortega.

Las dermatitis constituyen otro clásico del periodo estival. Después de los baños en ríos o piscinas, la humedad retenida en determinadas zonas del cuerpo favorece la aparición de hongos e infecciones cutáneas, especialmente en animales con pliegues.

A ello se suma este año la elevada presencia de garrapatas durante la primavera, favorecida por las abundantes lluvias registradas en la provincia. Aunque su presencia disminuye cuando la vegetación se seca, Ortega reconoce que durante mayo y junio recibieron numerosas consultas relacionadas con estos parásitos.

Con una esperanza de vida cada vez mayor y unos propietarios cada vez más implicados en su bienestar, la relación entre las personas y sus animales de compañía ha cambiado profundamente. En ese contexto, Virginia Ortega y Darío Cleofé nos recuerdan que pequeños gestos, como cambiar el horario de los paseos, garantizar una buena hidratación o evitar la exposición al sol en las horas centrales del día, pueden marcar la diferencia entre un verano tranquilo y una urgencia veterinaria.