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La Oficina de Adicciones de Tarancón multiplica por cinco sus consultas

El recurso municipal ha pasado de 89 consultas en 2019 a 489 en 2025 y centra su trabajo en la prevención en colegios, familias y la comunidad
La Oficina de Adicciones de Tarancón multiplica por cinco sus consultas
Paco Montalvo y Carla Moya son dos de los trabajadores de la OMA. Foto cedida
21/03/2026 - Rubén M. Checa

Dar el paso de pedir ayuda sigue siendo uno de los mayores obstáculos para quienes sufren una adicción. La vergüenza, la sensación de fracaso y el estigma social que aún envuelve a esta enfermedad hacen que, en muchas ocasiones, el problema se sufra en silencio. Sin embargo, los datos demuestran que cada vez más vecinos de la comarca deciden romper esa barrera gracias a recursos como la Oficina Municipal de Adicciones (OMA) de Tarancón.

“Es una enfermedad que cuesta muchísimo dar el paso de pedir ayuda y de reconocer que tienes un problema”, explica Paco Montalvo, coordinador técnico del Plan Municipal de Adicciones. De hecho, el perfil de quien se acerca por primera vez a este servicio rara vez es el propio afectado. “Generalmente quien primero viene es algún familiar para decirte ‘mi hijo, mi marido, mi pareja tiene un problema’, y sobre todo mujeres”, incide Montalvo.

Y es que, según detalla, la Oficina Municipal de Adicciones de Tarancón se ha convertido en los últimos años en un recurso clave para prevenir, orientar y acompañar a personas y familias ante problemas relacionados con las adicciones. Desde su puesta en marcha en 2019, el servicio ha experimentado un notable incremento de actividad: ha pasado de 89 consultas en su primer año a 489 en 2025, lo que refleja tanto una mayor demanda como una creciente concienciación social sobre estos problemas.

Según detalla el coordinador técnico, la memoria anual del servicio permite evaluar la evolución de las adicciones en el municipio y adaptar las actuaciones a las nuevas realidades sociales. “El tema de las adicciones es un campo de trabajo muy vivo, con muchos cambios”, señala.

Así, la última memoria del plan refleja que desde las 89 consultas de 2019, se han aumentado en torno a 400 anuales en seis años, dejando un acumulado de 2.181 consultas. La mayoría de las personas que acuden son mujeres, con un total de 1.258 consultas, frente a las 923 realizadas por hombres. 

Para garantizar el anonimato y diluir el estigma, la oficina se ubica estratégicamente en el Centro Joven, en el barrio de El Congo. Al compartir edificio con una ludoteca y otros servicios municipales, los usuarios logran pasar desapercibidos. No obstante, detalla Montalvo, el servicio se trasladará próximamente al antiguo centro de mayores en la calle Pensionistas.

 

PREVENCIÓN

Montalvo incide en que el principal ámbito de trabajo del plan municipal es la prevención. “Centramos muchos esfuerzos en el ámbito escolar, familiar, laboral, ambiental y comunitario”, explica. En los centros educativos se desarrollan talleres dirigidos al alumnado para abordar diferentes riesgos asociados al consumo de sustancias o a las adicciones comportamentales.

Uno de los aspectos que ha llamado la atención en los últimos años es el consumo de psicofármacos entre adolescentes. Según explica el coordinador del programa, en los talleres realizados en centros educativos detectaron que algunos jóvenes recurren a este tipo de medicación para soportar la presión académica o para gestionar situaciones de ansiedad. 

“Por eso hemos empezado a trabajar talleres de prevención del consumo de psicofármacos en alumnado de bachillerato, junto a actividades para controlar el estrés y la ansiedad de forma más saludable”, explica.

La percepción del riesgo entre los jóvenes ha aumentado en los últimos años, algo que consideran positivo para prevenir futuras adicciones

 

Además de estas acciones en el ámbito educativo, la Oficina Municipal de Adicciones desarrolla programas de educación familiar con sesiones semanales dirigidas a padres y madres, así como talleres abiertos a la población general, como los de mindfulness para la gestión del estrés.

Las adicciones tradicionales siguen presentes, aunque con algunos cambios en la percepción social. Montalvo explica que el alcohol y el tabaco continúan siendo las sustancias más consumidas entre los jóvenes, mientras que el cannabis sigue siendo la droga ilegal más extendida, seguida por la cocaína. Sin embargo, destaca que en los últimos años ha aumentado la percepción del riesgo entre la población adolescente, algo que considera positivo.

Junto a las sustancias, las llamadas adicciones comportamentales se han convertido en uno de los retos más importantes. Entre ellas destaca el auge del juego online y las apuestas deportivas. “Tiene dos componentes que lo hacen muy atractivo: la ganancia inmediata y la disponibilidad constante desde el móvil”, explica Montalvo. Además, advierte de la facilidad con la que los menores pueden acceder a estas plataformas utilizando datos de familiares.

 

COORDINACIÓN

La coordinación con otros recursos es otro de los pilares del programa. El servicio municipal trabaja en colaboración con entidades como Proyecto Hombre, la Unidad de Conductas Adictivas (UCA) del SESCAM, los servicios sociales, el Centro de la Mujer o asociaciones vinculadas a la salud mental.

“Hay una buena red de recursos y una conciencia compartida de que este es un problema que requiere la colaboración de todos”, explica Montalvo. 

En las próximas semanas, además, la oficina municipal cambiará de ubicación y se trasladará al antiguo centro de mayores de Tarancón, en la calle Pensionistas, con el objetivo de mejorar la atención a la ciudadanía.

Mientras tanto, el equipo continúa trabajando para que la prevención, la información y el acompañamiento sigan siendo herramientas clave frente a un problema que evoluciona con la sociedad. “Nuestro objetivo es detectar las necesidades y actuar antes de que los problemas se agraven”, concluye Montalvo.