La emoción de cientos de jóvenes conquenses en la misa del Papa León XIV en Madrid
La jornada dominical comenzó antes de que saliera el sol para cientos de jóvenes conquenses que este domingo pusieron rumbo a Madrid para participar en la misa que el Papa León XIV ha oficiado este domingo en Madrid. Desde distintos puntos de la provincia, los autobuses comenzaron a recoger peregrinos de madrugada con un único objetivo: vivir de cerca una jornada que muchos de ellos difícilmente olvidarán.
Es el caso de Luis Enrique, Julia y otros jóvenes que partieron desde Belinchón y Zarza de Tajo. Según han narrado a Las Noticias de Cuenca, pasadas las cinco de la mañana ya estaban subidos en el autobús rumbo a la capital. Tras llegar a Madrid, recorrieron a pie el trayecto desde el Corteo Inglés de Goya hasta la Plaza de Cibeles, andando todos juntos guiados por Carlos, el sacerdote de Belinchón y Zarza de Tajo y vicario parroquial de Sam Víctor y Santa Corona de Tarancón. Ya en la plaza, se han encontrado con miles de fieles procedentes de toda España.
La espera fue larga, pero nadie parecía darle importancia, toda vez que la ilusión ha compensado el cansancio acumulado tras el madrugón. Y es que, desde la zona asignada a su grupo, la W10, pudieron contemplar el paso del papamóvil durante el recorrido previo a la celebración.
“Lo hemos visto bastante bien”, relata uno de los participantes, que explica que se encontraban junto a una zona de evacuación y apenas tenían personas delante. Aunque el vehículo pasó más rápido de lo que esperaban, dejan claro que pudieron ver al Pontífice con claridad.
La misa también se siguió sin dificultades. Aunque los árboles impedían visualizar algunas pantallas gigantes instaladas para la ocasión, el sonido llegaba perfectamente a la zona donde se encontraban. Además, la sombra ayudó a soportar mejor las altas temperaturas de la mañana madrileña.
Pero más allá de la organización o de los detalles logísticos, quienes acudieron coinciden en destacar el componente emocional de la experiencia. “Ha sido muy bonito, muy emotivo. Creo que esto hay que vivirlo porque no se puede describir”, explica uno de los jóvenes.
Muchos optaron incluso por guardar el teléfono móvil durante buena parte de la jornada. “¿Para qué voy a grabarlo si va a estar en todos los sitios? Hemos preferido vivir el momento”, señala.
La vuelta a casa comenzó poco después de finalizar la celebración. Con el cansancio reflejado en los rostros, pero también con la satisfacción de haber formado parte de una jornada histórica, los autobuses emprendieron el regreso a la provincia.