Cuenca celebra por todo lo alto el segundo Mundial de España
Bastó el pitido final para que Santa Ana estallara de alegría. Centenares de personas se fundieron en abrazos mientras el parque se llenaba de gritos, aplausos y banderas ondeando al aire. Y sí, muchos y muchas no pudieron contener las lágrimas en una celebración que quedará para siempre en la memoria de quienes hemos tenido el privilegio de vivirla.
Desde antes del comienzo del encuentro, el parque conquense había ido llenándose de aficionados dispuestos a vivir una cita histórica en torno a la pantalla gigante instalada por el Ayuntamiento. Camisetas de la selección española, banderas anudadas al cuello y rostros pintados de rojo y amarillo componían una imagen muy especial en el corazón de la ciudad.
La final del Mundial mantuvo la incertidumbre hasta el último suspiro. Los noventa minutos concluyeron sin goles y la prórroga elevó aún más la tensión entre los aficionados conquenses, que apenas apartaban la vista de la pantalla gigante.
Como si los nervios del partido no fueran suficientes, la pantalla instalada en Santa Ana se quedó en negro durante unos trece minutos, un contratiempo que desató las protestas de muchos asistentes mientras se intentaba restablecer la señal. Recuperada la imagen, cada jugada volvió a vivirse con el corazón en un puño hasta que Ferran Torres marcó el gol que dio a España la victoria por 1-0 y su segundo título mundial.
Apenas unos minutos después, la celebración por la victoria de España puso rumbo al centro de la ciudad. La Plaza de España se convirtió en el principal punto de encuentro de una marea roja en la que no dejaron de escucharse cánticos, petardos, bocinazos y el clásico "Yo soy español, español, español".
Este 19 de julio ha sido un día histórico. Y el fútbol volvió a demostrar, una vez más, su capacidad para reunir y alegrar a toda una ciudad.