La Semana Santa de San Lorenzo de la Parrilla se presenta este año con importantes novedades, tal y como explica el párroco José María Sánchez Saiz.
Entre ellas figura la restauración de la imagen de María Magdalena, una talla de pasta de Olot que presentaba un notable deterioro. El trabajo, realizado por un imaginero cordobés, ha devuelto a la imagen su aspecto original, con un resultado que, según el párroco, “ha quedado muy bien”.
A esta recuperación se suma la incorporación de un nuevo estandarte para la Cofradía de Jesús que saldrá a la calle por primera vez en la procesión del Santo Entierro del Viernes Santo. La pieza, elaborada por un bordador de Jaén incluye una pintura sobre lienzo del Cristo Yacente enmarcada con bordados en oro y sedas de colores, acompañada de elementos simbólicos como la cruz de Jerusalén y una corona real.
La tercera novedad llega de la mano de la Cofradía de la Soledad, que estrenará una nueva saya bordada en oro para la Virgen. La pieza ha sido realizada por una vecina del municipio, Carmen Vieco.
Estas incorporaciones reflejan una dinámica constante de mejora del patrimonio, sostenida gracias a la implicación de los vecinos. Rifas, aportaciones de las hermandades y la colaboración colectiva permiten acometer restauraciones, adquirir nuevos enseres o mejorar los existentes, tal y como señala Sánchez.
A pesar de ello, la principal preocupación del párroco continúa siendo la falta de relevo generacional. Y es que, muchas de las imágenes procesionan a banzo y garantizar la participación es clave para la continuidad de la Semana Santa en San Lorenzo de la Parrilla. En este sentido, la implicación de familias completas resulta fundamental.
La Semana Santa parrillana mantiene también singularidades propias, como la procesión del Domingo de Ramos, en la que la imagen de Jesús con la cruz a cuestas es trasladada desde el antiguo convento hasta la iglesia parroquial, congregando a numerosos vecinos y visitantes. Junto a este acto, la misa de hermandades y el vía crucis del Miércoles Santo marcan el inicio de los días centrales de la celebración.