Tarancón vuelve a mirar a sus raíces con la celebración de los Mayos, una de las tradiciones más singulares del calendario local que este año no solo se limita a la noche del 30 de abril, sino que se extiende durante todo el mes hasta el 31 de mayo con una programación que combina música, convivencia y recuperación del folclore.
El concejal de Tradiciones Populares, Juan Castejón, explica que esta fiesta “forma parte del ADN de la región”, aunque recuerda que en la localidad no siempre ha tenido la misma fuerza. “Hubo épocas en las que la tradición decayó y se perdió parte de lo que significaban los Mayos en los barrios, pero desde hace unos doce años se ha trabajado para recuperarla”, detalla, al tiempo que incide en el papel clave de las rondallas, las hermandades y la Comisión de Barrios.
El punto de partida volvió a situarse en la madrugada del 30 de abril al 1 de mayo, con la tradicional Noche de los Mayos, una cita que transformó las calles en un escenario abierto. En la puerta de la iglesia, la rondalla Cuesta de la Virgen interpretó el mayo a la Virgen acompañada este año por el Club de Atletismo Tarancón, en una iniciativa que busca implicar a colectivos locales y reforzar el carácter participativo de la celebración. Después, en el Arco de la Malena, el grupo folclórico Caño Gordo, junto a la Coral Malena, tomó el relevo en uno de los puntos más simbólicos.
Pero si hay algo que define esta noche es lo que ocurre después. Las rondallas se dispersan y comienzan a recorrer el municipio en una especie de peregrinación musical que se prolonga hasta bien entrada la mañana. “Es habitual escuchar los mayos durante toda la madrugada, con los grupos cantando por las calles, visitando casas, familias o amigos. Es una tradición muy viva”, explica Castejón, que subraya ese ambiente único que convierte a Tarancón en un escenario sonoro durante horas.
Desde dentro de esa experiencia, Jesús Sánchez, director de la rondalla Cuesta de la Virgen, lo describe como algo más que una actuación. “Para nosotros es una mezcla de tradición y fiesta. Es el momento en el que nos reunimos todos, incluso gente que durante el año no puede venir, y lo vivimos como un encuentro muy especial”, explica. No en vano, la rondalla suma más de cinco décadas de historia, desde 1968, y ha mantenido la cita de los Mayos de forma ininterrumpida, salvo en la pandemia.
El grupo cuenta actualmente con más de medio centenar de integrantes, aunque en la noche grande suelen reunirse entre 40 y 45 personas. “Es una noche muy intensa, empezamos con el mayo a la Virgen, que es el más importante, y a partir de ahí nos lanzamos a recorrer el pueblo. Hemos llegado a cantar el mayo más de 25 veces en una sola noche”, detalla Sánchez, quien reconoce que apenas necesitan ensayo previo porque la tradición está completamente interiorizada.
Cada vez hay más participación en los barrios y más gente que acude a escuchar los Mayos
Tras esa primera noche, la programación ha continuado durante el mes de mayo con un calendario que busca acercar los Mayos a todos los rincones del municipio. El 1 de mayo se celebró el tradicional canto a la Virgen en la ermita de Riánsares, mientras que los días 3, 4 y 5 se han dedicado los mayos a las cruces en los barrios, especialmente en enclaves históricos como San Roque o San Juan.
“Se ha notado un incremento de participación en los últimos años, sobre todo en los barrios. Cada vez hay más gente que acude a escuchar los mayos y a compartir ese momento”, explica Castejón, quien también destaca el aumento de visitantes a la patrona durante todo el mes, apoyado por iniciativas como el servicio de autobús para facilitar el acceso.
Uno de los aspectos más emotivos de la programación es la iniciativa de llevar los Mayos a las residencias de mayores. Bajo el nombre de ‘Tradiciones a nuestros mayores’, las rondallas visitan estos centros para interpretar los cantos a quienes no pueden desplazarse. “Es una forma de devolverles lo que ellos han mantenido durante tantos años y de que sigan sintiendo la tradición”, incide el concejal.
Durante los fines de semana, los diferentes grupos se reparten para actuar en ermitas y actos organizados junto a la Hermandad de la Virgen de Riánsares, configurando un calendario continuo que mantiene viva la esencia de los Mayos.
Sánchez, desde la perspectiva de los músicos, pone en valor esa evolución. “Ha habido años en los que prácticamente estábamos solos, en los que la tradición había caído mucho. Ahora somos varios grupos y se nota que hay más movimiento y más interés”, explica, al tiempo que destaca la incorporación de gente joven y el buen momento que atraviesa su rondalla. “Somos como una gran familia y eso hace que cada vez se sume más gente”.
El cierre llegará el 31 de mayo con una de las grandes novedades de este año: el primer encuentro de rondallas ‘Sonidos de La Mancha’. El evento reunirá a los grupos locales junto a una formación invitada en la recién restaurada Puerta del Sol, un espacio recuperado que acogerá por primera vez una actividad cultural de este tipo.
“Era una demanda de los propios grupos, poder juntarse y compartir escenario, porque durante los Mayos no coinciden”, explica Castejón, quien detalla que el objetivo es consolidar esta cita en el calendario y aprovechar además su coincidencia con el Día de Castilla-La Mancha.
Para Sánchez, este encuentro supone un paso importante. “Puede ayudar a mantener la tradición y también a conocer cómo se viven los Mayos en otros lugares. Ese intercambio siempre enriquece”, señala.
Así, Tarancón afronta un mes en el que la música de ronda se convierte en un hilo conductor entre generaciones y en una tradición que, tras años de altibajos, vuelve a sonar con fuerza en cada calle, en cada plaza y en cada rincón del municipio.