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Cáritas alerta: tener empleo no garantiza una vivienda en Cuenca

La entidad denuncia las dificultades de dos familias para salir de sus centros a pesar de tener trabajo y advierte de que más de cien personas se han quedado sin acogida este año por falta de plazas
Foto: Saúl García
22/10/2026 - Eduardo M. Crespo

Tener un hogar es “mucho más que tener un sitio donde descansar”. Tener una vivienda significa “sentirse a salvo”, “cuidar la salud física y emocional” y “disponer de un espacio propio al que pertenecer”, y “donde el odio y los prejuicios se queden fuera”. Esa necesidad ha tenido voz y rostro este jueves en la plaza de la Hispanidad de Cuenca, donde Badre, Jaime, Noelia y Yagual, personas acogidas en los centros residenciales de Cáritas, han participado en la lectura de un manifiesto para reivindicar el derecho a un hogar.

Sus voces han puesto la dimensión humana a una realidad que Cáritas Cuenca conoce de cerca: han atendido a 458 personas en sus recursos de alojamiento en lo que va de año, “pero más de un centenar no han podido ser acogidas por falta de plazas”. Además, alrededor de veinte personas viven en las calles de la ciudad y dos familias con trabajo permanecen en sus centros residenciales porque no encuentran vivienda. “Un hogar es mucho más que un techo, un hogar es un sitio al que pertenecer”, ha recordado María del Mar Resusta, responsable del área de Inclusión de la entidad.

La dificultad para acceder a un alquiler, afirma, impide que algunas personas puedan dar el paso hacia una vida autónoma. En el caso de las dos familias que permanecen en los recursos residenciales, tener empleo tampoco ha sido suficiente. Según ha denunciado Resusta, cuando acuden a inmobiliarias o visitan alguna vivienda encuentran además propietarios que las rechazan por tener hijos menores. “Las personas tienen trabajo, tienen sus hijos. ¿Por el hecho de tener hijos no puedes tener acceso a una vivienda, a un techo? Creo que esto nos lo tenemos que hacer mirar como sociedad”, ha expresado.

 

Alquileres más caros y personas "hacinadas" en espacios reducidos

A estas barreras se suma el encarecimiento del alquiler. Según los precios que maneja la entidad, una habitación que hace dos años costaba entre 180 y 200 euros puede alcanzar actualmente los 400, mientras que un piso puede llegar a los 1.000 euros. “Nuestras familias no pueden hacer frente a ese dinero porque si primas tener una vivienda tienes que dejar de hacer otras cosas”, ha advertido Resusta, que ha pedido una reflexión tanto a las administraciones como al conjunto de la sociedad.

Compartir vivienda tampoco garantiza unas condiciones adecuadas. Cáritas conoce casos de pisos de unos ochenta metros cuadrados donde conviven entre ocho y diez personas. “Eso creemos que es inhumano, no es algo que realmente queramos como sociedad para vivir en unas condiciones buenas”, ha señalado.

 

La necesidad de un centro de día de unas 20 plazas

Para quienes viven en la calle, las necesidades más inmediatas pasan por disponer de un espacio donde asearse, alimentarse o resguardarse durante unas horas. Por ello, una de las principales demandas de Cáritas es la creación de un centro de día de unas veinte plazas, con unos requisitos mínimos de acceso que permitan atender también a las personas con mayores dificultades.

“Un centro de día donde la gente pueda desayunar, comer, ducharse, lavar su ropa, estar unas horas fuera de la situación de estar en un parque o estar en un banco”, ha explicado Resusta. La entidad reclama asimismo ampliar el Centro de Alojamiento de Urgencia, que actualmente dispone de diez plazas, hasta alcanzar entre veinte y veinticinco.

La reivindicación de este jueves busca que todas estas situaciones se hagan visibles y reciban una respuesta que permita salir de ellas. “Hoy salimos aquí a reivindicar que las personas tienen derechos y muchos de estos derechos los tienen vulnerados”, ha subrayado Resusta. Un llamamiento que interpela a toda la sociedad porque, como ha recordado, “cualquier ciudadano hoy día se puede encontrar con no tener un techo para vivir”.