Los años 60, una fiesta que nació en la discoteca y ya es de Interés Turístico Regional
Treinta y cinco años después de que un grupo de jóvenes taranconeros rebuscara en el baúl de sus padres para animar la última noche de Carnaval, la Fiesta de los Años 60 de Tarancón ha dado el salto definitivo toda vez que el lunes 14 de septiembre se publicaba en el Diario Oficial de Castilla-La Mancha la resolución que la declara oficialmente Fiesta de Interés Turístico Regional de Castilla-La Mancha.
Todo empezó en 1991, en la discoteca Tower’s de Tarancón. Un par de jóvenes del municipio, con la ropa que sus padres guardaban en el armario desde los años sesenta, organizaron un guateque yeyé el sábado de Carnaval. La idea gustó tanto que se repitió al año siguiente, y al otro, y así hasta convertirse en una cita fija del calendario festivo local. Lo que nació como una ocurrencia entre amigos fue ganando adeptos edición tras edición, hasta desbordar los límites de la discoteca y tomar las calles del municipio.
Hoy, treinta y cinco ediciones después, la fiesta se ha institucionalizado bajo la organización del Ayuntamiento, aunque conserva su espíritu popular y espontáneo. Y es que, comercios, colegios, peñas y asociaciones se vuelcan cada año en la ambientación, sacando a la calle vinilos, vespinos, faldas de flores y gafas de pasta.
El impacto es difícil de calcular, ya que Tarancón, que ronda los 17.200 habitantes, llega a triplicar su población durante el fin de semana de la fiesta. El programa incluye un mercadillo yeyé de ropa y complementos de época, exposiciones temáticas, un desfile de vehículos clásicos que atrae a coleccionistas de toda España, un desfile infantil pensado para que las familias vivan la fiesta desde pequeños y, como gran colofón, el multitudinario desfile nocturno que llena las calles del centro de vecinos y visitantes disfrazados.
La repercusión económica alcanza de lleno a la hostelería, el comercio y el alojamiento, mientras que la cobertura mediática (que ya ha saltado a medios de ámbito nacional) multiplica la proyección turística del municipio.
El reconocimiento no llega por sorpresa. El vicepresidente primero del Gobierno regional, José Luis Martínez Guijarro, ya lo había avanzado hace una semana, durante el inicio de las fiestas patronales de Tarancón, señalando la singularidad, la participación ciudadana, el valor cultural y la repercusión turística como algunos de los motivos que han llevado a la Junta a conceder el título.
En el Ayuntamiento, la noticia se vive como la culminación de un trabajo silencioso de varios años. Así lo explica el concejal de Cultura de Tarancón, Raúl Añover, quien detalla que para ellos “que nuestra Fiesta de los Años 60 haya sido declarada de Interés Turístico Regional es la recompensa a años de trabajo recopilando toda la información para conformar ese expediente que ha visto como resultado este nombramiento”.
Añover no esconde que el título tiene, además, una lectura económica muy concreta para el municipio, ya que auguran que “será un espaldarazo para nuestra fiesta y el tejido económico de la ciudad puesto que ese fin de semana verá cómo los establecimientos de nuestro municipio se llenarán para dar cobertura a la cantidad de visitantes que vendrán a disfrutar con nosotros de nuestra fiesta”.
Detrás de esas palabras hay meses de trabajo administrativo: recopilar hemeroteca, fotografías, carteles de cada edición desde los años noventa y datos de afluencia y repercusión económica para armar el expediente que ha convencido a la Dirección General de Turismo, Comercio y Artesanía de la Junta de Comunidades.
Con el sello de Interés Turístico Regional bajo el brazo, la Fiesta de los Años 60 encara ya su próxima cita, prevista para el 13 de febrero de 2027, con un espaldarazo que promete reforzar tanto su prestigio como su capacidad de atraer visitantes de fuera de la región.
Y es que, lo que nació como un capricho nostálgico de un puñado de jóvenes en una antigua discoteca, es hoy una seña de identidad que ya figura, con todas las letras, en el mapa turístico de Castilla-La Mancha.