Devoción, música y calderetas en las fiestas de Villar de Olalla
Villar de Olalla se prepara para vivir sus fiestas patronales en honor a la Virgen del Villar, con una programación que se prolongará hasta el próximo 12 de septiembre. El municipio afronta dos semanas de actividades que tendrán uno de sus momentos más esperados el día 7 con la tradicional subida de la Virgen y el pregón, antes del día grande del 8 de septiembre. “Este año hemos ampliado hasta el día 12”, explica el alcalde, Daniel Ayllón. Una jornada adicional que “contará con una discomóvil que pondrá el broche final a los festejos”.
Buena parte de las actividades habituales se mantendrán este año, “con concursos de juegos populares y de cartas, gymkanas, propuestas infantiles y verbenas”. También regresará el festival de recortes después de la buena acogida de la pasada edición, acompañado de una suelta de reses: “El año pasado gustó bastante a la gente joven y creo que funciona bien”.
Otra de las propuestas será el Grand Prix, que se desarrollará en esta ocasión en la plaza de toros con la participación de las peñas y de quienes quieran sumarse.
Otra de las novedades llegará el día 12 después de la tradicional paella: “Vamos a hacer un bingo musical para animar la tarde tras una comida multitudinaria en la que el pasado año se repartieron unas 900 raciones”.
Al margen de la programación lúdica, el 7 de septiembre volverá a estar marcado por uno de los momentos más especiales para Villar de Olalla: la subida de la Virgen del Villar. “Es un acto que todo el mundo tiene como una tradición”, asegura Ayllón, quien considera que en los últimos años esta celebración se ha engrandecido todavía más: “Desde que se puso la Banda de Trompetas y Tambores, yo creo que a la gente le gusta más y ha dado más empaque al acto”.
Los fuegos artificiales están muy ligados a este día tan importante para el pueblo. Precisamente, el Ayuntamiento aprovechará las fiestas para reconocer a quienes han contribuido a ellas durante años. Entre ellos estará Juan Vicente Rodrigo Hernández, ‘El Traca’, maestro pirotécnico que lleva más de tres décadas encargándose de la pólvora en Villar de Olalla y que comienza ahora a pasar el testigo a su hijo.
También recibirán un reconocimiento la propia Banda de Trompetas y Tambores; Cárnicas Frivall, por su colaboración con el pueblo durante todo el año y especialmente durante las fiestas; y Florencio Blasco Olivares, que lleva más de 25 años preparando la Zurra de la Amistad que se reparte después del pregón.
El otro gran momento colectivo llegará el día 11 con las tradicionales calderetas. “Es todo un ritual”, resume Ayllón. Desde horas antes, vecinos, familias y peñas se implican en la preparación de la carne para una cena que consigue reunir prácticamente a todo Villar de Olalla.
“Hay mucha gente que a lo mejor en cualquier otra cosa no participa, pero en el día de las calderetas todo el mundo sale a cenar”, destaca. Una celebración que puede congregar a más de 2.000 personas en la explanada y que el alcalde considera “uno de los momentos más álgidos de todas las fiestas”.
Durante estos días también se multiplica la actividad económica del municipio. Los bares afrontan jornadas prácticamente ininterrumpidas, la tienda de alimentación intensifica sus preparativos desde la semana anterior y el hotel registra más reservas. “Se nota que el pueblo bulle”, concluye Ayllón.