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En busca de la recuperación de los cultivos agrícolas olvidados

Agricultura trabaja desde hace años en esta línea y ahora lleva a cabo un proyecto con el chef Jesús Segura para incorporar en la cocina especies como la alholva o la algarroba

En busca de la recuperación de los cultivos agrícolas olvidados
El delegado provincial de Agricultura, Joaquín Cuadrado, en el Banco de Germoplasma Vegetal de Albaladejito. // Foto: Saúl García
9/2/2021 · Miguel A. Ramón

Alverjón, titarro, alholva, almorta o yero seguramente son nombres totalmente desconocidos para un amplio sector de la sociedad. Sin embargo, hace unas décadas estaban al orden del día.

Se trata de leguminosas que antaño eran muy comunes en el campo conquense y su cultivo se encontraba normalizado dentro de la actividad agraria. No en vano, su producción se destinaba al sector ganadero, concretamente, al consumo animal, como complemento a la nutrición.

Ahora, llevan años y años sumidas en el olvido del agro conquense, que con la llegada de la Política Agraria Comunitaria (PAC) optó por la alternancia de cultivos entre los cereales, como el trigo, la cebada o la avena, y una oleaginosa, como el girasol, dejando aparcada la producción de estas leguminosas, siendo sustituidas por otras especies similares, como la soja, al no estar.

BANCO DE SEMILLAS

Pero el Gobierno autonómico, a través de su Consejería de Agricultura, nunca ha dejado atrás a estas especies autóctonas y desde hace más de 25 años cuenta en el Centro de Investigación Agroforestal de Albaladejito, en Cuenca, con un Banco de Germoplasma Vegetal, en el que se tienen registradas más de 3.500 entradas de distintas especies vegetales, tanto cultivadas como taxones silvestres relacionados.

Un “auténtico tesoro”, según el delegado de Agricultura en la provincia de Cuenca, Joaquín Cuadrado, porque en él se guarda la biodiversidad que tenemos. Algo, a su juicio, fundamental y básico porque “son recursos que, si no fuera de esta manera, se perderían para siempre y eso no lo podemos permitir”.

Pero el custodiar y conservar esta diversidad genética de tantos y tantos cultivos y sus especies silvestres no tendría los efectos deseados sino estuviera acompañada de una línea de trabajo para intentar que estos cultivos vuelvan a la actualidad y se conviertan en una especie más para el cultivo cotidiano.

Y en ello llevan todo este tiempo en el Departamento de Gestión y Conservación de Recursos Fitogenéticos, que viene desarrollando una cada vez más intensa actividad en el ámbito de la conservación, gestión y estudio de estas reservas centrada especialmente en cultivos de interés para el sector agrario castellanomanchego.

Cuadrado subraya que “trabajamos con leguminosas y proteaginosas autóctonas, que estamos intentando recuperar su cultivo, ya que se dejaron de sembrar cuando entró en vigor la PAC, al no estar algunas de ellas reconocidas, y buscamos sacarles algún valor añadido que las haga más atractivas para los productores”.

LA COCINA, UNA SALIDA

Una línea de trabajo que, según resalta, pasa por reintroducir algunas de estas especies no solo en el sector ganadero como complemento a la alimentación animal en vez de optar por leguminosas, como la soja, que se tiene que importar de países como Estados Unidos o Argentina, sino también en su incorporación a la cocina como un producto diferente e innovador, que abre un abanico de sabores y experiencias para el paladar.

El delegado provincial de Agricultura entrega una selección de semillas al chef Jesús Segura.

Y en esta última línea, se viene situando desde hace unos años el chef conquense estrella Michelin, Jesús Segura, con su conocida “cocina de secano”, en la que apuesta por la econonía circular, los productos de kilómetro cero y, además, da un paso más allá, intentando rescatar esos productos autóctonos de la provincia de Cuenca que cayeron hace mucho tiempo en desuso, pero que formaban parte de una cultura propia muy enraizada.

Su innovadora cocina, en consecuencia, se convierte en un perfecto vehículo para revitalizar esos cultivos ancestrales y, por lo tanto, conecta a la perfección con el objetivo primordial del citado departamento de la Consejería de Agricultura.

De ahí que no sea extraño que ambas partes vieran en su momento una oportunidad ideal en abrir un canal de colaboración, que se materializaba con la introducción en los fogones del restaurante Trivio de productos como la almorta en verde o la espelta. Una estrecha e intensa colaboración que hace unos días, tal y como recuerda el delegado provincial de Agricultura, se ha visto complementada con la entrega al chef conquense de una selección de semillas de leguminosas autóctonas, entre ellas yeros, almortas, alverjones, alholva, algarroba de tierra, titarro o veza, con el fin de que sean sembradas y sirvan como un ingrediente más en la siempre innovadora e imaginativa cocina de Segura.

UN HUECO EN EL MERCADO

Se trata, al fin y al cabo, según Cuadrado, de generar demanda en el mercado para que estos cultivos vuelvan a estar en boga y los agricultores vean en ellos cierto atractivo que les haga incorporarlos a sus explotaciones.

Reconoce que es bastante complejo que a gran escala estas leguminosas se conviertan en una auténtica alternativa de cultivo y logren desplazar, por ejemplo, a la soja tan implantada en el mercado agrícola, pero sí cree que sea factible a pequeña escala. De hecho, es de la opinión de que “podemos ir recuperando estas especies poco a poco y podrían ser una alternativa de cultivo en algunas zonas muy concretas, aunque sea en pequeñas superficies”.

Y es que, a su juicio, “lo importante es que no se pierda esta riqueza genética que tenemos y que ha formado parte de la actividad agrícola durante miles de años”. Y en ese empeño sigue el Gobierno regional con accciones promocionales de todo tipo, como por ejemplo, según recuerda, la que se realiza en los cursos de incorporación de jóvenes a la empresa agraria, donde “se habla de todo tipo de especies vegetales para cultivar por si alguien está interesado, además de ofrecerles la oportunidad de que puedan empezar a pequeña escala; y, de hecho, –matiza– hay algunos agricultores en la provincia que están apostando por este tipo de cultivos, por ejemplo la espelta o el trigo chamorro”.

Si bien reconoce la dificultad de la misión, porque “es no es fácil que los agricultores introduzcan en sus explotaciones nuevas especies vegetales, entre otros motivos, porque no conocen la dinámica de producción, a lo mejor sus abuelos sí, pero los jóvenes no, y es lo que más nos está costando”. Aun así insiste en que la Delegación Provincial de Agricultura está a disposición de todo aquel que quiera apostar por este tipo de cultivos para apoyarle en lo necesario.

En este sentido, cree que la nueva regulación de la venta directa del productor al consumidor, en vigor desde finales del pasado año, es una baza más para los agricultores que se decidan por estos cultivos, ya que proporciona un marco normativo que otorga seguridad al consumidor y fomenta este tipo de transacciones en las que tendrían cabida este tipo de productos a pequeña escala.

Una fórmula que, en palabras de Cuadrado, contará en un futuro con distintas ayudas, lo que, sin duda, será un incentivo para optar por este tipo de operaciones comerciales.

Foto: Saúl García

BANCO DE GERMOPLASMA VEGETAL

Señalar que el Centro de Investigación Agroforestal de Albaladejito cuenta en sus instalaciones de Cuenca con un recurso poco conocido, pero, sin duda, de gran relevancia para la biodiversidad y el sector agrario: el Banco de Germoplasma Vegetal. Enmarcado dentro del Departamento de Gestión y Conservación de Recursos Fitogenéticos, en él se tienen registradas más de 3.500 entradas de distintas especiales vegetales, entre leguminosas-grano y especies aromáticas y medicinales, como el azafrán y el ajo.

Entre las actividades más destacadas en torno a este banco de semillas se encuentra el mantenimiento y gestión de las colecciones activas españolas de lenteja, azafrán, ajo y espliego, para lo que se cuenta con una financiación permanente del Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA). Asimismo, se conservan y gestionan con financiación regional otras colecciones de germoplasma de distintas especies y/o cultivos, siendo especialmente relevante la colección mundial de azafrán y especies afines, generada a través del proyecto europeo 018 Agri Gen Res (CROCUSBANK). De hecho, en esta valiosa colección se conservan actualmente más de 240 entradas de azafrán de todas las zonas productoras a nivel mundial (Argentina, Azerbayán, España, Francia, Grecia, India, Irán, Italia, Marruecos, Nueva Zelanda, Turquía, etc…) y también se conservan abundantes materiales de más de 70 especies silvestres u ornamentales del género Crocus, de gran interés para la mejora de la especie cultivada y para otras aplicaciones biotecnológicas e industriales.

Indicar, por último que este recurso se encuadra dentro de la Red Española de Bancos de Germoplasma Vegetal, coordinada desde el Centro de Recursos Fitogenéticos del INIA (CRF-INIA), y está integrado en la Red Mundial de Instituciones para la conservación de Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura (código FAO ESP124).

Foto: Saúl García
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