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Patrimonio

Cuenta atrás para la restauración del antiguo Hospital de San Andrés de Belmonte

El Ayuntamiento espera adjudicar las obras cuanto antes con el fin de que puedan iniciarse a principios de año y concluir en junio
17/12/2020 - Miguel A. Ramón

Cada vez está más cerca la restauración, adecuación y consolidación de las ruinas del antiguo Hospital de San Andrés de la localidad conquense de Belmonte. Desde el Ayuntamiento se está trabajando a toda marcha para culminar cuanto antes todos los pasos previos a la ejecución de esta intervención patrimonial. De hecho, según su alcaldesa, Lourdes López Porras, el proyecto ya está redactado, una vez ha sido actualizado y revisado por los técnicos, y, además, a principios del presente mes de diciembre ya se ha mantenido un encuentro con empresas constructoras del municipio para darles cuenta de los detalles de esta actuación con el fin de que tengan la información necesaria para poder presentar sus propuestas lo antes posible.

Y es que las previsiones que manejan en el Consistorio belmonteño apuntan a adjudicar cuanto antes las obras con el fin de que la ejecución de los trabajos comience a principios de año y, de esta manera, esta intervención pueda estar concluida a finales del mes de junio.

Con estos parámetros de fondo, el Ayuntamiento belmonteño va a acometer la restauración, adecuación y consolidación de los restos de este edificio del siglo XV, uno de los más antiguos del municipio, con una inversión de 40.000 euros, que será financiada en su totalidad por la Diputación Provincial de Cuenca. Un apoyo que la primer edil no ha dudado en resaltar y agradecer, sobre todo, por “tratarse de un proyecto muy perseguido por este Ayuntamiento desde hace bastante tiempo”.

"Queremos consolidar las ruinas del antiguo Hospital de San Andrés, que tienen mucha historia y mucho que contar. De ahí que vayamos a hacerlas visitables"

Intervención

La intervención, en cuestión, contempla trabajos de limpieza, desbroce, afianzamiento de las estructuras que áun están en pie y la adecuación de los espacios para que sean accesibles y visitables, incluyendo, tal y como detalla López, los puntos de luz necesarios y el mobiliario pertinente para su aprovechamiento como lugar de celebración de conciertos y representaciones teatrales al aire libre, aprovechando la planta aterrazada de este edificio y las magníficas vistas del municipio de Belmonte con su castillo como protagonista.

No en vano, según remarca, “queremos consolidar estas ruinas del antiguo Hospital de San Andrés, que tienen mucha historia y mucho por contar; de ahí que vayamos a hacerlas visitables para todo el mundo, al tiempo que puedan ser utilizadas como espacio cultural”.

Es por ello que dentro de esta actuación también se incluya el diseño de un recorrido por estos restos del antiguo hospital, colocando monolitos, donde se ofrezca información al visitante sobre este edificio del siglo XV y pueda tener una visión global de la relevancia que tuvo no solo en su momento, sino también a lo largo de la historia de Belmonte.

Cuenta atrás para la restauración del antiguo Hospital de San Andrés de Belmonte

Una manera, a su juicio, de poner en valor el rico y vasto patrimonio histórico-artístico del municipio, contribuyendo, en consecuencia, no solo a conservar su pasado para generaciones venideras, sino también a incrementar su atractivo como destino turístico y, por lo tanto, apoyando un sector productivo cada vez más importante, que está llamado a ser motor de desarrollo.

UN EDIFICIO CON MUCHA HISTORIA

Hay que remontarse al siglo XV para hablar del Hospital de San Andrés, de Belmonte. Y es que fue fundado en 1415 por el primer señor de Belmonte, D. Juan Fernández Pacheco, y se ubicó en un edificio adosado al castillo, en el cerro de San Antonio Abad, junto a la Colegiata. Pero no será hasta 1472 cuando D. Juan Pacheco, III señor de Belmonte y I Marqués de Villena, ordene construir un nuevo edificio para el hospital, donde hoy en día se encuentran sus ruinas. cerca del Convento de San Francisco.

Tal y como se recoge en un artículo de investigación histórica del belmonteño Miguel Ángel Vellisco, para la edificación del nuevo hospital D. Juan Pacheco cedió 340.000 maravedíes, encargando la obra a unos maestros toledanos y otros 100.000 para “arreos e camas e menudencias”.

Asimismo, lo dotó con 50.000 maravedíes anuales de las Tercias Reales de Belmonte y su tierra, una heredad y unas casas en Tresjuncos, una viña en Belmonte y una heredad en Osa de la Vega, a la vez que nombró como administradores al Padre guardián del Convento de San Francisco y al Cabildo de Clérigos de la Colegiata.

Entre las competencias de estos últimos, estaba la facultad para nombrar al Mayordomo del hospital, además de ser los encargados de supervisar sus cuentas dos veces al año; en concreto, el Día de Todos los Santos y la Pascua de Resurrección.

Así las cosas y hasta el año 1960 el Hospital de San Andrés ha estado cumpliendo una función benéfica y dicho edificio, incluyendo su iglesia gótica, su espléndido patio castellano y su destacado artesonado del siglo XV, se mantuvo en pie hasta mayo de 1977 cuando se redujo a escombros.

El actual edificio del hospital fue mandado construir por D. Juan Pacheco

Gracias a la descripción del hospital realizada en 1763 con motivo de la visita a las instalaciones de Dña. María Ana López Pacheco, Marquesa de Villena y única patrona de este hospital, ante las reformas que se iban a acometer y a las posteriores actuaciones ejecutadas, se puede determinar, siempre según reseña el mencionado divulgador histórico belmonteño, que el Hospital de San Andrés contaba con las siguientes dependencias: capilla e iglesia con distintas sepulturas, un corredor que caía al cerrillo, un huerto al que llamaban de “los olivos” con una noria, una escalera principal, una cocina baja y a su lado otro cuarto, una panera, un corillo, una cocina de enfermería, otra cocina baja y a su lado otro cuarto, un cuarto de camarera, un cuarto de hospitalero, un cuarto de hospitalera, un cuarto de administrador y una sala de abajo con dos poyos donde dormían los pobres viandantes.

Edificio del que ahora solo quedan ruinas, pero que el Ayuntamiento pretende darles vida para que puedan ser disfrutadas y aprovechadas por vecinos y visitantes.


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