22 de Noviembre de 2019 Son las 23:56

Cuenca

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Especial Semana Santa 2019
Vivienda

Aumenta el interés por viviendas antiguas a 60.000 euros

Tras el amplio abanico de pisos entre los 45.000 y los 65.000 euros se sitúan los que superan los 100.000 en residenciales con piscina o los adosados a más de 200.000

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Fotos: Saúl García
4/11/2019 · Gorka Díez

Pisos de segunda mano de tres dormitorios con más de 30 años de antigüedad, en algunos casos necesitados de pequeñas reformas pero, en líneas generales, dignos. Este es ahora mismo el tipo de vivienda más demandado en las inmobiliarias de la capital por conquenses de entre 30 y 45 años de edad que buscan una primera residencia.

Se trata de viviendas distribuidas por distintas zonas de la ciudad como Los Moralejos, Pozo de las Nieves, Camino Cañete, La Paz o el Paseo de San Antonio, algunas de ellas muy próximas al centro.

Y su principal aliciente es el precio: se pueden encontrar por entre 60.000 y 70.000 euros, incluso por menos, lo que permite a personas individuales y parejas que ganen unos mil euros al mes y tengan ahorrados entre 12.000 y 15.000 euros adquirir el inmueble solicitando una hipoteca por el 80 por ciento restante, lo que les supondría un gasto mensual de unos 300 euros, un precio similar o más económico que lo que vale una vivienda de alquiler de tres habitaciones en Cuenca, entre 300 y 500 euros.

“Es un buen momento para comprar sobre todo viviendas modestas pero que están bien y tienen un precio bastante económico, de en torno a 60.000 euros, lo que unido a lo bajos que están los tipos de interés hace que este sea un momento estupendo para comprar, tanto primera residencia como para alquilar: quien tenga capital puede sacarle una buena rentabilidad”, considera Martín Romero, de Inmobiliaria Romero.

“El precio de la vivienda permite que una persona que gane mil euros en Cuenca pueda vivir dignamente, mientras que en ciudades como Madrid no podría: los pisos que aquí valen 60.000 euros allí pueden costar entre 150.000 y 200.000 euros, más del doble o hasta del triple”, considera Tomás Vieco, de la Inmobiliaria Vieco.

José María Sánchez, de Labia Servicios, destaca el hecho de que muchos propietarios de viviendas “en los tiempos que corren se han concienciado de que hay que bajar el precio para poder vender, de ahí que se puedan encontrar viviendas a partir de 60.000 euros aunque no siempre sean pisos de primeras calidades o con ascensor. Y, desde luego que comparados con otras ciudades, sí que puedes encontrar cosas económicas”.

Por poner algunos ejemplos, en la Inmobiliaria Vieco anuncian un piso reformado en la zona de la plaza de toros, de dos dormitorios y un baño y 66 metros cuadrados útiles, por 64.000 euros. Por 73.000 se puede encontrar otro de similares características en el entorno del barrio de La Paz y los hay también más económicos: uno de 3 habitaciones y 80 metros cuadrados en el Paseo de San Antonio por 42.000 euros y otro de tres dormitorios y 95 metros cuadrados entre el Pozo de las Nieves y la Puerta de Valencia que se oferta por 48.000 euro

El precio de la vivienda permite que una persona que gane mil euros en Cuenca pueda vivir dignamente, mientras que en Madrid no podría”

REGRESO A CUENCA

Junto a personas más o menos jóvenes, también se observa la demanda de este tipo de viviendas por parte de naturales de Cuenca que llevan varios años residiendo en otras comunidades, como Madrid, Valencia, Cataluña, etcétera, y ahora que se jubilan quieren regresar. O de gente mayor de la provincia que se plantea comprarse un piso en la capital para tener más cerca los servicios sanitarios.

Estudiantes e inmigrantes contribuyen igualmente a animar el mercado inmobiliario, en estos casos más el de viviendas de alquiler. Ahora en otoño se firman muchos contratos.

Aunque, por su antigüedad, los hay que no cuentan con ascensor, son muchas las comunidades de vecinos que, por el envejecimiento general de la población, los están instalando en los últimos años. Aunque esto también tiene un coste.

PISOS MÁS CAROS

La opción de adquirir una vivienda también de segunda mano pero de más reciente construcción, con todas las comodidades como ascensor y plaza de garaje, ya tiene un coste más elevado, por encima de los 100.000 euros, lo que no está al alcance de todos, máxime en una ciudad como Cuenca tan necesitada de que se generen nuevos puestos de trabajo y donde junto a lo incierto de determinados empleos hay muchos sueldos por debajo de los mil euros mensuales.

En Inmobiliaria Romero advierten además de que, mientras las viviendas interiores y sin ascensor han bajado mucho su precio, el de residenciales con piscina, muy del agrado de las familias con niños, se ha incrementado al haber muy poca demanda.

En internet se pueden encontrar, por ejemplo, chalets adosados de 5 dormitorios y 212 metros cuadrados en Villa Román que alcanzan los 220.000 euros o una vivienda de cuatro dormitorios y 135 metros cuadrados en la urbanización con piscina de Santa Mónica por 178.000 euros.

El bajo precio de la vivienda en comparación con las grandes ciudades no hace, eso sí, que gente que vive en Madrid o Valencia y ya está jubilada se anime a vender su piso en esos sitios y a cambio se compre otro más económico, o de mayores dimensiones, en Cuenca, con vistas a ganar en holgura económica y calidad de vida.

“La gente que vive fuera y viene aquí a vivir es porque tiene alguna vinculación con Cuenca, no lo hace nadie porque sea una ciudad muy bonita, Patrimonio de la Humanidad, y bien comunicada con Madrid y Valencia”, advierte Romero. Aunque en Eurolar si que han observado que gente en edad laboral que trabaja desde casa ha optado por Cuenca como destino frente a la carestía de Madrid. Pero son solo unos pocos casos.

Más inmobiliarias, pero similar movimiento

En los últimos tres-cuatro años han abierto sus puertas nuevos negocios inmobiliarios que vienen a compensar el cierre de otros tantos que cerraron sus puertas en torno al año 2011 con motivo de la crisis económica.

No obstante, en las agencias más veteranas, como Inmobiliaria Romero o Vieco, no creen que las nuevas aperturas, a las que se suma el acercamiento de varios negocios a la zona centro, sea fruto de un “boom inmobiliario” ni de que haya realmente mercado para todos.

“Las que mejor funcionan somos las de siempre, porque tampoco hay una demanda excesiva”. Consideran que si se abren nuevas inmobiliarias es porque hay gente de profesiones próximas como la arquitectura que necesita buscarse la vida y prueba en el sector.

“Abren nuevas inmobiliarias, pero también han cerrado otras”, opina Pedro Romero Sequí, de Eurolar, negocio ubicado en Carretería.

Sin ir más lejos, en esta céntrica calle, aunque hace unos cinco meses se instaló Labia Servicios y en 2015 hizo lo propio la Inmobiliaria Garcés, han desaparecido otros negocios del sector como Q Habit e Inmobiliaria Carretería. Otras como Gómez Utiel se ha trasladado de Poeta Diego Jesús Jiménez al Xúcar pero tampoco porque observen más demanda, sino para ganar en visibilidad y en amplitud.

ESTABILIDAD

“Llevamos dos años estables, en los que se venden pisos pero, si hay algún incremento, es mínimo”, opina Romero Sequí, que sobre todo advierte de la bajada que ha sufrido la demanda de locales para montar negocios empresariales como comercios, despachos y naves industriales.

“Es algo que ve todo el mundo: hay mucho local vacío y tardan mucho en alquilarse porque la actividad comercial ha bajado mucho y está la competencia de internet. Y eso que un local en Carretería que antes podía costar entre 6.000 y 7.000 euros al mes ahora se ofrece por unos 2.000 euros”.

En la Inmobliaria Vieco, por ejemplo, se llega a ofrecer un local de 33 metros cuadrados en Carretería, en el pasaje que la comunica con la Subdelegación del Gobierno, por 325 euros al mes y con opción de compra por 49.000 euros, aunque el precio de la mayoría de los locales en alquiler, de dimensiones que rondan los cien metros cuadros en calles próximas a Carretería, se incrementa hasta los 500/700 euros al mes.

Poro otro lado, en Labia Servicios advierten de que las agencias inmobiliarias se están viendo afectadas por los alquileres que algunos particulares hacen de su vivienda solo durante los meses de verano. “Han visto que en una semana pueden sacar lo que en un mes con un alquiler normal y que así además se evitan la morosidad y la ocupación porque el que viene para diez días o una semana paga por adelantado y luego se va”. Una tendencia que afecta también a las plazas hoteleras.

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