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Micología

El retraso en la maduración reduce la producción de trufa negra en Cuenca

Los truficultores hablan de una merma de entre un 40 y un 50% en el inicio de una temporada marcada por la sequía y la ausencia de frío
El retraso en la maduración reduce la producción de trufa negra en Cuenca
La temporada de trufa se desarrolla entre diciembre y marzo, más si es plantación./ Savia Ecoturismo
29/12/2022 - Miguel A. Ramón

Inusual arranque de la temporada de trufa en la provincia de Cuenca, marcado por un retraso considerable en la maduración, lo que está provocando una notable caída de la producción en comparación con el año pasado.

Desde la Asociación de Truficultores de Castilla-La Mancha, el conquense Julio García Rojas apunta a un verano extremadamente caluroso, seco y prolongado en el tiempo, junto a la falta de bajas temperaturas en la recta final del presente año, como los principales factores que están llevando a que la producción de trufa negra (Tuber melanosporum) en la provincia de Cuenca sea a estas alturas inferior entre un 40 y un 50 por ciento a la de 2021.

Y es que, a juicio de García Rojas, están siendo determinantes tanto los más de seis meses con altas temperaturas y prácticamente sin lluvia (de abril a noviembre)como las elevadas temperaturas registradas en el último trimestre del año, unidas a las abundantes lluvias durante diciembre, cuando, precisamente se comienza a generalizar la recolección de este hongo. De hecho, las heladas juegan un papel importante en el proceso de maduración de la trufa. De ahí que desde la Asociación de Truficultores se subraye que esta situación puede cambiar si en los próximos días se registran temperaturas rondando los cero grados centígrados e, incluso, uno bajo cero, porque podrían acelerar el proceso de maduración y, en consecuencia, incrementar la producción durante los meses de enero y febrero; algo que ya ha ocurrido en alguna otra ocasión.

En términos similares se pronuncian otros truficultores, como es el caso de Sergio Moreno, de Castillejo de la Sierra, que habla de una temporada floja por el momento, sobre todo por la sequía de este verano, que “le ha hecho mucho daño a este hongo, que comienza a formarse a partir de los meses de mayo y junio”.

Para Sergio Abarca, de la empresa Savia Ecoturismo, por su parte, la campaña de la trufa negra en la provincia se está haciendo rogar en estos inicios, especialmente en los aprovechamientos silvestres y en las plantaciones sin riego, hasta el punto de hablar de una merma en la producción actual de entorno al 50 por ciento. Porcentaje éste que, en su opinión, no se registrará en las plantaciones con riego.

 

 

trufa negra (Tuber melanosporum). Foto: Savia Ecoturismo

BUENA CALIDAD

Eso sí, los productores coinciden en afirmar que la calidad, sin embargo, es bastante buena en estos momentos, a pesar de que la maduración óptima no se alcance hasta pasados los Reyes, una vez se hayan registrado las heladas propias del invierno que hayan ayudado a avanzar en la maduración, tal y como apunta García Rojas.

Es por ello que el sector confía en que la situación mejore y la calidad final de la trufa negra vaya a ser mejor aún. Y es que, según remarcan tanto Abarca como Moreno, la temporada de trufa no concluye hasta mediados de marzo, por lo que aún queda mucho tiempo y pueden pasar muchas cosas.

Aun así y partiendo que le está costando madurar, desde la empresa Savia Ecoturismo se prevé que “este año nos vamos a encontrar con una trufa negra con un aroma muy potente y con un buen sabor”. Algo que van a poder comprobar aquellas personas que participen en las actividades de trufiturismo programadas por esta empresa para después de Reyes. Experiencias inmersivas que contemplan desde la búsqueda de trufas con perro, tanto en plantaciones como en aprovechamientos silvestres, para concluir con una degustación en un restaurante de la zona no solo de las trufas, sino de otros productos de la tierra.

Los precios están entre un 20 y un 40% por encima del año pasado

E

l retraso en la maduración está llevando consigo una caída en la producción de trufa negra, lo que se está traduciendo en una subida de los precios en el mercado ante el regreso a la normalidad de la demanda de este producto en estas fechas tan señaladas.

Es cuestión, según apunta el conquense Julio García Rojas, de la Asociación de Truficultores de Castilla-La Mancha, de la ley de la oferta y de la demanda.

Y es que, según explica, en los días previos a la Nochebuena se produce cada año un importante repunte de la demanda, sobre todo, del sector hostelero ante la celebración de comidas y cenas de Navidad, lo que, en esta ocasión, ha desencadenado una subida de los precios de entre un 20 y un 40 por ciento con respecto a las Navidades pasadas, porque en la actualidad hay entre un 40 y 50 por ciento menos de trufas en el mercado que hace un año.

No es de extrañar, en consecuencia, que en los últimos días el precio medio del kilo de trufa negra esté rondando en la provincia los 600 euros, aunque en la Feria de Sarrión (Teruel) se haya llegado a pagar en torno a 1.200 euros el kilo, eso sí, de trufa negra de máxima calidad, es decir, con un peso mínimo de 20 gramos, con forma redondeada y sin defectos, tal y como pone de manifiesto García Rojas.

En términos similares se pronuncia Sergio Moreno, truficultor conquense de Castillejo de la Sierra, quien subraya que la lonja arrancaba el año pasado entre los 80 y 90 euros el kilo, mientras que en esta temporada lo ha hecho en la horquilla de 150-160. Algo que, según señala, ha hecho que la semana pasada se pagara la trufa negra extra a 900 euros el kilo, aunque el precio medio más habitual se situara entre los 650 y los 680, ya que en las operaciones se incluyen tanto piezas de primera calidad como otras de menor tamaño y con imperfecciones.