“La ansiedad en los jóvenes se ha duplicado en los últimos años, siendo el aumento incluso mayor en el caso de la depresión”. La advertencia de los profesionales es clara y no admite matices. La doctora Ilia Saiz Pérez, psiquiatra y responsable de la Unidad de Salud Mental Infanto-Juvenil de la Gerencia del Área Integrada de Cuenca, nos describe un escenario, cuando menos inquietante, que ha cambiado de forma sustancial en apenas una década y que obliga a mirar de frente una realidad cada vez más presente en las consultas y hospitales.
Con motivo del Día Mundial del Bienestar Mental de los Adolescentes, que se conmemora el 2 de marzo, la doctora Saiz pone cifras a una tendencia que también se replica en el conjunto del país. “Se habla de que hasta un 40 o un 50 por ciento de los jóvenes de nuestro país sienten haber sufrido un problema de salud mental en el último año. En mi experiencia, entre un 10 y un 20 por ciento de la población adolescente presenta problemas de salud mental”, nos explica.
La ansiedad y la depresión encabezan los diagnósticos. La primera afecta ya a cerca del 10 por ciento de los jóvenes tras haberse duplicado en la última década. La depresión, nos cuenta la especialista en salud mental, ha experimentado un crecimiento aún mayor. “Con frecuencia se confunde con estados emocionales que muchos adolescentes describen en consulta como tristeza, inseguridad o soledad, sentimientos que llegan a manifestar hasta la mitad de los jóvenes”.
Especial preocupación generan las autolesiones, las conductas de riesgo y las ideas suicidas. “El suicidio es la principal causa de muerte no accidental en jóvenes”. Además, “casi el 45 por ciento de jóvenes identifica hacerse daño uno mismo”. Son cifras que reflejan la magnitud de un problema que ha ido ganando presencia en los últimos años.
A ello se suman los trastornos de la conducta alimentaria, con un incremento de casos de anorexia nerviosa, bulimia y trastorno por atracón. La especialista advierte de que estos cuadros “aparecen cada vez a edades más tempranas”, incluso en los últimos cursos de la etapa de Primaria. Una evolución que relaciona de forma clara con la presión por la imagen corporal y la exposición a redes sociales y pantallas digitales.
El impacto se ha dejado sentir en el sistema sanitario de todo el país, incluida nuestra provincia. De hecho, las hospitalizaciones por problemas de salud mental infanto-juvenil “se han visto claramente incrementadas”, hasta un 1.200 por cien, lo que ha llevado a la apertura de múltiples unidades de hospitalización específicas en toda España.
¿Por qué?
Entre los factores externos que han contribuido a la situación actual, la doctora Saiz Pérez destaca la exposición temprana a las pantallas. “La exposición a niños pequeños a las pantallas, sin ningún tipo de límite y control por parte de los progenitores”, se vio incrementada durante la pandemia de la Covid, “y está sufriendo sus consecuencias en los últimos años”. Las mujeres, añade, son además las que “se están viendo más afectadas”.
Detectar las señales de alarma resulta fundamental cuando hablamos de la salud mental y ahí es donde empiezan a cobrar protagonismo los cambios emocionales importantes, como son la tristeza o la irritabilidad persistente, los cambios de humor notables, el llanto frecuente, la ansiedad o las preocupaciones desproporcionadas, así como las verbalizaciones sobre la muerte o el suicidio. El aislamiento social o familiar, el absentismo escolar, la pérdida de interés por actividades habituales y las conductas agresivas o violentas también pueden ser otras señales de que algo está pasando y hay que actuar.
En el ámbito académico, una peor concentración y el empeoramiento del rendimiento son otros indicadores, a los que hay que sumar “conductas de riesgo o descontrol de impulsos, como autolesiones o consumo de tóxicos, además de cambios en los hábitos alimenticios, problemas de sueño, somatizaciones sin causa orgánica y uso excesivo de tecnología”.
Frente a este escenario, la prevención pasa por actuar desde el entorno más cercano. “Para prevenir los problemas de salud mental en niños es fundamental atender diferentes aspectos. Es importante ofrecer apoyo emocional y fomentar la comunicación, escuchar de forma activa, permitir que puedan expresarse sin ser juzgados, validar sus emociones y respetar cómo se sienten”, explica Saiz.
Los especialistas señalan la importancia de los hábitos saludables para prevenir las patologías psiquiátricas. Algunos hábitos, como el de reducir el uso de pantallas con límites claros en los tiempos y las forma de utilización, dedicar más tiempo a juegos de mesa y lectura, mantener actividad física diaria, rutinas de sueño constantes o una dieta equilibrada, pueden ser determinantes para que la enfermedad mental pase de largo. “Compartir tiempo en familia de forma relajada y mantener una red social adecuada y sólida forman parte de la base para proteger el bienestar mental de los más jóvenes”, concluye la doctora.