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Cielos Abiertos estrena sede en Cuenca para seguir con su labor social

Luis Jiménez es el pastor principal de esta iglesia evangélica que congrega a unas 300 personas de la provincia
Cielos Abiertos estrena sede en Cuenca para seguir con su labor social
Luis Jimenez en la nueva sede de la iglesia. Foto: Saúl García
19/07/2026 - Rubén M. Checa

La Iglesia evangélica Cielos Abiertos acaba de iniciar una nueva etapa en Cuenca. Y es que, después de una década creciendo en número de fieles, actividades y proyectos sociales, la comunidad ha inaugurado recientemente un templo más amplio, que le permitirá reunir a sus miembros, atender a los niños y continuar desarrollando su labor fuera de las paredes de la iglesia. 

Al frente se encuentra Luis Jiménez Jiménez, pastor principal de Cielos Abiertos en Cuenca y de las comunidades que la organización mantiene en Tarancón, Motilla del Palancar, Priego y Valera de Abajo. La nueva sede llega tras tres meses de reforma y responde, sobre todo, a la falta de espacio que padecían en su anterior local, donde habían permanecido los últimos trece años. 

Ahora se encuentran en la calle Hermanos Becerril 14, en la conocida como Plaza de la U, y disponen de un local que les ha dado muchas ventajas. “Ahora tenemos capacidad suficiente para organizar encuentros provinciales sin tener que recurrir a otros espacios y disponemos de cafetería, oficina pastoral, almacenes y grandes habitáculos para hacer actividades de grupo”, detalla Jiménez. 

 

ORÍGENES

La historia de Cielos Abiertos en Cuenca comenzó hace catorce años de una manera mucho más humilde. Sus primeros encuentros reunían a siete u ocho personas en el parque del Carrero, al no disponer todavía de un local. Aquel pequeño grupo estaba formado por personas de distintos orígenes: españoles, integrantes de la comunidad gitana y latinoamericanos.

Actualmente, según detalla Jiménez, alrededor de 150 personas forman parte de la comunidad de Cuenca capital. Pero la cifra supera las 300 cuando se organizan reuniones conjuntas con miembros procedentes de Tarancón, Motilla, Priego y Valera.Todas ellas son de quince nacionalidades diferentes. Una diversidad que, explica el pastor, se ha convertido en una de las características de una iglesia en la que conviven familias españolas, de etnia gitana y latinoamericanas. “Entre todos nos arropamos, nos apoyamos y nos ayudamos”, afirma.

La actividad de Cielos Abiertos no se limita a sus cultos. “Trabajamos más fuera que dentro”, subraya. Y es que, la comunidad colabora con iniciativas de reparto de alimentos, ropa, calzado y juguetes, además de prestar apoyo a personas sin hogar y visitar centros penitenciarios.

Uno de sus principales programas recibe el nombre de ‘Bendecidos para bendecir’. A través de esta iniciativa, los ciudadanos pueden donar prendas de ropa, zapatos, juguetes u otros artículos que ya no utilicen para que sean entregados gratuitamente a familias con pocos recursos. Esta labor alcanza a más de 300 personas o familias de distintos orígenes. 

La comunidad también ha colaborado con el Banco de Alimentos y cuenta con voluntarios que preparan bocadillos y café para repartirlos entre personas que viven en la calle. Además, a raíz del terremoto en Venezuela están organizando diferentes recogidas de enseres, que van a ser enviados a la zona cero de la catástrofe.

A ello se suman las visitas a los centros penitenciarios de Cuenca y Estremera, donde integrantes de la Iglesia conversan con los internos y comparten con ellos su mensaje religioso. “No solamente hablamos de la fe dentro de la iglesia, sino que ayudamos al prójimo y a una sociedad que creemos que lo necesita”, explica el pastor.

Cielos Abiertos también ofrece acompañamiento a jóvenes con problemas relacionados con el alcohol, las drogas, la ludopatía u otras adicciones, así como a matrimonios y familias que atraviesan situaciones difíciles. Para ello, cuenta con la colaboración de una psicóloga y con grupos de voluntarios organizados.

El pastor detalla que este apoyo combina el seguimiento personal, la vida en comunidad y las enseñanzas cristianas. En su opinión, sentirse escuchado y respaldado puede resultar decisivo para personas que atraviesan momentos de soledad, ansiedad o conflictos familiares.

La programación semanal incluye cultos los miércoles a las 19.00 horas, los sábados a las 18.30 y los domingos a las 12.00. Jiménez define Cielos Abiertos como una iglesia cristiana en la que la música y la expresión de las emociones tienen un papel importante. Frente a los prejuicios que todavía existen sobre las iglesias evangélicas, invita a los conquenses a conocer la nueva sede. “Que vengan, que vean y que lo experimenten por ellos mismos”, señala. Las puertas están abiertas y no es necesario avisar previamente. La intención, concluye, es que cualquier persona pueda encontrar no solo un espacio para practicar su fe, sino una comunidad en la que sentirse acompañada.