Leganiel abrirá su escuela rural pero Villaescusa de Haro la pierde
Fueron 36 las escuelas rurales que cerraron en la provincia entre los años 2010 y 2014, principalmente por la decisión tomada durante la legislatura presidida por María Dolores de Cospedal de incrementar de cuatro a doce el número mínimo de alumnos necesarios para mantener abiertos estos centros, lo que dejó sin escuela a localidades como El Cañavate, Cañada Juncosa, Fuentelespino de Haro o Garaballa.
Con el cambio de gobierno, la vuelta al mínimo de cuatro alumnos propició que en el curso 2015/2016 se abrieran ocho de aquellas 36 escuelas, y si no se pusieron en marcha más fue por el descenso poblacional en el que está inmerso la provincia, que lleva perdiendo vecinos ininterrumpidamente desde 2011 y este 2017 se ha situado por debajo de los 200.000 habitantes.
Esto propició que, apenas un año después de su reapertura, cerraran las escuelas de Torrejoncillo del Rey, Tresjuncos y Villar de Domingo García porque ni siquiera llegaban a los cuatro alumnos.
Y, de cara al próximo curso escolar, 2017/2018, la previsión es que cierre otra escuela, la de Villaescusa de Haro, cierre que no obstante se compensará con la reapertura de otra, la de Leganiel. Cruz y cara para dos localidades de cerca de 500 y 200 habitantes, respectivamente, que se suman a este vaivén de cierres y aperturas que todo apunta a que seguirá produciéndose en los próximos años mientras no se adopten medidas que traten de atraer y mantener población en el medio rural a medio y largo plazo.
VILLAESCUSA DE HARO
En el caso Villaescusa de Haro, su escuela cerrará al caer la previsión de alumnos de seis a tres.
Su alcalde, Cayetano Javier Solana, apunta no obstante que no se debe tanto a la despoblación, sino a que los padres de media docena de niños del municipio de entre 3 y 12 años han preferido matricular a sus hijos en Belmonte, a seis kilómetros. Eso sí, el primer edil reconoce que el hecho de que la escuela cierre “es triste para el pueblo por lo que significa de vida y de fijación de familias”. Sucede además que la de Villaescusa de Haro era cabecera del Centro Rural Agrupado (CRA) de la zona, el Alonso Quijano, del que también formaban parte localidades cuyas escuelas han ido igualmente cerrando como las de Carrascosa de Haro, Osa de la Vega, Tresjuncos, Hontanaya, Fuentelespino de Haro, Hontanaya o Villar de la Encina.
ALEGRÍA EN LEGANIEL
La localidad que está de enhorabuena es Leganiel, cuya escuela reabrirá con cinco alumnos tras permanecer cerrada desde 2012. Y lo hará además con expectativas de mantenerse a medio y largo plazo, ya que hay previsión de que en los próximos cursos puedan añadirse otros cuatro o cinco niños por lo menos.
Esto, cuenta el alcalde, es posible gracias el empleo generado en estos últimos años por una empresa agropecuaria a la que el Ayuntamiento, para evitar la despoblación, ha dado facilidades para asentarse, a lo que hay que añadir la apuesta municipal por incentivar el alquiler, a precios asequibles, de varias viviendas que llevaban años vacías, lo que ha hecho que la población del pueblo aumente de 170 a 190 vecinos.
Hay además esperanza en que la empresa crezca y puedan generarse nuevos empleos, e incluso de atraer nuevas empresas gracias a la reciente aprobación, por parte del Ministerio de Agricultura, de un proyecto de regadío en esta localidad que garantizará el riego de cultivos como maíz, alfalfa, cebada y hortícolas.
Su alcalde destaca además que Leganiel es un lugar “muy tranquilo”, con “la calidad de vida que da vivir en un pueblo” unido a que Madrid se encuentra a apenas tres cuartos de hora en coche, lo que “permite incluso que haya gente que viva aquí y trabaje en Madrid”.
Y no duda en reconocer que la reapertura de la escuela es “una alegría”. Más cuando, hasta hace poco, “en la calle no había un alma. Ahora en cambio se ven niños pequeños y hay bullicio. Donde hay críos, hay vida”, concluye.
LAMENTO SINDICAL
Desde los sindicatos, fuentes de STE-CLM celebran la apertura de esta escuela aunque lamentan tanto el cierre de la de Villaescusa como el riesgo de muchas poblaciones de perder sus colegios a medio y largo plazo, algo que al contrario de en la pasada legislatura no atribuyen al número mínimo de alumnos necesario sino a la despoblación. “Hay pueblos que, como se vayan de ellos una o dos familias, se quedan sin escuela”, advierten, por lo que consideran necesarias políticas de “fijación de empleo en el entorno rural” para que la apertura de las escuelas rurales no sea “algo coyuntural, sino estructural”, y este tipo de recursos puedan mantenerse a medio y largo plazo.