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Aprender a vender el talento propio para encontrar trabajo

La Lanzadera de Empleo de la Fundación Santa María la Real dota de herramientas tecnológicas a desempleados para multiplicar sus opciones laborales
Foto: Rubén M. Checa
19/05/2026 - Rubén M. Checa

Bucar trabajo es, en sí mismo, un trabajo a jornada completa. Y a menudo, una tarea solitaria que puede llegar a mermar el ánimo. Y es que, desde la irrupción de las nuevas tecnologías la búsqueda de un empleo ya no consiste en entregar un currículum y esperar una llamada, ya que tanto el mercado laboral como el acceso a él han cambiado de manera notable los últimos años. 

Para adaptarse a los nuevos tiempos y mejorar la empleabilidad de las personas desempleadas de Tarancón, desde mediados del pasado mes de enero, una treintena de vecinos están participando en el programa de orientación laboral ‘Hubs de Activación de la Empleabilidad’, impulsado por la fundación Santa María la Real con la cofinanciación del Fondo Social Europeo Plus, el Gobierno de Castilla-La Mancha y la colaboración del Ayuntamiento taranconero. 

Este progama está transformando radicalmente la forma en que estas personas se enfrentan al competitivo mercado laboral actual. Lo asegura Carlos Sanz, técnico de empleabilidad e inclusión social de la Fundación y coordinador del proyecto en la localidad, quien explica que la esencia de esta iniciativa es la mejora directa y eficaz de la empleabilidad. 

“El objetivo es que puedan irse de la lanzadera lo antes posible porque se han insertado laboralmente o bien porque retoman una formación que les interesa para su meta profesional”, detalla. Aunque el itinerario completo está diseñado para durar cinco meses, el éxito del formato se mide por las salidas anticipadas. De hecho, de los 30 participantes iniciales que conformaban el equipo, a día de hoy solo restan siete en activo; en torno a 14 personas ya han logrado mejorar su situación profesional incorporándose a diversas empresas locales y comarcales, abarcando desde el sector logístico hasta el comercio.

 

Más de una decena de participantes ha mejorado ya su situación laboral desde el inicio del programa en enero

 

Lejos del tradicional reparto de currículos puerta por puerta en las empresas de la localidad y comarca, esta lanzadera apuesta por la adaptación integral a las nuevas exigencias tecnológicas. “Es una metodología en la que se hace mucho hincapié en que tengan claro quiénes son profesionalmente. Se trabaja mucho el autodescubrimiento, el refuerzo positivo para convertir debilidades en fortalezas y la creación de un ‘elevator pitch’ para saber diferenciarse y llamar la atención en un proceso de selección”, apunta Sanz.

Además, se adiestra a los participantes para superar los modernos procesos de cribado automático mediante algoritmos, adaptando sus historiales con palabras clave.

Este salto cualitativo es palpable para los propios alumnos. Laura Grissetti, residente en Tarancón desde hace una década, relata cómo ha evolucionado su estrategia de postulación. “Antes tenía un currículum con lo típico: nombre, teléfono, formación y experiencia. Lo mandaba y listo”. Durante estos meses, su perspectiva ha dado un giro absoluto. “He aprendido a usar la inteligencia artificial, no solo para pedirle que me explique un tema, sino para practicar entrevistas o mejorar mis presentaciones. Ahora entiendo que a una empresa como Incarlopsa igual no le interesa mi experiencia como maestra, pero sí mis habilidades en atención al público o manipulando alimentos. Aprendes a venderte y a mandar un currículum dirigido específicamente a esa empresa”, asegura.

Aurora Portero, una taranconera de 35 años que buscaba reincorporarse al empleo tras haber sido madre, coincide plenamente en este análisis. “Estábamos un poco desactualizados en la búsqueda de empleo. Las herramientas que hemos adquirido en la lanzadera han sido muy beneficiosas”, subraya. Entre ellas, destaca el dominio de la red LinkedIn o la correcta etiqueta profesional a la hora de redactar y enviar un correo electrónico. Gracias a este aprendizaje eminentemente práctico, Aurora afirma sentirse “mucho más segura” a la hora de descolgar el teléfono o acudir a una entrevista laboral.

 

“Antes buscábamos empleo de forma muy básica y ahora tenemos una metodología mucho más profesional”

 

El carácter híbrido de la formación, que combina sesiones presenciales con encuentros virtuales continuos mediante plataformas como Microsoft Teams, obliga a los participantes a desenvolverse de forma natural en entornos digitales y de trabajo en remoto. Para el cubano Carlos Umpierrez, de 50 años, la experiencia ha superado sus expectativas iniciales. “Antes buscábamos trabajo de una forma empírica y aquí hemos descubierto una metodología, una forma casi científica en la búsqueda activa de empleo”, expone. Su labor semanal incluye investigar y contactar con las denominadas “empresas diana” mediante un argumentario estructurado, ofreciendo su talento de forma proactiva y directa.

Yolaimi Morales, comunicadora de 38 años con casi dos décadas de experiencia en una universidad en Cuba, incide firmemente en esta visión. “Trabajamos de forma estratégica con acompañamiento profesional. No esperamos a que llegue la oportunidad, nos preparamos con antelación”, argumenta. 

Aunque reconoce que el tejido empresarial de una localidad de tamaño medio como Tarancón suele ser más tradicional y de corte familiar, Yolaimi hace un llamamiento para que las compañías locales los vean como aliados estratégicos. “Tenemos formación en competencias digitales o en tecnologías; nos adaptamos rápido. Las empresas buscan hoy a personas proactivas que sepan trabajar en equipo y resolver situaciones sin bloquearse, y nosotros aportamos un valor real”, enfatiza.

Pero más allá de optimizar perfiles en redes sociales o de ensayar simulaciones de entrevistas, el verdadero corazón de la Lanzadera de Empleo reside en su sólido factor humano. El programa integra a perfiles absolutamente heterogéneos: personas desde los 18 hasta más de 60 años, con estudios básicos o superiores, bajo una misma filosofía de solidaridad en la que todos buscan empleo para todos.

Este acompañamiento vital resulta ser el mejor antídoto contra el estrés y el desánimo, tal y como expresa con gratitud Carlos Umpierrez, quien reconoce el apoyo fundamental de la Fundación, el Ayuntamiento, la Junta y el Fondo Social Europeo para hacer esto posible: “La búsqueda de empleo es muy estresante y, cuando se hace en solitario, resulta muy dura y frustrante. Aquí hacemos como una cofradía. Es un ejercicio de acompañamiento psicológico que hace que no pierdas el tiempo y que tu efectividad sea mucho más amplia. El apoyo emocional que lleva este proceso es, simplemente, incalculable”.

Con esta red de seguridad y las herramientas tecnológicas bien afiladas, los últimos participantes continúan perfeccionando estrategias, ampliando formación y reforzando esa seguridad que muchos consideran fundamental para volver a abrirse camino en el mercado laboral. Una experiencia que, coinciden, va mucho más allá de aprender a redactar un currículum.