La vendimia arranca con mermas de hasta un 15% pero con buena calidad
La vendimia ya está en marcha en distintos puntos de la provincia de Cuenca. Una campaña que ha arrancado antes de lo habitual por las altas temperaturas y la ausencia de lluvias. A pesar de ello, la uva que está llegando a las bodegas presenta, sin embargo, buenos parámetros de calidad, pero la gran incógnita está ahora en la producción final, ya que las primeras entradas apuntan a una reducción respecto a campañas anteriores.
La fotografía que ofrecen las cooperativas es, por tanto, la de una campaña marcada por el adelanto, la incertidumbre sobre los kilos y un mercado en el que el descenso del consumo de vino pesa incluso más que la propia reducción de la producción. Rafael Rodríguez, gerente de la Cooperativa San Isidro de Quintanar del Rey; Juan Fuente, de la Cooperativa Nuestra Señora de Manjavacas; y Carlos David Bonilla, de la Denominación de Origen La Mancha, coinciden en buena parte del diagnóstico, aunque con matices derivados de las distintas zonas y tipos de cultivo.
En Quintanar del Rey, la campaña ha comenzado esta misma semana y, por tanto, es pronto para sacar conclusiones, pero las primeras impresiones son “positivas”, en palabras de Rafael Rodríguez. “La uva está entrando muy sana” y “las viñas están en perfectas condiciones”, apostilla.
La cooperativa ha comenzado principalmente con variedades blancas como el souvignon blanc y el macabeo, aunque también han entrado algunas partidas de garnacha tintorera. En cuanto al volumen, Rodríguez evita hacer una previsión cerrada, aunque la producción habitual oscila entre los 60 y 65 millones de kilos. Si bien, el objetivo para este año es alcanzar entre un 5 y un 10% más de producción respecto a la campaña anterior.
En la Cooperativa Nuestra Señora de Manjavacas, la percepción es algo más pesimista respecto a la cantidad. Juan Fuente explica que ésta es la vendimia “más temprana de la historia” de la cooperativa. Las altas temperaturas y la sequía están detrás de este adelanto y, a juicio de Fuente, también de una merma de entre un 10 y 15 por ciento respecto al año pasado.
En la cooperativa de Mota del Cuervo, la vendimia ha comenzado con chardonnay, sauvignon blanc y moscatel, variedades que prácticamente ya están terminadas, mientras que ahora se trabaja con Macabeo, Tempranillo y otras variedades tintas. La vendimia de airén, por su parte, llegará previsiblemente en los próximos días.
También desde la Denominación de Origen La Mancha se constata un adelanto significativo. Carlos David Bonilla calcula que la vendimia se ha adelantado alrededor de diez días. “El ciclo de la viña comenzó pronto, brotaron a finales de marzo y a ello hay que sumar los episodios de calor de finales de julio y agosto. Esto hace que la uva madure rápidamente”, cuenta. En este caso, las variedades más tempranas, como chardonnay, sauvignon blanc, moscatel y verdejo “están prácticamente recogidas” y se observa una merma de entre el 10 y el 15% respecto al año pasado, mientras que los tempranillos de secano y las garnachas ya han comenzado a entrar en las bodegas.
Ha arrancado con las variedades blancas como souvignon blanc y macabeo, aunque también hay partidas de garnacha tintorera
UVA DE BUENA CALIDAD
Pese a estos condicionantes, la calidad está siendo uno de los puntos positivos de la campaña. “La uva está muy sana”, explica Fuente, que destaca la ausencia de plagas y enfermedades y la importancia de que la recolección se realice en el momento óptimo para mantener el equilibrio entre azúcar y acidez.
Bonilla coincide en que, al menos por ahora, la uva está entrando con “muy buena calidad”, con buenos niveles de acidez, pH y grado. Una situación que contrasta con otras campañas en las que la merma de producción también venía acompañada de un desequilibrio de los parámetros.
La “prudencia” es, no obstante, la palabra que más se repite a la hora de hablar de producción. En el conjunto de Castilla-La Mancha se manejaba inicialmente una previsión de alrededor de 22 millones de hectolitros, pero Bonilla considera que los datos reales podrían quedar por debajo una vez que se incorporen las variedades autóctonas a la vendimia. En los últimos años, además, la región viene registrando producciones especialmente bajas.
MERCADO Y RETOS
Otro de los elementos que preocupa al sector es el comportamiento del mercado. La menor producción podría apuntar, en principio, a una subida de precios, pero el descenso del consumo en Europa está limitando ese efecto.
Un escenario que está obligando al sector a abrir nuevos mercados. Por ejemplo, en Manjavacas han puesto el foco en Mercosur, especialmente en Brasil, además de África, mientras que desde la D.O. La Mancha se están potenciando los mercados latinoamericanos.
A esto se suma la falta de relevo generacional. En Quintanar del Rey, Rodríguez explica que la situación todavía no ha alcanzado un punto crítico, pero ya se empieza a notar. “Hay agricultores que quieren jubilarse y no encuentran quién continúe con sus explotaciones porque sus hijos han optado por otras profesiones y no le ven al campo rentabilidad”, resume.
La cooperativa quintanareña cuenta con alrededor de 1.000 socios viticultores, que cultivan unas 8.000 hectáreas, con presencia tanto de secano como de regadío.
En Manjavacas son unos 750 los socios dedicados a la viticultura, dentro de una cooperativa multisectorial que reúne alrededor de 2.200 socios en total entre las distintas actividades agrícolas.
Desde la DO La Mancha, Bonilla apunta que más del 50% de los agricultores tiene más de 60 años y considera que en los próximos años se producirá una importante reestructuración del viñedo. En este sentido, la mecanización aparece como una de las claves para mantener la rentabilidad y facilitar el relevo.
Con todo, las cooperativas afrontan la campaña con la mirada puesta en aprovechar al máximo la calidad de la uva que está llegando a las bodegas y en mantener la competitividad de un sector que, como resume Rodríguez, sigue apostando por “mejorar e invertir” para adaptarse a las nuevas condiciones.