La provincia de Cuenca cuenta con una red de 64 viviendas de mayores que ofrecen más de 600 plazas y dan empleo a alrededor de 200 mujeres. Estos recursos, financiados por el Gobierno de Castilla-La Mancha en colaboración con los ayuntamientos, permiten a las personas mayores continuar viviendo en sus municipios, cerca de sus familiares y en su entorno habitual.
Con el objetivo de mejorar la atención que se presta en estos centros y apoyar a sus profesionales, la Delegación Provincial de Bienestar Social ha organizado dos jornadas de formación en las que han participado 57 trabajadoras de una veintena de municipios conquenses.
Bajo el título "Claves para cuidar a quienes cuidan: bienestar, motivación y recursos para el día a día profesional", las sesiones se han centrado en el bienestar emocional de las trabajadoras, la prevención del estrés y la sobrecarga laboral, el autocuidado y la comunicación entre compañeras.
Además, las participantes han trabajado herramientas para fomentar la autonomía y las relaciones sociales de las personas mayores, así como para identificar posibles situaciones de aislamiento y soledad no deseada.
La delegada provincial de Bienestar Social, Susana Zomeño, ha explicado que estas jornadas formativas pasarán de celebrarse una vez al año a tener una periodicidad semestral, atendiendo así a una petición de las propias profesionales. De hecho, durante este mes de noviembre están previstas otras dos sesiones.
Zomeño ha destacado que el Gobierno regional trabaja de forma continuada, en colaboración con los ayuntamientos y las trabajadoras, para mejorar tanto la calidad del servicio como las condiciones laborales de las profesionales. En este sentido, ha subrayado la importancia de la formación y el acompañamiento profesional.
Más de 1,9 millones de euros para las viviendas
El Gobierno de Castilla-La Mancha destina más de 1,9 millones de euros anuales a financiar las 64 viviendas de mayores de la provincia. De ellas, 12 disponen también de servicio nocturno. La última en incorporarse a la red provincial ha sido la de Graja de Iniesta.
Estos centros ofrecen alojamiento adaptado y servicios de apoyo a las personas mayores, favoreciendo que puedan permanecer en sus localidades y mantener sus vínculos familiares y sociales.