El banco modernista vuelve a lucir en Mangana
El banco modernista de la plaza de Mangana ya está restaurado e incorporado al uso cotidiano tanto de conquenses como de visitantes. El Consorcio Ciudad de Cuenca ha recepcionado este jueves los trabajos y ha abierto al público este rincón del yacimiento, cuya recuperación ha supuesto una inversión de 15.790 euros.
“Está perfectamente terminada la restauración”, nos ha explicado Ricardo Alonso Julián, arquitecto técnico del Consorcio. El banco modernista podrá utilizarse como asiento, sin restricciones de uso, según confirma Alonso Julián. Su posición, con la Torre de Mangana al fondo, ofrece además una perspectiva que el técnico considera especialmente atractiva para fotografiarse. “Yo creo que va a ser un photocall perfecto”, señala.
La actuación, que arrancó el pasado mes de junio, completa la recuperación del acceso a la plaza desde la calle Alcázar, “una intervención anterior que permitió habilitar una plataforma diseñada por el arquitecto Pablo Garrido Serrano”. Esta sitúa el banco a una altura cómoda para sentarse y facilita su integración en el recorrido por el conjunto.
La restauración del banco modernista había quedado pendiente tras la musealización de la plaza en 2016. Ahora, los trabajos han permitido recuperar un elemento cuya fecha exacta de construcción se desconoce y que estaba encajado en una antigua escalera imperial de acceso a la plataforma de Mangana, con un tramo central que se dividía en dos brazos laterales. De aquella escalera se conserva el tramo lateral derecho, que también se ha restaurado.
Uno de los principales retos ha sido encontrar ladrillos de dimensiones similares a los originales. La degradación del banco, explica Alonso Julián, obligó a sustituir cerca de 200 piezas de las algo más de 300 que lo componían, pero sus medidas dificultaban recurrir a materiales de fabricación industrial.
“La búsqueda de piezas adecuadas provocó una interrupción de entre dos y tres semanas en los trabajos”, nos explica Alonso Julián . La ejecución también tuvo un paréntesis coincidiendo con San Mateo, antes de afrontar los últimos tratamientos de acabado, concluidos la pasada semana.
La intervención ha recuperado la decoración cerámica. El banco combina azulejos de barro vidriado con un mosaico de fragmentos de cerámica en el respaldo y los brazos laterales, una técnica conocida como trencadís.
LAS HUELLAS DE LA HISTORIA
Los trabajos han corrido a cargo de Clemente Tovar y Beatriz Contreras, de la empresa Alfagía Conservación de Bienes Culturales SLU, bajo la dirección de los técnicos del Consorcio Daniel León y Ricardo Alonso Julián.
El criterio de restauración ha buscado recuperar la imagen del conjunto y, al mismo tiempo, mantener las huellas de su historia. Por ello, las piezas originales y las repuestas pueden distinguirse al observar el banco de cerca, mientras que desde cierta distancia se aprecia una imagen integrada.
“Lo que no se pretendía con la restauración era recuperar al cien por cien todas las piezas, sino que se note el paso del tiempo y que se distingan las piezas originales de las que se han recuperado. En un primer plano puedes comprobar perfectamente cuáles son y, sin embargo, desde una cierta distancia se ve el conjunto perfectamente recuperado”.
El resultado devuelve a Mangana un elemento de gran belleza que permanecía pendiente de recuperar y que, una vez completada la recepción, permitirá contemplar la torre desde un asiento que forma parte de la propia historia de la plaza.